Los días trascurrieron con normalidad, todos en sus mismas actividades como siempre solían hacerlo, lo único nuevo era ver a mi tía con sus dos hijas contentas platicando y haciendo planes para la “Gran noche de Mariel”, como ella le decía, esto al parecer les hacía mucha ilusión, ya que no había visto a mi tía tan relajada y alegre disfrutando de las conversaciones de sus hijas, y ellas a su vez se veían muy felices de por fin poder compartir algo con su madre sin que ésta estuviera regañándolas o corrigiéndolas, supongo que este evento de presentación representaba la cúspide de todo su labor en la educación y preparación de su hija para presentarla ante la sociedad noble, y eso era lo que más le entusiasmaba.
Por otro lado, mi primo continuaba con sus clases, entrenamientos y demás actividades junto a mi tío que le permitirían aprender todo lo que necesitaba saber para algún día ser el Rey que el reino de Liam necesitaba.
Y yo… bueno, yo ahí estaba, haciendo mis cosas, nada importante supongo, tenía tareas dentro de la casa real como ayudar en la cocina, ordenar las vitrinas de las joyas reales, sacudir algunos lugares, etc., pero mi labor favorita era ejercitar a los caballos, parte de mis actividades era ayudar en la caballeriza, idea de mi primo ya que sabía cómo amaba a esos animales, así que sacarlos a caminar era uno de mis deberes, el cual disfrutaba muchísimo porque implicaba salir al campo a cabalgar, sentir como el viento chocaba contra mi cara, divertirme al sentir mi cabello ser alborotado por la traviesa brisa, me sentía libre, me gustaba extender los brazos y mirar al cielo y soñar despierta como si volara, si pudiera surcar los cielos y tocar las nubes con mis palmas… que maravillosa sensación… podía regresar a casa recargada de energías, sin importar las malas caras de mis primas, las pesadas labores, mis continuas pesadillas, nada importaba en ese momento y podía enfrentarlo un día más.
Al regresar de mi cabalgata me gustaba atravesar los campos de cultivos a trote, era un hermoso espectáculo ver esos horizontes de dorado trigo, ver a los campesinos, saludarlos, platicar con ellos, comprar algunas manzanas para premiar al caballo y saciar mi apetito.
El pueblo de Liam no se distinguía por ser un reino muy poderoso, ni mucho menos, su extensión territorial era poca a comparación de otros lugares, no teníamos ejército, solamente los guardias reales y los del pueblo que se encargaban de mantener el orden entre los ciudadanos, sin embargo, si éramos reconocidos por sus excelentes cosechas y deliciosos platillos, sobre todo la panadería y repostería, ya que el trigo, nuestro principal cultivo, era el de mejor calidad a la redonda.
Cada reino tiene habilidades que los representa, por ejemplo, el reino de Roután era muy conocido por sus magníficos caballos y su excelente caballería armada, se decía que las personas nacidas bajo esa sangre tenían una clase de conexión especial con los equinos que les permitía poder criar los mejores especímenes y entrenarlos a la perfección. Por otro lado, estaba el reino de las cavernas, eran personas que les gustaba tener sus hogares debajo de la tierra o en cuevas hechas en las laderas de una montaña, este pueblo se caracteriza por tener grandes habilidades mineras, dicen que su vista en la oscuridad es mucho mejor que otras razas, además de poseer gran fuerza y mucho conocimiento en minerales y como manipularlos, muchos otros reinos compran con ellos sus armamentos y otros instrumentos de metal ya que son los de mejor calidad.
Existen muchos otros pueblos pequeños y reinos más grandes, cada uno con sus particularidades y habilidades especiales, según me cuenta mi tío, hay reinos de personas que viven a la orilla del mar y son especialistas en la pesca, se dice que tienen una conexión especial con el mar y las estrellas que les permite navegar a muchos lados sin perderse y lograr domar las olas del mar con facilidad en sus barcazas. Cuenta también sobre pequeñas aldeas en lo más profundo del bosque con criaturas a las que conocen como ninfas, no se realmente si sean humanos o sea algún otro tipo de criatura, pero dicen que su conexión con la naturaleza es tan intensa que se podría decir que son solo uno, hay quien dice que pueden hablar con las plantas y manipular a los animales, sin embargo, simplemente se me hace difícil de creer…
Hay muchos tipos diferentes de criaturas y civilizaciones por todo el mundo según me cuenta mi tío y los libros de su biblioteca, pero el más sorprendente del que he sabido es definitivamente el reino del dragón… si, así como lo oyen, ¡dragones!, ¡¿se imaginan?!, simplemente fantástico, jamás he visto uno, pero muero por hacerlo, criaturas grandes, inteligentes, valientes, feroces…. ¡¡Simplemente fantásticas!!, ahora bien ese reino está dividido en 4, el reino de los dragones de agua que viven en una zona montañosa con grandes cascadas y lagos, el reino de los dragones de la arena, los cuales viven en un desierto muy lejos de aquí, según he oído sus dragones son diferentes a los demás, pues estos no vuelan, son más bien como gigantescos lagartos que reptan con velocidad sobre la arena y son capaces de cavar profundas cuevas, por otro lado está el reino de los dragones de hielo, los cuales viven en una montañas muy altas llenas de hielo y nieve no muy lejos de aquí, aunque a pesar de estar cerca nunca he podido ver un dragón, es una entera lastima y por ultimo está el reino más poderoso de los cuatro que es el reino de los dragones de fuego, los cuales dicen que viven en una cordillera de volcanes un poco más lejos que los del hielo, aunque debo admitir que esos me da gusto no verlos por acá ya que según cuentan son unos seres muy bélicos, se han dedicado toda su historia a atacar y someter a sus reinos hermanos y a otros muchos pueblos, gustan de esclavizar a los más débiles y hacer lo que les plazca ya que tienen a los dragones más grandes y poderosos y nadie puede ponerles un alto, exceptos los del reino de hielo, al parecer han tratado de conquistarlos y someterlos como a los otros dos pero no han logrado hacerlo y se han mantenido independientes y poderosos durante mucho tiempo.
Debo admitir que amo leer las historias que tratan de estos reinos, y aunque mi tía suele decirme que no entiende porque disfruto tanto leer tonterías, en lo personal se me hacen fascinantes…
-¡Caramba¡ ¡mira la hora!, me quede pensando en la inmortalidad de los dragones debajo de este árbol y ya es hora de regresar a la casa real, hoy me toca a mí hornear y se enojaran las damas reales si no lo hago…-
Subí rápidamente a mi caballo, le compré una bolsa de manzanas a un granjero que encontré en el camino y salí cabalgando a toda velocidad.
-Vamos apresúrate azabache o juro que te cambio el nombre a Teófilo si no alcanzamos a llegar a tiempo-…