MISTERIO EN LA OSCURIDAD

1812 Words
En medio de la oscuridad, bajo el velo de la media noche, un grupo de hombres valientes se internaron en el bosque, en busca de aquellos que nos fue arrebatados… surcaron un denso paisaje lleno de árboles y diferentes tipos de vegetación, de día podría jurar que es una visión hermosa, pero de noche y bajo esas circunstancias, era de lo más tenebroso, o al menos eso es lo que me podía imaginar, ya que era obvio que por más que luché no me permitieron ir con ellos…   -       ¡Yo quiero ir!... por favor tío, ¡necesito hacer algo, no soporto quedarme aquí cruzada de brazos! –   -       Por supuesto que no Ailén, y eso no tiene discusión… - -       Ezra, primo por favor, vamos, tú mismo me enseñaste a usar la espada, ¡puedo hacerlo! –   -       Lo siento Ailén, papá tiene razón, es una locura, lo poco o mucho que te pude haber enseñado no será suficiente para salvar tu vida… -   -       Pero lo poco o mucho que pueda hacer seguro será una espada más que pueda ayudar –   -       ¡No!, te equivocas, serás una vida más por la cual preocuparme… y ¡basta!, la decisión no va a cambiar por más que digas lo que quieras decir. –   Estaba furiosa, me sentía tan inútil, y sin embargo entendía sus razones para dejarme atrás…   Las horas pasaban, y la espera se hacía eterna, sentía como una asfixiante pesadez se acurrucaba en mi pecho y no me dejaba respirar, mi corazón latía fuerte y rápido, una serie de pensamientos oscuros y preocupantes desfilaban uno a uno por mi mente, quizá era el miedo o la desesperación de no saber nada de ellos aún, pero en mi corazón sentía que algo no estaba bien…   6 horas ya habían pasado desde que se fueron, según los rastreadores, el campamento de aquellos salvajes no estaba a más de 2 horas de camino, ya deberían haber regresado, algo andaba mal… muy mal…   Tras 7 horas de espera mi tío decidió que no podía esperar más y reunió un pequeño grupo para salir a su búsqueda. Se colocó la armadura, monto su caballo, y junto a los demás, salieron a todo galope en la misma dirección en la que se habían ido los integrantes del grupo de rescate… una vez más a esperar…   Mi tía no paraba de llorar desconsolada, lo último que le dijo a su esposo al salir fue “Tráelo de regreso a casa por lo que más quieras, ¡tráeme a mi hijo de vuelta!” … estas palabras retumbaron en lo más profundo de mi alma, si bien no me llevaba del todo bien con mi tía, no puedo evitar sentir dolor y pena por ella en estos momentos, no puedo alcanzar a imaginar la desesperación de una madre ante la sospecha de la pérdida de un hijo. La busque en el gran salón con la mirada y estaba sentada en el trono del rey con ambas manos entrelazadas con fuerza y su frente apoyada sobre ellas, las lágrimas caían una a una sobre sus rodillas, mis primas estaban encerradas en una habitación como se los había ordenado su madre, así que ella se encontraba sola sin que nadie pudiera consolarla, me acerque y me agache frente a ella en cuclillas, tome sus manos y le deje:   -       Tranquila, él lo traerá de regreso, ambos son muy fuertes y valientes y nadie les gana en habilidad con la espada –   Mi tía levanto el rostro, hizo una mueca en un intento fallido de esbozar una sonrisa y apretó mi mano de regreso, no logró decir ni una palabra, pero entendía que agradecía el apoyo y las palabras que le estaba brindando, jalo mi mano hacia un costado, guiando mi cuerpo para que me sentara a su lado, y ahí me quede durante mucho tiempo, podía escuchar como en voz baja pedía con fervor a los espíritus del cielos y a sus antepasados que cuidaran de los dos hombres más importantes de su vida y que por favor los trajeran de regreso con bien a su lado…   Casi 4 horas habían pasado cuando las puertas principales se abrieron, toda la gente que estaba en la gran sala se apresuró a acercarse a la puerta y rodear a las personas que habían atravesado el umbral, todos hablaban a la vez, se escuchaban llantos y algunos gritos horrorizados, a cada paso que me acercaba mi corazón se agitaba aún más, el miedo me impedía moverme con mayor velocidad, avanzaba a paso lento, como si una gran roca colgara de mi espalda, a diferencia de mi tía que ella de inmediato se levantó y corrió a toda velocidad para atravesar la barrera de personas que se habían acercado a las puertas…  No podía ver nada, pues las personas se encontraban rodeándolos, empecé a hacerme espacio entre ellos con lentitud cuando un grito de dolor me confirmo lo que yo más me temía…   -       ¡NOOOOO, NOOOOO, NO MI HIJOO!!!!!, ¡EZRA REACCIONA POR DIOS ABRE TUS OJOS! –   Nadie lograba decir ni una palabra, había otras madres e hijos abrazando algunos cuerpos que yacían sobre el suelo, llorando con la misma intensidad que lo hacia la reina…cuando pude lograr despejar un poco mi mente, pude percatarme del terrible panorama que estaba frente a mí, la misión había fracasado de la peor manera posible, en el suelo estaban los cuerpos ensangrentados de las mujeres que se habían robado y a su lado se encontraban descansando los cuerpos de los valientes que habían salido a su rescate…   -       Lleven a los heridos de inmediato a las habitaciones y traigan a todos los doctores y curanderas que haya, quiero que hagan hasta lo imposible por salvarles la vida. –   Me acerqué un poco más y pude darme cuenta de que algunos aún estaban respirando, muy débilmente, pero aun había esperanzas.  Mi corazón dio un vuelco completo cuando vi que uno de los heridos que estaban llevando era mi primo Ezra, “¡Por todos los dioses!” exclamé a lo alto llevando mis manos a mi boca, nos abrazamos con fuerzas con mi tía y ella camino apresurada detrás de la persona que llevaba en brazos a su hijo, cuando me dirigía a seguirla sentí una mano en mi hombro que me detenía, al mirar atrás alcance a ver a mi tío mirar a su reina y pedirle “Encárgate de cuidarlo por favor, dile que lo amo en cuanto despierte y avísame”, la reina asintió con una dulce sonrisa a su rey dibujada en su rostro como reflejo de la esperanza que aún había de que su hijo se salvara y en agradecimiento al hombre que lo había llevado de regreso a su lado.   -       Te necesito aquí niña, ayúdame a organizar todo, necesito ir con los hombres de regreso al bosque, pues han quedado más cuerpos ahí que no pudimos traer, hay que asear y cambiar las ropas de los valientes caídos, ve que sus familiares vayan a sus casas a traer las ropas limpias y estén listos cuando los cuerpos sean entregados, asegúrate de que haya quien organice los sepulcros, quiero todos los honores para los hombres y mujeres que han perdido su vida esta noche, pero lo más importante… -   Me tomo del brazo y me separo de donde estaba toda la gente y me dijo en voz baja:   -       Lo más importante que quiero que hagas, es que revises los cuerpos tu primero junto con los médicos que enviare para que te ayuden, busca alguna señal, alguna cosa, lo que sea que nos dé una pista de lo que paso ahí. –   Mis cejas se arquearon de inmediato esbozando un gesto de completa confusión mientras veía a mi tío directamente. Antes de que lograra pronunciar palabra alguna continuó diciendo…   -       No tenemos ni jodida idea de lo que paso ahí, cuando llegamos ya todo estaba hecho, dejaron los cuerpos ahí tirados a mitad del bosque, en un lugar completamente visible, es evidente que querían que los encontráramos, pero no había ni una señal de los atacantes, se fueron sin dejar rastro, pienso que los que lograron sobrevivir quedaron en tan malas condiciones que los dieron por muertos, no creo que su intención haya sido dejar a alguien con vida, al llegar encontramos a Ezra recargado detrás de una roca, consiente gracias a todos los dioses, el de inmediato nos pidió que hiciéramos silencio, pues no sabía si ellos estaban cerca y se percatarían que no los habían logrado eliminar a todos, de inmediato cargamos con los pocos sobrevivientes que quedaron, solo dos más estaban conscientes, mientras que los otros tres a duras penas estaban respirando, levantamos todos los cuerpos que nos fueron posibles en los caballos y en nuestros hombros y tuvimos que dejar a otros tantos atrás, en el camino de regreso perdieron el conocimiento Ezra y los otros muchachos, así que no pudieron decirnos nada de lo que habían pasado esa noche… Es por eso que te necesito Ailén, tu eres muy inteligente, sabes usar la espada y sabes cazar, has leído muchos libros, estoy seguro que algo puedes averiguar a partir de las heridas o las pistas que puedas encontrar en las ropas de los caídos. –   -       Pero tío yo no creo poder… –   Coloco ambas manos sobre mis hombros y pronuncio:   -       Yo sé que si podrás, por favor haz un esfuerzo, en ti es en quien confío, yo no puedo hacerme cargo por completo pues debo ir por los demás cuerpos, no estarás sola, enviare a médicos y algunos guardias del pueblo a ayudarte, pero quiero que seas tú la cabeza, quien los dirijas y proceses toda la información, tu tía debe cuidar a Ezra, tus primas no tienen cabeza para esto, pero tú sí, no sería la primera vez que me ayudas a averiguar como se dio una muerte –   -       ¡Pero tío esto es diferente!  –   Espeté con fuerza zafando mis hombros de sus manos, completamente incrédula de lo que me estaba pidiendo, si bien en el pasado yo había ayudado en varias ocasiones a explorar los cuerpos de algunos caballos y otros animales de la granja para averiguar las razones de su muerte y así prevenir la muerte o infección de otros animales, esto era completamente diferente, he leído muchos libros que hablan sobre el cuidado de los animales y sobre sus enfermedades, pero ¡esto!, ¡esto era completamente desquiciado, imposible!... sin embargo, solo se limitó a decir “Confió en ti” y dio la media vuelta mientras me quedaba con todas mis palabras y todas mis razones enredadas a mitad de mi garganta…  
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