Prágus regreso trayendo consigo un hermoso caballo canelo, mis damas de compañía me indicaron que ellas no sabían montar, así que les sugerí que debían quedarse en el palacio, no estuvieron de acuerdo con la idea, sin embargo, Prágus las convenció asegurándoles que el me acompañaría, así que no tuvieron más remedio que acatarse al nuevo plan. Comenzamos nuestro camino, y debo asegurar que la conversación y el paseo resultaban bastante agradables, con forme íbamos avanzando él me indicaba donde podía conseguir los mejores zapatos, las ropas mas delicadas, los panes mas deliciosos, y las personas solían saludarlo de una manera muy cortes y alegre, se notaba que era muy querido, y eso solo me hacia pensar porque razón no era él el príncipe… Conforme nos fuimos alejando de los alrededores de

