Los días siguientes fueron muy raros. No sabía si era o no era novio de Tina. Nos veíamos a diario debido a las clases, y a veces nos besábamos detrás de los estantes de la biblioteca a hurtadillas y tratando de no hacer el mínimo ruido. El señor Tudare quien es bibliotecario del colegio es muy conservador y un tanto complicado con respecto a las normas de la secundaria. No creo que exista una cláusula que rece “Está prohibido todo besuqueo en la Secundaria de Oriente Montesquieu” o algo parecido. Pero Tudare es un hombre que si te ve masticando chicle hará lo posible por persuadir a la directora de expulsarte.
Al terminar las primeras horas de clase nos vamos a la cafetería y nos sentamos a conversar.
Gen está contando que vio que la directora Mary Pence que estaba forcejando con la puerta de su oficina porque la llave no le abría y él quiso ayudarla, pero al parecer Pence estaba enfrascada en que ella debía resolver el problema.
--Ella ya estaba sudando de tanto que intentaba abrir a la fuerza esa maldita puerta.
--Gen, ¿y por qué te quedaste si te despreció tu intento de ayuda?
--Era divertido escucharla reprimir sus intentos de decir “maldito, maldito, maldito”.
Reímos. Tina tiene mi mano tomada y Gen me mira con complicidad. Como si él ya no supiera que somos… algo…
Suena el timbre y nos levantamos inmediatamente.
--¿Qué clase debemos ver ahora?
--Castellano. En la biblioteca—digo.
--Oh, últimamente ese ha sido tu lugar favorito ¿no?
--Cállate, Gen—digo y veo que Tina ríe un poco.
Nos dirigimos a la biblioteca y sin querer escucho que la directora Mary Pence está hablando con la profesora Murray y le dice “Alguien cambió las cerraduras sin mi autorización…”. Gen ríe debido a que también escuchó (accidentalmente), lo miro y por un momento parece que va a estallar de la risa. Más adelante también escucho que Murray le pide a la directora el número telefónico de Molly Viegas “estoy preocupada por ella. Lleva tres días sin asistir y ella no es de faltar desde que asiste a la SOM”. Me di cuenta que llevaba días si ver ni saber nada de Molly. No me ha vuelto a escribir y no me ha ido a visitar al Tiempos de café. En verdad estos días han sido súper raros.
Cuando entramos a la biblioteca el señor Tudare me ve con ojos juzgosos y la verdad me intimida un poco. Gen aún se está riendo por lo de Pence y Tudare lo manda a callarse. Aún se escucha el chirrido de las carcajadas reprimidas.
Comienza la clase y el profesor de castellanos nos comienza a dar una apología del libro que se supone ya debíamos de haber leído, “Crónicas de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez. La verdad comencé a leerlo, pero me parece una literatura muy pesada y poco adaptada para un lector contemporáneo. Sin embargo, no parece ser el caso del profesor Nestor Camaho que parece bastante inspirado cuando habla de ese libro.
--¿Quiénes han leído el libro? — pregunta el profesor Camaho
Solo levantan la mano tres personas.
--Bien, la verdad me siento muy defraudado de ustedes ya que son uno de los mejores grupos que he tenido en esta asignatura y me hace algo de ruido saber que la gran mayoría no ha podido leer este libro tan corto.
--Profesor, disculpe, en verdad es un libro con algunas cosas tan arcaicas que al leerlas no entiendo mucho de lo que dice—se excusa Marie Camb, una de las más inteligentes de la clase.
--Y es precisamente una de las ideas de la lectura el enriquecer nuestro vocabulario y poder aprender cada día palabras nuevas.
--O sea, que a medida que vayamos leyendo ¿debemos tener un diccionario a la mano para poder entender la historia? —pregunta Gen—entonces leeremos doble—se queja.
--La idea—dice Camaho– es que entiendan la historia y saquen la reflexión que García Márquez quiso plasmar en ella. Verán, mis queridos estudiantes, cuando crecemos y maduramos (aunque sea un poco) nos damos cuenta de muchas cosas, y entre ellas, de que hay situaciones de la que podemos salvarnos, y otras de las que no. Sin embargo, se juega nuestro destino. Porque sí, la vida parece ser un juego y tu vida es el jugador y debes apostar por el camino que mejor te parezca, aunque sepas de antemano que ese camino lleva muchas dificultades.
--Yo creo que eso es solo un aspecto muy romántico de lo que en verdad quiere reflejar el autor—dice Tina. Quedo sorprendido. Toda la clase queda sorprendida.
--¿Puede justificar eso que acaba de acotar? —le dice Camaho mientras la ve algo extrañada.
--Es que va mucho allá de lo que usted dice. Cuando el autor hace todo este enjambre de situaciones que solo van rodeando la muerte del personaje principal y que se conjetura con las distintas versiones, testimonios y posturas de los implicados, solo nos damos cuenta de una cosa y es de que, irremediablemente esa persona debía morir. No había otra solución, era su destino morir y a pesar de que todos sabían que esa persona iba como cerdo para matadero, era imposible detenerlo porque él también tenía conocimiento de que iba a su muerte, pero quizás lo aceptó. En fin, todo lo que nos quiere decir la historia es que todo lo que está destinado a pasar, pasará hagas lo que hagas.
Cuando Tina dejó de hablar toda la clase quedó como petrificada y el profesor no pronunciaba palabras tampoco. En realidad, creo que las dos personas más sorprendidas fuimos el profesor Camaho y yo.
--Ehh, está bien tu punto de vista Tina, ¡Alguien que si leyó la historia! —dijo para disimular su sorpresa—Por suerte, aún queda en este grupo de estudiantes algunos que sí interpretan… o por lo menos tratan de interpretar al autor. Quiero aclararles que todas las historias de García Márquez están sujetas a interpretación. Crónica de una muerte anunciada no es la única obra complicada de este autor. Me atrevería a decir que todas lo son. El leer este libro no es una recomendación, es una asignación.
Suena el timbre que indica que la clase ha terminado.
Yo no pude prestar atención a la clase ya que aún estaba alterado por el gran análisis que realizó Tina. Esto me llevó a preguntarme cómo habrá sido su niñez. Mi papá me dijo una vez que las personas se volvían más sabias o más frías cada que pasan por momentos fuertes. Mi papá era muy sabio e inteligente, tanto en su trabajo como en su vida personal, supongo que él también pasó por muchas cosas que lo llevaron a ser lo que fue ¿Qué habrá pasado Tina? Me preocupa esto. Y… Molly ¡Mierda Molly! Tiene días sin venir a la SOM y ni siquiera me había percatado de esto por estar sumergido en mis pensamientos con Tina y estos días tan extraños, tanto que había olvidado mis sentimientos encontrados hacia Molly, me siento tan mal ¿Cómo puedo ser así? ¿Estará bien Molly? ¿Tendré algo que ver con su aislamiento? Se me acelera el corazón, tengo que saber que está bien para calmarme. Dios, sé que no te hablo mucho y que no te di las gracias por salvarme en el momento de mi persecución, pero por favor te pido que Molly esté bien.
--Joe, ¿Estás bien? —mierda es tina.
--Si, solo me entretuve pensando en la interesante forma de escribir de Gabriel García Márquez—Miento.
--Mi amor, vamos a almorzar junto a Gen y Becca hoy en el cafetín. Pienso que sería bueno que comieras conmigo antes de tu entrada al trabajo, ¿Quieres? —me dijo “mi amor”, de nuevo ¿Ya seremos novios en su cabeza?
--Cariño, quisiera, pero tengo que hacer algo importante referente a mis recibos de pagos en la dirección antes de ir al trabajo, vayan ustedes sin mí esta vez —Miento nuevamente para no levantar sospechas. Sí iré a la dirección, pero no para algo referente a mi matrícula. Iré a saber la dirección de Molly para ir hasta su casa y saber de una vez por todas que está bien. Necesito saber para estar bien.
--Está bien, amor, te extrañaré al comer. —se despide y me da un beso con fuerza agarrándome por mi nuca. Sale de la biblioteca, y automáticamente volteo para saber quienes nos vieron. Solo quedaban como 4 chicas que quisieron quedarse a leer así que nadie nos vio, no sé en qué momento salieron todos porque estaba entretenido en mis pensamientos referente a Tina y Molly. Estas mujeres me van a volver loco.
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Miro mi reloj y son las 11:00 a.m., entro a la 6:00 p.m. así que tengo 7 horas aproximadamente para saber dónde vive Molly e ir a su casa y comprobar si está bien; no voy a su trabajo porque supongo que tampoco ha ido ya que no ha pasado por el “tiempos de café”, esto de verdad me preocupa. Bueno, por lo menos sabré al fin donde vive… o eso espero.