Preocupado

1643 Words
  Al amanecer en verdad me sentía mucho mejor. Gen se levantó primero que yo y preparó el desayuno. Pan tostado con mantequilla, queso, huevos y café. Gen es muy hiperactivo cuando está en la cocina. Baila mientras está lavando la losa, toca una batería invisible y grita de a momentos en un concierto que solo está en su mente y de repente suelta "¡Gracias Nueva York!". —¿Te gustó mi concierto? —Mejor que si fuese en Nueva York de verdad. —Algún día estaré en Nueva York dando un concierto y tú estarás gritando como una puta excitada. —Espero que nadie me conozca en ese concierto. —Termina de comer, se te hace tarde. —A ti también se te hace tarde. —No iré a clases. —¿Cómo que no irás?   —Así como lo oyes. No quiero ir. No estoy de ánimos. Mira—señala a sus bermudas grises de pato Donald—, hoy me puse mis bermudas verdes. Solo me las pongo cuando estoy triste y hoy me las puse inconscientemente. O sea, no es un buen día para mí, Joe. —Gordo... —No, Joe, no quiero encontrarme con Becca y tener otra discusión. —Gen, debes enfrentarlo, no puedes esconderte para siempre. —Tengo miedo, Joe... —Se le quiebra la voz—. Si volvemos a discutir... le tendré que terminar. Ya no puedo seguir con alguien que me oculta cosas— se arrima cerca de la nevera y se queda mirando el piso. No sé qué decirle. Decido quedarme callado. La verdad es que cuando fui novio de Rylie no tuve ningún tipo de problema amoroso, Rylie era tan única para mí que no veía a nadie más, y creo que ella no me daba razones para dudar, y eso que era una modelo súper hermosa que tenía pretendientes por montón, pero a pesar que no fue un amor pasional tan fuerte, fue algo sincero y mutuo. Pienso en que esto que estoy pasando… que estamos pasando no es algo que creí que pasaría en mis siguientes relaciones amorosas, y quizás sea por eso que no sé cómo demonios debo actuar o qué diablos debo decir. No estoy preparado para esto y tal vez nadie lo esté, pero, ¿en serio podemos llegar a pasar por tanto? Pasamos varios minutos callados. Gen sigue viendo el piso y respirando tan profundo que puedo escucharlo. Está pensando. A veces creía que el gordo no pensaba. —Debes tomar una decisión. —No es fácil, Joe... yo sé lo que siempre has pensado de ella, pero entiende que Becca para mí representó una salida a los pensamientos que está maldita casa me vive enviando a mi cabeza. Tal vez sí decidí salir con ella para tomar una salida fácil a este maldito problema que me lleva persiguiendo por años, pero cuando conocí a Becca descubrí que ella necesitaba tanto de mí como yo necesitaba de ella. Y no solo por el buen y salvaje sexo que da... solo quiero que sepas, wey, que ella me hizo creer que en verdad me amaba. —Tal vez la amas, es cierto, pero Gordo, primero debes amarte a ti mismo. Si no te amas es muy difícil que ames a otra persona, y que dejes que otra persona te ame. Si en verdad la amas y ella te ama a ti entonces deberá de dejar de ocultarte cosas y tú ya no tendrás que estar soportando sentimientos de inseguridad. El amor a veces causa dudas, pero también da las respuestas. —Odio que te pongas en modo Paulo Coelho... pero sé que tienes razón. —¡Claro que la tengo! —le grito—Ahora levanta ese gordo culo y quítate esos ridículos patos. Vístete y vamos a clases a enfrentar nuestras grandísimas putas vidas. —No quiero irrrr…— se tira en el piso. —Levántate Gen—trato de levantarlo, pero es misión imposible. Gen pesa cerca de 90 kilos y yo no soy ninguna grúa. —Está bien. Se levanta y va a su habitación cantando lo que parece ser una canción de esas que suele escuchar Becca que son más ruidos que letras. No puedo negar que me da un poco de alivio que Gen esté a punto de terminar con Becca, pero, también siento pena porque sé que eso lo hará sufrir mucho. Gen se termina de vestir y me dice que tiene su celular lleno de mensajes y llamadas perdidas de Becca. Le pregunto por qué no le contesta y me dice que la está probando. Tuve que preguntar la razón y me respondió que si ella en verdad lo amaba y quería verlo debía venir a su casa y ver que está bien. La verdad que no entendí esa lógica puesto que en menos de una hora probablemente la iba a ver en clases, pero, como es mi buen amigo Gen, no le quise arruinar su no tan brillante, aunque calculosa idea. Cuando subimos al convertible del papá de Gen, éste puso a Caramelos de cianuro a sonar. Ya tenía un mejor ánimo. No sé qué putas tiene en la cabeza que pasará hoy, pero, espero que le salga muy bien a mi amigo. Pienso por un momento en Molly y recuerdo que ni siquiera he visto la información por la que casi me mata Pence pero, no quiero sacarlo a colación en estos momentos en los que Gen ya se ve algo mejor. Me preocupa que no haya contestado mis mensajes y que no haya venido al colegio. En cuanto Gen acabe este desmadre con Becca la iré a buscar… No sé qué le podría decir… pero debo resolver esto. . Llegamos a la SOM y las puertas están cerradas ya que estamos sobre la hora en la que corresponde entrar. --Es una señal de que no debimos haber venido—dice Gen. --En realidad es una señal de que no debiste haberte tirado en el piso y retrasarnos. Toco el timbre de la dirección y nadie sale. Gen lo toca varias veces y en maneras ininterrumpidas hasta que la directora Pence aparece con la cara molesta. --¿Por qué están llegando tan tarde? --Gen estaba enfermo—digo. --Pues yo lo veo muy saludable. --Lo siento, profesora—dice Gen—solo que anoche Joe me llevó una hamburguesa que compró en la calle y no me cayó muy bien que digamos y pasé varias horas en el baño por… --¡Basta! No necesito saber más. Vayan directo a su clase ahora mismo. Subimos rápidamente mientras Gen trata de ocultar sus carcajadas. Cuando llegamos a la clase donde la profesora Murray está leyendo, nos ve de reojo y con un dedo nos señala que nos detengamos mientras con la otra mano sostiene el libro sin parar de leerlo en alta voz. Así duramos en la puerta del salón cerca de 15 minutos hasta que acabó de leer y nos dijo --Nuevamente el señor Krump ha llegado tarde, y esta vez no me trajo café… y usted, señorito Harper, no se junte con los cojos si no quiere estar cojeando al tiempo. Pasen y hagan silencio. Esa maldita acaba de decir que soy una mala influencia para Gen. Tal vez no pensara lo mismo si supiera que la vi en la oficina de Pence. Cuando nos sentamos notamos que ni Becca ni Tina están. Ahora me preocupa que Tina ande con Becca y la esté ayudando en lo que sea que ande la zorra de Becca. ¿En qué diablos andan esas dos que desaparecen de la nada? Tina nos sorprendió en la clase de Castellano cuando nos habló del libro y demostró lo inteligente que es, me parece muy raro que falte a veces a clases y la verdad me preocupa. Trato de enviarle un mensaje, pero Murray me ve y me dice con un gesto que “NO”. Al culminar la clase, me doy cuenta que la profesora Murray está un poco molesta, irritada tal vez. Todos se levantan para irse y cuando Gen está en la puerta Murray dice --Señorito Harper, señorito Krump quédense un momento. Necesito hablar con ustedes dos. Gen me mira extrañado y le devuelvo la mirada. Nos acercamos a su escritorio mientras ella está sentada del otro lado. --¿Ustedes tienen conocimiento de la razón por la que ni la señorita Shun ni la señorita Deboy hayan faltado el día de hoy a mi clase? Ambos negamos con la cabeza. La profesora nos ve fijamente, como estudiándonos. --Estoy casi segura de que sí lo saben... pues me parece muy curioso que las veces que esas dos faltan sean solo para faltar a mi clase ¿No creen? --Puede ser mera casualidad…-- dice Gen con bajo tono. --Sí, puede ser… o tal vez estén huyendo de mí. --¿Por qué huirían de usted? ---Me pregunto lo mismo. Quedamos en silencio por un par de segundo. --Bien… creo… que debemos de irnos—dice Gen. --Váyanse a sus otras clases. Si ven a sus noviecitas díganles que vengan a hablar conmigo en la brevedad posible. Salimos del salón confundidos y asustados, pero antes de terminar de irme regreso y le pregunto --Profesora… ¿sabe usted la razón por la que Molly Viegas no ha venido a clases tampoco? Me mira casi amenazándome y responde: --No lo sé, pero me preocupa porque es una estudiante bastante competente con sus clases. La he llamado, pero no contesta ¿Sabes algo de ella que yo no sepa? --No no… solo que también estoy preocupado por ella. --Pues sé solamente lo que le acabo de decir. Ahora vaya a su clase. Me voy y ahora estoy tan intrigado como asustado como preocupado por Tina, por Molly… y hasta por Becca.
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