En la madrugada termine de entrenar con Coda, las manos me pesaban, y el estaba medio dormido. Los dos regresamos al hospedaje donde estábamos en Abadía. Todos se encontraban dormidos en sus respectivas habitaciones, yo solo entre a ese cuarto y me recosté al lado de Arnold, el continuaba durmiendo y era difícil despertarlo, pero empezó a hablar algo extraño, cosas que carecían de sentido acerca de un mago que le enseño a pelear. No entienda nada y lo único que pude hacer es dejarlo que seguirá hablando y el mismo se despertara de su pesadilla. Al lado de su cama estaba su espada, por curiosidad la saqué de la vaina, y vi otras marcas extrañas parecidas a las mías, pero eran muchas más, fue impresionante, la letras parecían letras antiguas. Pesaba y era más grande que la mía, me pregun

