“¿Un qué?” se me logro escapar de la boca con total expresión de incredulidad e indignación, no era momento para estas cosas, estaban por arrasar a mi pueblo y ellos ¿estaban pensando en matrimonios?, era simplemente indignante, mi primo aun estaba entre la vida y la muerte, simplemente era inaudito, dejarían al reino sin el heredero varón, además ¿con quién diablos pensaban casarlo?... Sentí un fuerte tirón en la manga de mi blusa, y solo ahí me pude percatar que me había levantado de manera frenética de mi asiento, giré mi mirada hacia mi tío quien no había apartado la vista de nuestros invitados, y con una gran calma se dirigió a ellos mientras me obligaba a sentarme de nuevo, - Por favor disculpen la impulsividad de mi sobrina, entenderán que es joven y en estos últimos días ha

