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1031 Words
Molly ¡Mierda! Acabo de tener un sexo increíble con el tío de Mathew. Me encuentro en el baño retocando mi maquillaje y no dejo de pensar en lo osado que fue tener sexo estando cerca su esposa. ¡Por Dios! Si hasta alguien pudo haber pasado por allí y vernos. Sin duda hubiera sido el más grande escándalo y en estos momentos no estuviera ni recordando el encuentro. No puedo creer que me dejara llevar por las hormonas y cediera a sus besos, sus caricias… ¡Oh!, de solo pensarlo mis bragas vuelven a mojarse. ¡Joder, qué me está pasando! ¡Me atrae el señor Paterson y mucho! Cálmate, Molly, respira profundo y no te alteres, aconseja mi conciencia. Cómo crees que no me voy a alterar si acabo de tener sexo con un hombre prohibido, sin mencionar que le acabo de ser infiel a Mathew por primera vez en mi vida. ¡No! Le fallé, jamás imaginé que esto sería posible y pasó; no sé en qué estupideces estaba pensando. Y si… ¿Y si Mathew llega a saberlo?, me pregunto. Lo más seguro es que me quitará a mi bebé y no me dejará verlo nunca; moriría si eso llegase a pasar. Esto no debe saberlo nadie, será el mejor secreto guardado que me llevaré algún día a la tumba. Solo debo hablar con el señor Paterson y dejarle claro que no volverá a pasar. Yo amo a Mathew y no quiero arruinar lo que tenemos nada más por una aventura pasajera y por el deseo que siento por ese señor tan atractivo. Muerdo mi labio inferior al recordar cuando devoró mi coño en el medio de la sala esta tarde. No puedo igualarlos, pero el tío sí que me sorprendió. Hace unos movimientos con la lengua magníficos, hizo que me corriera fácilmente en su boca y lo disfruté al máximo. Deja de pensar en eso Molly, cometerás una locura de nuevo si continúas así, me regaña mi subconsciente. Alejo rápidamente estos pensamientos y me concentro en arreglar mi maquillaje. Cuando estoy por terminar, de pronto la puerta se abre y veo a la señora Olivia aparecer. ¡Joder! Mi corazón comienza a palpitar muy fuerte y me regaño mentalmente para poder actuar con normalidad ante su presencia. —¡Molly! Qué sorpresa encontrarte aquí —comenta nada más verme. Sonrío nerviosa y profiero: —Sí, no me sentía muy bien así que regresé de nuevo aquí. —¡Oh, por supuesto! ¿Te sientes mejor? —inquiere preocupada. —Sí, no se preocupe. Todo está en orden. ¿Usted está bien? —pregunto al detallar mejor su aspecto físico. Sus labios están hinchados y tiene el cabello un poco despeinado. —No te preocupes, ¡estoy bien! —entra rápidamente a uno de los cubículos sin dejarme decirle algo más. Qué raro, parece nerviosa. Si no fuera por el hecho de que yo tampoco quiero hablar mucho, me quedaría a esperar a que salga para indagar un poco más. No seas infantil, Molly de seguro que su esposo se la encontró por el camino e hizo lo mismo de hace un rato contigo, eres una tonta si crees que él solo te satisface a ti en lugares como estos, susurra mi conciencia. ¡Pero qué tonta soy! ¡Claro! Obviamente, es eso, de lo contrario ella no estaría tan nerviosa. De seguro se siente apenada por la situación y no quiso comentar nada, tampoco es que tengamos tanta confianza como para contarnos este tipo de cosas. Y yo pensando que el señor había quedado completamente satisfecho… qué equivocada estaba. Guardo mis cosas y salgo de allí sin más. Busco a Mathew con la mirada y lo veo al fondo conversando con su tío. ¡Mierda! Mis ojos pasan del uno al otro y comienzo a darme cuenta de lo diferentes que son a pesar de ser familias. Trago grueso y me dirijo con cautela hacia donde están ellos, sonrío tímidamente al llegar y Mathew me hace un gesto que no logró descifrar muy bien. —¿Qué pasa? —pregunto. —¡Nada! Solo que me preocupé al no verte, pero mi tío me comentó que te sentías mal y tuvo que sacarte un rato al jardín. ¿Ya estás mejor? —Sí, ya estoy mejor. Gracias por estar pendiente… —Para eso estoy, pequeña… —comenta y posa un casto beso en mi frente. Christopher no aparta su mirada de mí y me tiene muy nerviosa. Temo que Mathew se dé cuenta y comience a hacer todo tipo de preguntas, no tiene una pizca de tonto. A los pocos minutos, la señora Olivia aparece frente a nosotros y entrelaza su brazo al de su esposo. Se ven muy bien, pienso. Su relación debe de ser increíble; bueno no tanto, de lo contrario Christopher no hubiera buscado saciarse en otro cuerpo, aseguro mentalmente. —Y bien Mathew, qué tal ha estado la noche desde el punto de vista empresarial —inquiero. —¡Excelente! Todo ha sido maravilloso y muy productivo —sonríe. —Me alegro, cariño. Es bueno escuchar eso. Hablamos de otros temas triviales, pero de pronto el ambiente se torna un poco pesado. No sé si es por las constantes miradas de Christopher hacia mí o por lo mal que me siento al engañar a Math. La noche termina de transcurrir tranquila; comimos, bailamos y Mathew conoció a posibles clientes que harán crecer más la compañía. Llegamos a la casa y lo primero que hago es quitarme el vestido, necesito ducharme y limpiar las impurezas pecadoras de mi cuerpo en caso de que Mathew quiera aventura está noche. Preparo el agua y me adentro a la bañera para relajarme un poco. No he dejado de pensar en lo sucedido el día de hoy, continúa pareciéndome irreal. Si tan solo no me hubiera masturbado en la sala de seguro nada de esto hubiera ocurrido. Todo es mi culpa, no pude controlar mis deseos y una cosa llevó a la otra. Math no se merece esto, él nunca sería capaz de hacerme algo parecido. Debo hacer algo pronto para que no se vuelva a repetir.
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