EL MOMENTO DONDE TODO COMENZO…

1930 Words
-Perdón, perdón, perdón- Repetía una y otra vez ante la mirada molesta del repostero real, quien había accedido a enseñarme a hornear pay de manzana después de mi gran insistencia…  -Disculpe fui a comprar las manzanas en las granjas de la frontera sur, puedo asegurarle que son las más dulces que haya probado, y bueno, me entretuve un poco más sin querer- Antes de que pudiera volver a decir “lo siento”, el repostero me interrumpió y me pidió las manzanas.  -Si son tan dulces como dices entonces estarás perdonada-  Mordió la manzana, la saboreo lentamente, y asintió con la cabeza. Eso fue suficiente para saber qué había pasado la prueba y que podría continuar con mis clases de repostería.   Básicamente esa era mi rutina actual, hacer las tareas de la casa, ayudar en la cocina, atender a los caballos, y en mis ratos libres sumergirme en los cientos de libros que tenía mi tío en su biblioteca, había de todo tipo, novelas, atlas, ciencia, cuentos, leyendas, y por supuesto mis favoritos, aquellos que describían todos los pueblos y reinos conocidos, así como las características de las diferentes especies y humanos que cohabitaban este mundo, su historia, sus costumbres, estoy segura que no eran los únicos que habían, a lo mejor los libros que tenía mi tío solo eran de los pueblos más cercanos al suyo, pero quizá, mas allá, a lo lejos había muchos otros más que ni siquiera podíamos imaginar, y esa idea era la que me hacía viajar con mi mente a universos tan distintos e irreales, transportarme a otros reinos y vivir aventuras imaginarias tan lejanas a mi realidad como podía… supongo que mi carencia de un pasado, de un origen… me ocasionaba un vacío en mi corazón, sentía que algo me faltaba, que había algo más allá para mí, algún lugar al que pertenecía, un destino diferente a la realidad sosa e insulsa que estaba forzada a vivir día a día… O tal vez solo era mi desesperada necesidad de saber que mi existencia tenía alguna razón de ser, que no estaba en este mundo solo para servir y pasar desapercibida bajo la sombra y la humillación constante de mis primas y mi tía… quería aferrarme con fuerza a la idea que allá afuera, a lo lejos, quizá y tan solo quizás existía la esperanza de que la felicidad me estuviera esperando en algún rincón y que mi vida tuviera algún sentido, al menos para una sola persona… con eso tendría suficiente, lo juro… y en medio de mis pensamiento, cuando pensaba que al menos ahí podía encontrar un poco de paz… escuchaba los llamados de mi tía para que preparara la mesa para cenar… y como una frágil burbuja de jabón que estalla al más mínimo roce, mis ilusiones se perdían en un silencio y de un solo golpe caía a mi realidad de nuevo..   -¡Vooooy!... gritaba desde la biblioteca y me encaminaba de nuevo a mi tediosa realidad… -¡AAAHHHHH!!-   Una vez más un grito escalofriante me despertó a la mitad de la noche, me senté de un solo golpe con el corazón latiendo a mil por hora, suspire con fastidio y me deje caer de nuevo de espaldas sobre mi cama… ¡otra vez ese bendito sueño!... ¿¡cuando me dejaras descansar tranquila!?, me dije a mi misma con un tono de desesperación, pero antes de que pudiera cerrar los ojos un sonido de pasos corriendo por los pasillos hizo que me levantara de nuevo sobresaltada…   ¿Qué estaba pasando?, ¿no había sido un sueño?, ¿deberé salir o será mejor que me encierre en mi habitación?... un millón de dudas surcaban mi mente y no sabía cómo responderlas, pero si quería conseguir alguna respuesta sabía bien dónde encontrarlas… afuera…   Me apresure a jalar mi bata y colocarme las botas, abrí despacio la puerta de mi alcoba, me asome con cautela hacia ambos lados del pasillo, y despacio, a punto de que se me doblaran mis rodillas del miedo, avance hacia las escaleras… la baje tratando de hacer el menor ruido posible…   Abajo se escuchaba una gran conmoción, muchas voces agitadas hablaban al mismo tiempo, algunas se escuchaban con miedo, otras en forma de reclamo… ¿Qué demonios estaba pasando?...   Al fin llegue al origen de toda esa bulla… el salón del trono, donde mi tío solía conceder las audiencias para todos aquellos que requerían de su decisión y consejo para resolver alguna problemática…   Conforme me acercaba a una de las puertas que estaban semi abiertas podía alcanzar a escuchar algunas palabras con mayor claridad…   -¡Necesitamos una solución¡-   -¿¡Que haremos si vienen de nuevo!?   -¡¿No sabemos ni siquiera quienes son o cuantos son en realidad?!-   Nuevamente en mi cabeza resonaba la misma frase una y otra vez, como si yo misma pudiera darme una respuesta… ¡¿QUE DEMONIOS ESTA PASANDO?!...   De pronto detrás de mi sentí la presencia de alguien parado a mis espaldas… giré tan rápido como mi cuerpo apanicado me lo permitió…   -¿Ailén niña que estás haciendo aquí?- con una voz baja pero enérgica me reprendió mi primo de inmediato.   -¡Por dios Ezra!, casi me matas de un susto… ¿Qué demonios está sucediendo?, ¿Por qué esta toda esta gente aquí a esta hora?-   Mi primo se llevó un dedo a los labios en señal de “silencio”, me tomo de la mano y me llevo a una pequeña sala que estaba detrás de la plataforma donde se encontraban los tronos, dividida únicamente por una pesada cortina de terciopelo rojo…   -Mamá y papá me pidieron que me encerrara en mi habitación y no saliera, pero ya había escuchado lo suficiente como para poder obedecer, esto es grabe y no puedo simplemente ignorarlo e irme a dormir-   Se veía tan inquieto como yo, pero con una inmensa preocupación que podía vérsele reflejada en sus pupilas con facilidad…   -Por favor Ezra tienes que decirme que está pasando-   Se acercó a mi oído para hablar con la voz tan baja como pudo y me dijo:   -Nos han atacado Ailén, atacaron las casas que están a la orilla de las granjas de la zona sur-   “¡La zona sur!” … madre mía, justo ahí estuve hoy…   -Quemaron las casas y los cultivos, saquearon todo cuanto pudieron llevarse, cada propiedad, cada pequeña cosa de valor que tenían los granjeros, incluso la vida de unos cuantos que quisieron defender a sus mujeres… y eso fue lo peor, se las llevaron… ¡se las llevaron a ellas también! -   Sus ojos y su voz se inundaron de rabia e impotencia, alcance a ver en la oscuridad como sus puños se cerraban con fuerza y temblaba de ira cada musculo de su cuerpo…   Yo simplemente no pude pronunciar ni una palabra, ni un sonido, nada logre emitir, estaba tan anonadada con semejante noticia, jamás había sucedido algo así, al menos no desde que yo tengo memoria, Liam era un pequeño pueblo granjero en una colina apartada, no teníamos ejército, no teníamos ningún conflicto con nadie, vivíamos ahí aislados del mundo sin molestar a nadie, pasando desapercibidos… o al menos eso es lo que yo creía…   Tan solo me limite a tapar mi boca con ambas manos y abrir mis ojos tanto como podía, unas lágrimas corrieron por mis mejillas y casi sin pensarlo tome a mi primo del brazo y pude sentir como sus músculos estaban tan tensos que pareciera que en cualquier momento se desgarrarían… respiro profundo y al verme, me tomo de la mano y nos acercamos aun más a la cortina para poder escuchar con mayor claridad…   -Lo primero es tratar de averiguar quiénes fueron y hacia donde se dirigieron para empezar a planear el rescate de las mujeres-   Respiro profundamente el rey Ezra en un esfuerzo desesperado por mantener la mayor calma posible y continuo…   -Enviare a los mejores cazadores, ellos sabrán seguir los rastros con la mayor discreción posible y así conseguir la información que necesitamos… Enviare a los guardias reales a proteger todo el borde del reino…-   -¡Pero Ezra, eso dejara desprotegido el palacio!- Interrumpió con una sonora voz de inconformidad e incredulidad la reina Leandra…   -Lo sé cariño, pero nuestra gente es primero, y si no podemos ofrecerles alguna protección, entonces les habré fallado como rey… Además, debemos evitar que vuelvan a travesar nuestras fronteras de nuevo, de otra forma estaremos perdidos, con o sin guardia real-   Tan solo pude escuchar como unos pasos fuertes y decididos se alejaban y una puerta se azotaba con fuerza, sin necesidad de ver, estaba segura que esa había sido la reina que había partido de aquella gran sala completamente furiosa por la decisión del rey de proteger al pueblo y no a su hogar y a su familia… parte de mi ser sentía molestia por su "capricho", pues es deber de los reyes proteger y cuidar de su pueblo… pero debo admitir que por otro lado podía comprenderla, sus hijas eran su todo, su hijo era su orgullo y el amor que sentía por mi tío era tan fuerte como las rocas… sabía que su rabia solo era el reflejo de su pavor que sentía de ver a su familia en peligro… y supongo que el monarca también la comprendía de esta manera, ya que solo pude escuchar que le dijo a su consejero en voz baja:   -Déjala, yo hablare con ella más tarde, por ahora debe descansar y ellos también, traigan colchonetas y cobijas, aliméntenlos, denles sopa caliente y té de miel con flores de azar para calmar sus nervios, asegúrate que estén lo más cómodos posible, lo han perdido todo en una noche, lo menos que podemos darles es un refugio donde puedan descansar y sentirse seguros...-   Después de esto se levantó, y para nuestra sorpresa, no se dirigió a alguna de las puertas, atravesó la cortina directo hacia donde estábamos nosotros, como si siempre hubiera sabido que estábamos ahí…   -Papá yo…   -Vayan a sus recamaras y traten de descansar, esta ha sido una noche muy larga y difícil, y hay mucho que debemos asimilar, Ezra al amanecer te necesito en la sala de concilio, supongo que ya estás en edad de enfrentar este tipo de problemas y estoy seguro que tu consejo me hará falta, Ailén no comentes esto con nadie más por favor, ni con tu tía y menos con tus primas, estoy seguro que ellas no podrán lidiar con toda esa información y temo por su tranquilidad y bienestar emocional- Dicho esto, acaricio con suavidad la mejilla de su hijo y beso con ternura mi frente y se alejó caminando despacio, con una pesadez en su mirada y en sus pasos como si de pronto alguien le hubiera puesto todo el mundo sobre sus hombros, me dolía el corazón verlo de esa manera y al ver la mirada de preocupación de mi primo sabía que a él le dolía aún más ver a su padre en esa situación, lo tome de la mano, nos volteamos a ver incrédulos de todo los que estaba pasando, comenzamos a caminar de regreso a los pasillos para luego perdernos cada uno en silencio en dirección a nuestras recamaras...
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