Christopher
No dejo de pensar en el maravilloso encuentro que tuve con Molly hace unas horas, y verla tan radiante con ese vestido azul no ayuda en nada. Está sumamente hermosa, lo cual aumenta mis deseos por ella. Su vestido deja mucho a la imaginación y eso es lo que más me encanta. Vamos en el mismo auto y nuestras miradas se cruzan más de una vez. Tratamos de disimular frente a nuestras parejas, pero hasta un ciego se daría cuenta de que ella y yo emanamos deseo el uno por el otro.
El auto se estaciona frente al lugar del evento y salimos uno a uno con nuestra respectiva sonrisa de familia feliz.
—La decoración es hermosa —profiere Olivia cuando llegamos al interior del lugar.
—Es cierto, pero no solo la decoración lo es. Veo otras cosas mucho más hermosas que le roban el protagonismo a este espacio —añade Mathew.
Sonrío ante su comentario porque ciertamente es así, para mí, Molly se roba el protagonismo de todas las mujeres presentes, los hombres no paran de ver hacia nuestra dirección desde que entramos y esto me incomoda bastante. No imagino lo que debe de estar sintiendo Mathew en estos momentos.
—Buenas noches, Christopher un placer tenerlos a todos aquí —nos saluda Richard Blass, anfitrión del evento.
—Gracias por la invitación, Richard —respondo.
Él asiente y añade:
—Disfruten de la noche, caballeros, señoras —comenta esto último haciendo un gesto de reverencia hacia Olivia y Molly.
—Eso haremos, señor Blass —profiere Mathew sonriente.
Cada uno tomó caminos separados, Olivia y yo hablamos con Marcus y su esposa, mientras que Mathew está con Molly justo frente a nosotros conversando con el señor Park su familia. Desde aquí tengo una maravillosa vista de su cuerpo y de su trasero, el cual quiero destruir apenas tenga la oportunidad. Así es, ahora me encanta el sexo anal y no puedo esperar para hacer mío el de Molly.
Continuamos saludando a otros invitados y cumpliendo un papel muy importante ante todos ellos, aparentar que nos amamos más que muchos de los que se encuentran aquí. Estoy cansado de esto, siempre nos hacen las mismas preguntas; ¿Cuándo tendrán hijos? ¿Cómo va su relación? ¿Olivia, por qué trabajas tanto si tu esposo tiene un buen trabajo? Así como también esas frases bromistas de; llegará el hombre que le dé a Olivia por donde es y la deje embarazada, eso es que tus amiguitos no funcionan bien y pare de contar. Ciertamente, ningunas de estas personas sabe el verdadero motivo por el cual seguimos sin tener hijos.
Esto se debe a que nuestra vida privada la mantenemos privada, no vamos por la calle expresando nuestros problemas, ni siquiera con mi hermana lo hacía; mucho menos lo haré con personas que lo único que nos desean es mal. Desde que me casé con Olivia, especulaban sobre el tiempo que duraría nuestro matrimonio y ambos los escuchábamos sin que se dieran cuenta. Ahora el tema gira en cuanto a los hijos y es un completo fastidio, pero sabemos muy bien que este entorno gira a base de competencias y si eres débil, pues no eres adecuado para sacar adelante una empresa.
Veo a Molly en un grupo sonreír y me desequilibro. Quiero besar sus labios rosados y carnosos, apoderarme de ellos a tal grado de que dependan solo de los míos. Deseo más de ella, lo de esta tarde solo fue un abrebocas que me tiene con ganas de comerme el trozo de carne completo junto con el postre. Debo hacer algo para calmar a mi amigo y las emociones que siento por esta chiquilla.
Terminamos de saludar a los conocidos y le sugiero a Olivia tomar asiento en nuestra respectiva mesa. Ella no lo sabe, pero el motivo es que Mathew también aproveche de regresar a la mesa, así tendré más cerca a Molly. Busco con la mirada a la pareja del momento y no los veo por ningún lado. ¿Dónde estarán?, pienso.
Cuando estoy a punto de levantarme a buscarlos, aparecen frente a mí tomando asiento en la mesa.
—¡Dios! Necesito ir al baño, ¿dónde queda? —inquiere Molly.
—Yo puedo llevarte, justo voy para allá —comento apresuradamente.
Es mentira, pero nadie lo sabe. La esperaré afuera del baño para raptarla a una parte donde no puedan descubrirnos por ningún motivo.
Se levanta de la mesa y poso la mano en su cintura para dirigirla al lugar. Siento que mis manos queman al tocar su cuerpo e inmediatamente mi polla se despierta. Llegamos a la puerta del baño y la veo entrar. Espero alrededor de 5 minutos hasta que finalmente sale por la puerta.
—Señor Paterson, ¿qué hace aquí todavía? —pregunta.
—Ven, quiero llevarte a un sitio —la tomo por el brazo y la arrastro hasta las escaleras de emergencia.
—¿Qué hacem…?
No la dejo terminar de hablar, me acerco a ella y tomo su boca como una bestia al tener a su presa en la boca. ¡Estoy probando sus labios! ¡Wow! Son una delicia para mi paladar. Me encantan…
—Seño…
Trata de separarse, pero no la dejo. Quiero más de ella y lo deseo ahora mismo.
—Shhh —pongo uno de mis dedos en su boca para callarla—. Disfruta, pequeña eso es lo que yo quiero hacer, no te resistas.
Al decir esto, ella toma la iniciativa de besarme mientras yo dirijo mi mano a su trasero y lo aprieto con fervor. Manoseo todo su cuerpo y bajo las tiras de su vestido dejando expuestos sus pechos a mi vista. Me quedo admirándolos unos segundos; son redondos pequeños y perfectos. Los meto uno a uno en mi boca y caben a la perfección en ella, eso me encanta. Los chupo y muerdo a mi antojo mientras ella arquea su espalda hacia atrás.
Llevo mis manos a sus piernas y la alzo a mi regazo para luego colocarla encima de las barandillas de la escalera. Abre sus piernas y rodea mi cintura. Beso su boca y manoseo sus pechos. La escucho gemir ante mi tacto y eso me enloquece aún más.
—¡Fólleme, señor Paterson! ¡Ahora! —ordena y actúo rápidamente. Bajo mis pantalones y me adentro en su interior con fuerza. Ella gime y muerde su labio inferior. Lleva su cabeza hacia atrás y yo comienzo a embestirla con fuerza.
Sus gemidos me envuelven en el deseo y la lujuria, haciendo que me vuelva más agresivo por satisfacerla como se lo merece.
—¡Duro! —pide.
La sostengo por la parte de atrás de su cuello y la embisto con más fuerza. Esta chiquilla me está volviendo completamente loco. Su sexo se siente tan bien que no quiero que mi polla salga de ella nunca. La forma en la que sus paredes vaginales succionan mi pene es increíble, tanto, que solo quiero continuar mis movimientos sin salirme ni un minuto de su interior. De pronto, ella hala mis cabellos y gime mi nombre:
—¡Sí, Chris! ¡Qué rico! ¡Ahhh! —¡Joder, eso se escucha maravilloso!
Acelero mis movimientos y minutos después ambos llegamos al máximo placer con la respiración acelerada. ¡Mierda, esto fue mejor de lo que esperé! Uno mi frente a la de ella y nos quedamos así unos minutos hasta que nuestros corazones vuelven a latir a su ritmo normal.
—Molly… eso estuvo… fenomenal. Eres increíble, princesa. —beso sus labios.
Ella sonríe y muerde su labio inferior.
—Usted tampoco estuvo nada mal, señor Paterson…
Sonreímos.
—Debemos irnos, de seguro Mathew y la señora Olivia han de estar preocupados por nuestra ausencia.
—Tienes razón, hermosa. Vamos…
La bajo de las barandillas y la ayudo a acomodarse. Yo hago lo mismo y salimos de las escaleras como si no hubiera pasado nada, ella se dirige al baño y yo voy por un trago, lo necesito luego de la locura que acabo de cometer. Nunca me había atrevido a hacer algo tan descabellado. ¡Acabo de tener sexo en un lugar público y fue lo mejor del mundo!