Sustancias psicotrópicas

1484 Words
Es sábado y nuevamente me despierto a plena madrugada. Se me fue el sueño. Veo mi celular y son las 12:28 a.m. doy vueltas en la cama, doy vueltas a la almohada. Nada. Me levanto y voy a la cocina y me pongo a hacer café. Gen se quedó tan dormido que no sintió siquiera que me levanté y le pasé por encima. A veces no entiendo cómo puede dormir tan profundamente que se le podría venir el mundo encima y él ni cuenta se daría.  Mientras espero que el café hierva tomo mi celular y reviso f*******:, no entiendo cómo puede haber gente que dure horas en esta red social y no se aburran. Yo entro solamente para ver si me escriben, y como nadie me escribe pues no lo abro. Voy a la opción de búsqueda y escribo el nombre de Marlyn Murray, veo su perfil y no hay más que anuncios que invitan a sus tiempos en los que recita poesía. Recuerdo ese día y siento como si hubiese pasado mucho tiempo, ese día concluimos en que Murray tiene una hija sexy, pero también que dicha hija la valora mucho. Pienso en que Murray debe tener más razones por las que “acosa” a Tina y a Becca. Si es como Tina dice, entonces la profesora sabía que Becca estaba en una aventura con un tipo, pero eso no tiene que ver en nada con su situación académica. Murray incluso pudo pensar mal de mí, así que puede estar equivocada, pero hablamos de una mujer que prácticamente desmanteló a criminales que querían prostituir a su hija. Tal vez deba tratar de tomar confianza con Murray y preguntarle qué demonios está pasando. Ahora me siento como un detective que trata de encajar todas las piezas. Me sirvo una taza de café para relajarme un poco y mientras lo bebo de repente se escucha el sonido de un carro a toda velocidad y a los pocos segundos se escucha el derrumbe de algo metálico. Me asomo por la ventana y veo los botes de basura derribados y una Ford eco sport plateada a un par de metros de distancia. Hay dos personas dentro y parecen estar peleando. Hay un chico de copiloto y una chica al volante. Dejo el café en la mesa, corro de prisa hacia el techo y tomo mis binoculares que viven colgados cerca de la escalera que da al techo, miro hacia la escena donde está la camioneta y me parece conocida la chica quien parece estar llorando y gritando y quien tiene el cabello amarrado a una cola. Aún me sorprende que Gen no se haya despertado con el sonido de mis corridas por las escaleras. Si me viera diría que estoy como una vieja chismosa. Sigo viendo el show que muy pocas veces suceden es esta urbanización y de repente se abre una puerta y el chico se baja. Se abre otra puerta y se baja la chica. Es Molly. Parece tener un arma en su mano y la lanza a los pies del chico. Él se acerca y Molly lo empuja. El chico trata de decirle algo, Molly le da una bofetada y este la empuja logrando tumbarla, el chico mira a los lados y huye. Me levanto y bajo corriendo. Salgo, pero Molly está arrancando. Corro a la casa tomo las llaves de la camioneta de mamá y corro a seguirla. Cruzo la esquina y sigo derecho. Trato de llamar a Gen con una mano mientras que con la otra manejo, pero el celular se me cae al tratar de girar en una calle. Veo la eco sport a lo lejos, se detiene y voy hacia ella. Llego y noto que se detuvo frente a un bar. Bajo del auto y dudo en entrar puesto que se escucha alto el volumen de una extraña música y salen muchos hombres y mujeres bajo los efectos de sustancias psicotrópicas. Hay mucha gente y todos de muy mal aspecto. ¿Qué diablos hace Molly aquí a esta hora? Como sea tendré que averiguarlo. Me decido a entrar y cuando estoy llegando a la puerta sale una candente chica de cabello rojo intenso y afro en abundancia. Llevaba puesto un muy ajustado pantalón n***o brillante y un sexy Crop Top oscuro que hacían ver sus grandes bubis brillantes. Camina con dificultad producto de la bebida. Se dirige hacia mí mirándome con una sonrisa extraña. --Hey, ¿Qué haces aquí, amorcito? —me dice arrastrando las palabras producto de su borrachera. --Eh, creo que se confunde de persona –musito. --¿De qué hablas Jaime mi amor? —sigue arrastrando las palabras mientras pone sus manos encima de mí--¿Por qué me has dejado sola ahí dentro? Sabes que no puedo estar sin esto—lleva sus manos al inferior de mi pantalón y aprieta mis bolas. --Ugh—Trato de zafarme de ella, pero sus brazos me atrapan. --De verdad creo que se equivoca. Ugh. Por favor, no soy ningún Jaime. --Eres un chiquillo muy malvado. —me dice con su rostro muy cerca al mío. --Sé lo que necesitas amorcito…--Eructa. Ríe. —Ay amorcito, lo siento. —Ríe bajo los efectos del alcohol y logro salir de ella dirigiéndome a la puerta del bar, pero ella vuelve y me toma por los brazos llevándome hacia sí y me besa largamente. Siento su lengua en mi boca y no logro pensar qué podría hacer. Trato de huir, pero me lame y besa todo mi rostro y mi cuello. Veo gente salir del bar. --¿Carlyn? --¿Qué pasa? —Grita la ebria soltándome. --¿Qué haces con ese flacucho? —Grita un tipo fornido, n***o y de grandes músculos. --JAJAJJAJAJAJAJJAJAJA—Ríe—Que gracioso. Hablas como alguien que conozco. --¿Acaso tú estás coqueteando con mi novia? —Se dirige a mí. --Po… Po… Por supuesto que no. Ella solo se lanzó sobre mí de repente y metió su lengua en mi boca. Anda ¡dile! —Le digo a la ebria. --¿De qué hablas? ¿Quién eres? Oye chico creo que necesitas una novia. Jaime, Jaime cariño ¿Eres tú? —Se dirige al musculoso. --Pe.… pero ¿qué te pasa? ¡Diles la verdad! Se escuchan aullidos de los borrachos que salieron del bar: --¡Mátalo Jaime! Se ha metido con tu chica—Grita un hombre canoso de mucha barba. --¡si! ¡mátalo! —Gritaron los borrachos. --¿Ahora que tienes que decir? —Se para frente mí y me cago del miedo puesto que parece medir más de 2 metros. -Hey, cálmate viejo. Sé que estas un poco confundido. --¡Voy a matarte! Viene hacia mí dispuesto a golpearme e impulsivamente tomo a la loca rojiza y la uso como escudo entre el fornido y yo. --Ohhhh. Ahhhh—Se queja--¿Qué está sucediendo? Me mareo. El fornido trata de esquivar a la chica para golpearme, pero sigo escondido tras ella mientras la pobre da vueltas producto del movimiento que hago para protegerme. --Pero que divertido—Ríe ebriamente. --¡Ya basta! —Grita airado tomando a la chica y apartándola dejándome así expuesto a morir. El tipo me toma con fuerza por mi franela y me empuja logrando golpearme contra la pared. Toda la gente alrededor hace bulla. Estoy en el piso adolorido y 2 hombres de extraño aspecto me toman por ambos brazos y me colocan en pie. --¡mátalo! ¡mátalo! ¡mátalo! —Gritaban todos y ya a punto de que el tipo me golpeara apareció una chica frente a mí de espalda. --¡Muy bien! Ya la función acabó—Es Molly hablando con una serenidad que a cualquiera sorprendería—dejen al chico en paz. --Molly, Molly, ¿Eres tú? —Digo confundido. --Hey blanquita, apártate. ¿No me digas que conoces a este saco de huesos? --Solo vete y déjalo quieto. Está conmigo. --¡Estaba besando a mi chica! --No me interesa lo que haya hecho, Jaime. Además, sabes que tu noviecita esta borracha y no sabe lo que hace. Sino, mírala.—Señala a donde está la chica quien está agachada a vistas de todos con el pantalón en las rodillas orinando.—¡Ya! Largo Jaime. Todos se van, pero cuando “Jaime” se había dado la espalda para irse, se volvió y me dio un golpe en el rostro que caí al suelo sangrando por la nariz. --¡Joe! —Molly me toma un brazo y trata de ayudarme a estar de pie. Me levanta y me sube a la camioneta, toma mis llaves y arranca. Estoy algo inconsciente y solo la veo hablarme, pero no puedo escucharla. Veo muy tenue las luces y siento por un momento que mi cuerpo no responde.
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