El dolor de su partida

2142 Words
El desayuno continuaba con normalidad como cada día, ahí estaba en la cabecera de la mesa el rey comiendo con calma, solo asintiendo a las mil cosas que le decía mi tía, pero su mente estaba notablemente en otro lado…   -Como te decía Ezra cariño, tu hijo está ya en edad de contraer matrimonio y no veo que esté buscando mujer por ningún lado, quizá deberíamos ser nosotros quien le elijamos una esposa, al final de cuentas es la cosa más normal del mundo, es una tradición que el príncipe heredero se case por contrato matrimonial con alguna mujer noble que elijamos….-   -¡Madre basta!, mil veces te he dicho que no pienso quedarme soltero toda vida así que no debes preocuparte, pero estas cosas toman su tiempo, quiero conocer a la mujer que va a pasar el resto de mi vida a mi lado, quiero enamorarme, quiero elegir con sabiduría a la futura reina de mi pueblo, no puedo ser irresponsable en eso…   -Amor, el amor puede venir después, no es necesario que te enamores antes de casarte, puedes hacerlo después, míranos a tu padre y a mí, nos conocimos el mismo día de nuestra boda y ahora vivimos muy enamorados ¿verdad cariño?... ¿cariño?.... ¡Ezra por Dios contéstame!!!    Todos soltamos una estruendosa carcajada, y podría jurar que los sirvientes que estaban en el gran comedor también tuvieron que ahogar una risita.   -¿Qué? Ahhh si si, cariño, muy enamorados, pero dale chance al muchacho, esta muy ocupado preparándose en todo lo que necesita aprender sobre el reino y como administrarlo correctamente, finanzas, política, relaciones con los reinos vecinos, etc etc, deja que se llene primero del conocimiento necesario para gobernar para que después pueda dedicarle el tiempo que necesitara su esposa, para… bueno, ya sabes, los hijos no salen de las rosas y pues eso requiere tiempo y energía…   Los dos varones de la mesa rieron juntos viéndose con complicidad, mientras la reina se ruborizo un poco…   -Vamos mi reina, no gastes tus energías en este muchacho necio, no quiero ver tus bellos ojos opacados por la preocupación, esto es lo que haré, si en uno o dos años el no elije esposa, se la elegiremos nosotros, ¿le guste o no, que te parece linda?, ¡Y TU MUCHACHO REBELDE QUE HACES A TU POBRE MADRE INFELIZ, VE A LA BIBLIOTECA INMEDIATAMENTE QUE TU TUTOR DE FINANZAS TE ESTA ESPERANDO, Y CUIDADITO VUELVAS A HACER ENOJAR A TU PRECIOSA REINA!...   A espaldas de su esposa, le hizo un guiño al príncipe y le dijo en una voz casi inaudible pero fácil de interpretar en los labios… “Vete, Sálvate”. El príncipe se apresuró en salir de esa habitación después de hacer una rápida reverencia y darle un beso en la frente a su madre disculpándose casi entre risas.   Todos tuvimos q aguantar la risa para no hacer más evidente el ingenioso plan del monarca, más de lo que ya había sido.   La reina solo pudo soltar un suspiro en señal de haber perdido indudablemente esa batalla, pero no quedaría conforme con eso, había que buscar algo más en la agenda de los reclamos…   -Cariño- volvió a pronunciar la reina con melosa voz –te das cuenta que pronto se acerca el cumpleaños número 18 de Mariel, y como sabes he dedicado mucho tiempo en su preparación, y bueno, considero que para este cumpleaños se invite a todos los príncipes y nobles solteros de los alrededores para hacer la presentación oficial de tu hija, la princesa, y pueda empezar a recibir a los futuros candidatos…   -¿¡Candidatos de qué?!   De pronto la voz del rey se tornó dura y fuerte   -Pues obvio Ezra, candidato a matrimonio   - ¿Que afán tienes tú con casar a todo mundo?, Mariel es solo una niña… MI NIÑA!! Y no voy a permitir que ningún barbaján quiera venir a quitármela, nadie es digno de ella…   -¡MAMÁ!!   Dijo Mariel con tono alerta y preocupado, pues por la preparación que ella había recibido, tenía mucha ilusión de contraer matrimonio con algún príncipe y tener su propio palacio, además en todos estos años ninguna de las chicas del castillo se les había permitido salir con algún muchacho y ella moría por saber lo que era ser cortejada y enamorada.   La reina fue esta vez quien le hizo una seña a la chica en complicidad para que se calmara y lo dejara resolver a su modo.   La reina se levantó con suavidad de su asiento, y lentamente se colocó detrás de la silla del rey, que estaba notablemente disgustado, lo abrazo por el cuello y le dijo con ternura al oído.   -Tranquilo amor mío, sé que nadie jamás será digno de ninguna de tus hijas, ellas son tu tesoro más preciado y siempre será así, nadie te las va a arrebatar, pero mírala, es hermosa, es muy lista, tan lista como su padre, estoy segura que no se dejara embaucar por cualquier barbaján, ella aprendió muy bien de ti lo mucho que ella vale y así se lo hará saber a quien quiera acercársele, pero no podemos negarle el derecho a enamorarse, ¿te imaginas que hubiera sido de nosotros si mi padre me hubiera negado ese derecho?, jamás te hubiera conocido y no sería la mujer más feliz de todos los reinos, no le niegues esa oportunidad a tu hija, además recuerda lo que paso con tu hermana, tus padres fueron muy estrictos con ella y termino por enamorarse de un delincuente y fugarse con él, y ¿en qué termino la historia?, en una bebe huérfana que se le negó el derecho de crecer siendo protegida por sus padres…   Todo iba bien hasta que se le ocurrió mencionar a mi madre, odio cuando ella la usa de ejemplo, de un mal ejemplo, y lo peor del caso es que ni siquiera sé lo que realmente sucedió para tener los argumentos para defenderla, ni a mi padre tampoco, nadie jamás ha querido hablar del tema, debo admitir que nunca he insistido mucho en preguntar porque me asusta mucho la idea de enterarme que ella tenga razón en cada palabra…   Pero al parecer, el recuerdo doloroso de haber perdido a su hermanita menor y la suerte que me tocó vivir a mí, hizo que cambiara su rostro, de molesto y en negación total, a dulzura y preocupación, beso con suavidad la mano de su esposa y pronuncio…   -Creo que tienes razón linda, supongo que ya ha crecido y no puedo detener más lo inevitable, sabía que tarde o temprano esto debía suceder, y prefiero que sea aquí, bajo mi techo y no detrás de las murallas, está bien hazlo, dile al heraldo que prepare las cartas de invitación para todos los nobles solteros de los reinos cercanos, pero TÚ mujer, te encargaras personalmente de cuidar a mi hermoso tesoro, no me la dejes sola ni un segundo con nadie, ¿escuchaste?.   Con una gran sonrisa en el rostro de las dos princesas y la reina, se apresuraron a besarle las mejillas casi al mismo tiempo y a agradecerle muy contentas, las tres juntas se retiraron del comedor hablando de que vestido deberían usar y cual seria el mejor color para los adornos de la casa real,   -Y bien Ailén, quedamos solos tu y yo ¿hay algún asunto que quieras hablar conmigo?   -Bueno tío, como sabes mi potranca ya está llegando a una edad madura y creo que ya es tiempo de que otros sementales empiecen a cortejarla-   Ambos soltamos una carcajada, era muy divertido y placentero platicar con mi tío, pues sabia en su forma de tratarme que me veía como a una más de sus hijas, aunque su tiempo era realmente limitado y eran muy pocas las veces que teníamos la oportunidad de platicar solos él y yo.   -Ven acá niña, siéntate a mi lado, dime pequeña ¿Qué es lo que te preocupa?   Al notar mi rostro extrañado mientras me sentaba a su lado continuó diciendo…   -No puedes esconderme que algo te pasa, puedo ver esas ojeras que te hacen lucir como mapache, dime, ¿es esa pesadilla otra vez?   Yo solo pude asentir con la cabeza y dejarla agachada, cada que tenía esa pesadilla, me era imposible volver a conciliar el sueño y me dejaba una sensación de vacío en el pecho tan profunda que sentía que algo me hacía falta en mi interior.   Mi tío tomo mi barbilla con dos dedos y levanto mi cara con suavidad para hacer evidente que un par de lágrimas habían rodado por mi mejilla.   -No sabes cómo quisiera poder decirte algo más, poder explicarte esa pesadilla y así te dejara de atormentar, pero no sé, no sé qué fue lo que paso esa noche o si solo sea producto de tu mente confundida, todo lo que conozco de la historia de tus padres es lo que ya te he contado, cuando tu madre era una jovencita de 16 años, un día se le ocurrió la idea de saltar la barda de la casa real para ir a conocer el pueblo, pues nuestros padres eran muy estrictos con ella y con mis dos hermanas, sin embargo algo dentro de ella no le permitía quedarse callada y mucho menos quieta, yo me siento tan culpable porque ese día yo mismo la ayude a escapar, ella me juro que solo era un paseo rápido, pero pasaron las horas y llego la mañana y jamás regreso, la buscaron por muchos lados y nunca se dio con su paradero, ni una seña, nada… Mis padres dejaron de buscarla pues pensaban que ella se había fugado con algún hombre y solo estaba deshonrando el prestigio de la familia real, aunque yo estoy seguro que algo le paso a ella esa noche que le impidió regresar, pues ella jamás me mentía y no llevo nada de ropa ni equipaje, el tiempo trascurrió y los años pasaron, 9 para ser exactos, yo ya estaba casado y teníamos ya a Ezra y Marien y Elena, cuando a la puerta de la casa real llego una mujer maltrecha, herida y sucia, como si 100 caballos la hubieran arrastrado, cargando en sus brazos un pequeño bultito… al pronunciar su nombre de inmediato supieron que se trataba de la princesa desaparecida, la trajeron de inmediato a mi presencia, pude reconocerla de inmediato, ahí estaba ella, tan frágil, tan débil, que no podía mantenerse en pie, mande llamar de inmediato a los médicos y la llevamos a una habitación, y ahí me pude percatar que el pequeño bultito era una pequeña niña de poco más de un año, abrazada con fuerza del cuello de su madre, fue casi imposible poder soltarla. De inmediato los medico comenzaron a darle los cuidados que requería, y ella no dejaba de decir “cuídala por favor, cuídala como si fuera tuya”, mis lágrimas rodaban como ríos incesantes repitiéndole una y otra vez, resiste hermanita resiste. Los médicos hicieron todo lo que estuvo en sus manos, pero la debilidad y las heridas que tenían eran irreversibles y solo sería cuestión de tiempo, y así fue, tan solo me duro un par de semanas la dicha de tener a mi hermana de regreso a mi lado, antes de que su vida abandonara ese delicado cuerpo con un solo suspiro.-   Yo no podía parar de llorar mientras escuchaba esa historia, una historia que ya había escuchado antes, pero el dolor que le causaba a mi tío platicarla era inevitable percibirlo en sus palabras y la voz entrecortada   Él, al notar mis lágrimas, me ayudo a secarlas con su mano y continuó diciendo…   -Ella jamás quiso platicarme que fue lo que había sucedido, ni 9 años atrás, ni esa noche que llego a la casa, no sé realmente si no tenia deseos de decirlo o si no tenía la fuerza para pronunciar palabra y soportarlo, pero entre toda la tragedia, un rayito de luz llego a mi vida, pues ahora puedo cuidar del legado más preciado que mi hermana pudo dejar en este mundo, a ti-   Dibujo una hermosa sonrisa y me miro con tanta ternura que sentí que mi alma se llenaba de paz y alegría, le agradecí dándole un fuerte abrazo, y antes de que pudiera pronunciar otra palabra, uno de los sirvientes de mi tío lo llamo para ocuparse con urgencia de los pendientes reales que aún le estaban esperando.   Él se encogió de hombros y después de decir “el deber llama”, se retiró rápidamente por la puerta del gran comedor y de repente me quede ahí sentada y sola, completamente en silencio meditando todo lo que acababa de escuchar…    
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