El auto acelero por las calles de la ciudad, mis ojos se aguaron, mi corazón se aceleró mientras nos dirigíamos a un lugar un poco más seguro para trazar un plan, era simple, tenía que traer a salvo a mi familia, no importaba lo que me costara o si moría en el intento, ellos ahora me tenían a mi para salir a flote y yo daría todo de mi para que así fuese, para que fueran felices.
Llegue a casa minutos después las puertas se abrieron mostrando a Reed con April en sus brazos, sus ojos fueron a mi rostro y luego a Emmet, ambos desprendíamos incomodidad, tensión y preocupación, mi hijo se acercó a paso acelerado hasta mi lado y comenzó a observarme entera, los brazos, la cara, levante una ceja y luego suspire.
- Estoy bien, vengo del club – acaricio su mejilla.
- ¿Qué ocurre? – nos mira a ambos – Vamos mamá, dime qué pasa.
- Llamo tía Susan – sus ojos se abrieron – Los encontraron, yo tengo que ir a buscarlos, ellos…
- ¡No! – su grito me hizo callar - ¿No te das cuenta de que eso es lo que quieren? – lo mire sin entender.
- ¿De qué hablas?
- Hablo de qué el idiota de Smith ahora parece muy interesado en ti, justo a la misma vez que atacan a la tía y que casualmente unos hombres fueron a tu departamento… - lo interrumpo.
- ¿Cómo sabes eso? – mira a Emmet.
- No por él – parece molesto – He vivido lo suficiente entre ustedes para saber cómo se manejan las cosas y cómo hay que manejarse uno para enterarse de las cosas – hago una mueca.
- Podrías haber aprendido de finanzas, manejo empresarial – tomo a mi hija.
- Es más divertido la parte mafiosa – junto mis cejas.
- No somos mafiosos – me siento ofendida.
- Exacto, y ese es el problema – con Emmet nos miramos – Si no empezamos a pensar como mafiosos jamás ganaremos esta batalla, ellos acabaran con nosotros, todos – niego.
- Ese camino solo trae muerte y destrucción – entro en la casa.
- Ese camino nos salvara, a todos – grita – Eso nos incluye a April y a mí – me frene – Tenemos dos caminos a partir de ahora mamá, o jugamos a escondernos… - lo mire - … o peleamos por vivir.
Emmet se paro a su lado, varios de los hombres nos miraban, Clarissa miro a su marido mientras la pequeña Camile jugaba con Martina, Lourdes tomo mi mano y la apretó levemente, en algo Reed tenía razón, nos encontrábamos jugando al gato y el ratón, podíamos ser el ratón cobarde y escondernos como ratas en una alcantarilla o convertirnos en Jerry y salir a pelear con Tom.
La primera opción no era viable, no después de todo lo que pasamos, no después de las peleas y las perdidas, me negaba a sacrificar lo conseguido. No iba a renunciar a mis hijos, no iba a coincidir una vida sin Emmet y Clarissa y mucho mejor dejaría a mis hermanos ahora que lo tenía.
La muerte de mamá, Julián y Teresa no sería en vano, ellos no habrían sacrificado tanto para que ahora todos termináramos a su lado, echando flores en algún terreno abandonado a las afueras de la ciudad, en alguna frontera deshabitada.
- ¿Qué hacemos? – los mire a todos – Necesito que me digan que hacemos, porque lo único que quiero es cruzar todo el país solo para traernos a salvo conmigo – mi voz se cortó – Díganme que tienen un plan, alguna solución.
- Nosotros iremos personalmente por ellos, la señorita Susan está al tanto de los refugios, los pasadizos secretos y las formas de llegar a la habitación donde hay comida para tres meses – suspire – Iremos por ellos, los traeremos a casa, este lugar es prácticamente impenetrable – levanta las manos.
- Pero no imposible – murmuro mi hijo – Tenemos que mejorar algunos puntos, mientras corro en las mañanas he aprovechado para ver todo, hay que mejorar muchas cosas, las hablaremos mientras ustedes buscan a mi tía – miro a Emmet – Es hora de poner a todos alerta y tú – me miro – Tendrás que explicarles cómo se manejan, sus planes, los movimientos, necesitaremos conocimientos – suspiro.
- Edel y Brant sabían todas esas cosas, yo solo recuerdo el entrenamiento – suspiro – Fui criada para matar – miro a mi hija – Supongo que es lo que puedo aportar.
- El hecho de que te hayan criado así es lo que nos salvara a todos – Clarissa tomo mi mano – Esto es para sobrevivir Sam, no quiere decir que seas mala persona no te convertirá en una asesina – suspiro.
- ¿Cómo estas segura de eso?
- Porque lo que esta aquí dentro es increíble – toco mi corazón. – Solo falta que tú te des cuenta. – suspire.
- Traigan a mi familia sana y salva – le suplique a Thiago desde la distancia – Por favor, solo tráelos vivos – afirmo.
- Así será, lo prometo.
Tome a mi hija y subí a mi cuarto, la bañaría y luego descansaría, no quería bajar y mucho menos salir, la realidad era esa, no había otra, yo estaba diseñada para matar, era un arma mortal dormida, porque la realidad es que mi padre se había encargado de criarme sin compasión.
Cuando los recuerdos volvieron, las imágenes me golpearon de tal forma que lo primero que quise hacer era correr a Giovanni, fue cuando comprendí sus palabras aquellas vez que hablamos por teléfono, siempre que tenía alguna crisis iba a él, a sus brazos, sus besos, su calma. Él me demostraba que las cosas no eran como pensaba, me enseñaba todos los sentimientos que había en mi alma y porque yo no era mala.
Pero ahora, estando lejos y con todos mis recuerdos lo único que puedo pensar es que soy una asesina, no sentí resentimiento al matar a mi padre, no tenía pesadillas por eso, podía dormir en paz todas las noches sin problemas, porque la realidad era que mis actos no me afectaron.
Entonces lo entendí, no era como los demás, yo no tenía culpa de mis actos, esa se fue después de cazar algunos animales, de disparar varios tiros al blanco, después de golpear a un compañero hasta dejarlo inconsciente por tocarme la cola mientras pasaba.
Estaba jodida, super jodida y lo sabía, pero ahora no era momento de lamentos, tenía que estar fuerte hasta que llegara mi familia, tenía que mantenerme cuerda y seguir con los asuntos de la empresa, tenía que ponerme fuerte, tenía que volver a ser la persona fría de antes y necesitaba que eso empezara en este momento.