A pesar de ser una chica de tan solo 16 años sin experiencia en estrategias militares, era fácil deducir lo que estaba pasando solo viendo las pistas que habían traído junto a los cuerpos. Evidentemente esto tenía que ser consultado con más personas que tuvieran experiencia en la materia o al menos que pudieran observar el tema desde otras perspectivas para lograr entender mejor que era lo que estaba pasando.
El rey Ezra mando a llamar a diferentes personas, guardias, médicos, cazadores, ancianos, historiadores… una serie de personalidades desfilaban hacia el salón de concilio, tardaban horas ahí dentro discutiendo y volvían a salir con un semblante aún más pálido del que tenían cuando entraron.
Tras un largo periodo de tiempo que a mí se me hizo eterno, mi tío y todas las demás personas salieron de ese salón para dirigirse a la sala del trono, era tiempo de explicarle a todos a que conclusiones habían llegado y sobre todo cual sería el mejor camino para resolverlo.
Había muchos murmullos en toda la sala, las personas que ahí se encontraban se apretujaban unas a otras para tratar de estar más cerca y escuchar mejor al rey, había hechos y rumores mezclados en el aire, miedo, expectativa, incertidumbre… cada emoción estaba a flor de piel esperado la más mínima señal para explotar en el momento.
De pronto el rey Ezra se levantó de su trono y un silencio espectral se formó de inmediato, su esposa la reina se paró a su lado y le toco el brazo en señal de su absoluto e incondicional apoyo.
- Como todos saben, los hechos que se han venido suscitando desde hace unos días a hoy, nos han dejado una marca imborrable, una huella que difícilmente lograremos superar del todo algún día, y aun sabiendo del gran dolor que mi pueblo está atravesando en estos momentos, no puedo ocultarles una verdad que cambiara el curso de nuestras vidas para siempre, pues este calvario aun no llega a su fin, y me temo, que aún falta lo peor… -
Los murmullos se intensificaron aún más, las personas comenzaron a alarmarse, a tomarse de las manos, a llevarse las manos a la boca o a la cara, ¿Cómo era posible que el rey les dijera que aún faltaba lo peor?
- Se lo que piensan, y sé que es lo último que quisieran escuchar, y créanme, lo hemos discutido una y mil veces con diferentes personas durante horas y me temo que la conclusión sigue siendo la misma, el peor escenario que nos podamos imaginar. –
Hizo una pausa, trago saliva, y las palabras se le atoraron en la garganta… parecía que no podía continuar, que le hubieran robado la voz y que esa energía y serenidad que lo caracterizaba se habían esfumado junto con la esperanza de que todo esto fuera un gran error… Pero la reina estaba ahí, a su lado como siempre, le apretó la mano y lo miro con decisión y ternura, le hizo saber que ella estaba ahí, apoyándolo, respaldando cada palabra, que por duro que fuera el destino que les deparara ella seguiría a su lado en todo momento.
El rey le devolvió la misma mirada, beso su mano con ternura en agradecimiento, tomo aire y dijo:
- Me temo que lo que paso, no fue ni coincidencia, ni un evento aislado, cada paso, cada hecho, fue calculado y planeado con cautela para lograr una sola cosa… nuestra conquista… el secuestro de las mujeres no fue más que una estrategia para llevar a nuestros hombres, los únicos que teníamos para defendernos, a una fatal trampa de la que la gran mayoría no logro escapar, dejándonos completamente indefensos y sin ninguna protección, con la finalidad de regresar a terminar el trabajo que iniciaron con mayor facilidad. Aun no tenemos una idea clara de quienes son nuestros atacantes ni cuáles son sus intenciones reales, si esclavizar personas o quedarse solo con las tierras, pero ante ambos posibles escenarios, nuestro destino es igual de terrible… -
De pronto la sala entera se llenó de gritos ahogados, de llantos y sollozos, yo estaba parada cerca de la puerta, tratando de ocultarme detrás de ella, y por ridículo que suene, me sentía tan culpable, sentía que yo había traído esa mala noticia, y aunque mi mente me trataba de explicar con desesperación que de ninguna manera esto era mi culpa y que la conclusión a la que llegue yo bien pudo llegar cualquier otra persona con las pistas que tenían, mi corazón no escuchaba razones, sentía que yo había traído la mala suerte, que era mi culpa que en ese momento todas las personas tuvieran que sufrir escuchando semejante noticia. Mis lágrimas no dejaban de rodar por mis mejillas, una a una se unían a las de muchas otras personas dentro de ese espacio, mis dudas eran las mismas que las de todas las personas que estaban ahí en ese momento, y sin embargo no había ninguna respuesta que pudiera calmar nuestra ansiedad.
- Todos los varones que tengan la capacidad de sujetar un arma, deberán presentarse de inmediato ante mí, serán enlistados, armados y preparados, las mujeres que se sientan capaces de hacerlo también podrán registrarse para llevar un entrenamiento básico, los herrero y aprendices, los curanderos y los médicos, todos aquellos que sientan que pueden aportar algo, deberán acercarse y enlistarse, sé que todos tenemos miedo, y nadie quisiera exponerse a semejante peligro, pero véanlo de esta manera, son sus casas y sus familias las que estarán protegiendo, la prioridad es el pueblo y cada uno de sus habitantes, habrá muchos que no tendrán la experiencia ni la habilidad necesaria para repeler un ataque, sin embargo el ataque de todos modos vendrá, estemos o no preparados, así que lo mejor que podemos hacer es tratar de tener los recursos y las habilidades mínimas necesarias para poder defender nuestros hogares. -
- Mientras tanto – dijo la reina con firmeza – Se enviarán cartas de auxilio a todos los pueblos vecinos solicitando el apoyo urgente para nuestra defensa, muchos reinos dependen de nuestro suministro de alimentos, así que estoy segura que más de uno se unirá a nuestras filas por un bien común, haremos todo lo que esté en nuestras manos y más para salvar al reino de Liam, pueden estar seguros de eso. –
- Pero les suplicamos no salir de los límites del pueblo, no sabemos si están allá afuera esperando a que salgamos y eliminarnos de uno en uno. Es mejor mantenernos unidos todos y así potencializar nuestra fuerza. –
Estas últimas fueron las palabras de uno de los consejeros del rey, quienes ya habían analizado todas las posibilidades incluyendo la de huir, sin embargo, tenia lógica, ya que no teníamos idea si realmente se habían ido o si se habían posicionado a nuestro alrededor esperando que saliéramos de la seguridad de nuestros límites y podernos eliminar más fácilmente.
De esta manera termino la reunión, dejando aún más dudas y miedos de los que ya había antes de comenzar.
Algunas personas en ese momento comenzaron a enlistarse, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, que pensaban que de alguna manera podían ser de utilidad, otros partieron apresurados a sus hogares para llevar la noticia a sus familiares y analizar las acciones que deberían tomar, otros tantos se quedaron ahí, algunos de pie, otros de rodillas, en shock, sin saber que decir o cómo reaccionar, algunos abrazados, otros tomados de la mano llorando sin entender lo que estaba sucediendo, sin embargo, por mucho que el rey quisiera quedarse a su lado tratando de darles algún consuelo, tenía que continuar con el plan, había que redactar las cartas de ayuda y enviar a todos sus emisarios en busca de una salvación, de una pequeña esperanza…