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1463 Words
Días después Christopher Estoy terminando de vestirme cuando de pronto escucho a Molly proferir: —Chris, esto no está bien… Sonrío y me acerco a ella admirando su cuerpo exótico. —Molly, sabes muy bien que nuestros cuerpos no pueden estar cerca sin sentir la necesidad de tocarse el uno al otro. Se complementan tanto, que nacieron para estar juntos sin importar cuánto tratemos de oponernos. Poso mi mano detrás de su cuello y la acerco a mí tomando ferozmente su boca. Ella gime y yo me apodero más de sus labios saboreando cada centímetro de ellos. —Chris… —susurra. Muerdo su labio inferior hasta escucharla quejarse de dolor. —Mi gatita, no te resistas a lo prohibido, no quiero volver a escucharte decir esas palabras de nuevo. Disfrutemos mientras podamos de nuestros encuentros y vivamos el momento. —Me aterra que Mathew llegue a saberlo. —Shh, no lo sabrá tranquila… Me gustas más cuando estás en plan de dominarme porque te olvidas por completo del miedo y solo te enfocas en ordenarme que te complazca… —vuelvo a besarla. Suelta un suspiro y se gira hacia la cama. Me quedo observándola como un tonto sintiendo como poco a poco está jovencilla ha hecho que cambie mi rumbo. Solía ir a clubes a experimentar y buscar mujeres, pero desde que me enteré de que a Molly le gusta lo mismo que a mí me quedé impregnado en su piel. Ahora aprovechamos cada oportunidad que tenemos para vernos a escondidas y disfrutar del morbo. Lo hemos hecho con otras personas y ha sido sensacional el deseo que se desprende en la habitación. Estar con Molly es una de las mejores experiencias que me ha pasado en la vida, ella es simplemente sensacional en la cama. Además, su vientre ahora está un poco abultado y eso la hace ver más sexy de lo que es. La primera vez que me dijo algo como esto, traté de respetar su decisión, aunque me fue imposible. Verla en casa todos los días es mucha tentación para mí. No puedo contener las ganas que siento cuando está recorriendo la casa o leyendo un libro. Por eso, nos escabullimos en las noches mientras todos duermen para satisfacer nuestros cuerpos, ya sea en la casa o fuera de ella. También hemos salido en varias oportunidades a clubes de sadomasoquismo donde me pongo a su completa disposición. Ella es una excelente ama que juega muy bien su papel. Quién diría que una chica tan joven tuviera tanto carácter para hacer esto. Siempre creí que a su edad eran más débiles ante los hombres, pero ella me sorprendió. Estoy sumido en mis pensamientos cuando de pronto la escucho comentar: —Mañana debo volver a casa, mi madre comenzará un nuevo tratamiento, así que debo acompañarla. —Entiendo, no hay problema. Espero que todo salga bien con ella. Si necesitas de mi ayuda puedes llamarme, sabes que cuentas conmigo cuando lo necesites. —Gracias. Lo aprecio mucho. —No agradezcas nada —me acerco a ella y la abrazo—, lo hago con todo gusto. Lo malo es que voy a extrañar nuestros encuentros… Sonríe. —Lo sé, yo igual. Aunque no lo creas ya me acostumbré a verte y tenerte dentro de mí… —Mmm, ¿eso quiere decir que no vas a buscar un sustituto mientras yo no esté? —¡Claro que no! ¡Cómo se te ocurre siquiera pensar eso! Suelto una carcajada. —Solo quiero asegurarme de no compartir lo que me pertenece... Ahora que tocamos el tema me gustaría proponerte algo. —Te escucho. —Quiero que seamos totalmente exclusivos. Tú no estarás con nadie más a excepción de Mathew, y yo también haré lo mismo. ¿Qué te parece? Ladea la cabeza un poco y sonríe. —Señor Paterson, me agrada su propuesta —se acerca a mí y cruza sus manos detrás de mi cuello—. Espero que cumpla con su palabra, yo no tengo problemas en hacerlo. En mi condición es difícil estar por la calle buscando prospectos, en cambio no puedo decir lo mismo de usted. Rio. —Tienes mucha razón, pequeña. Pero para tu fortuna no pienso estar con nadie más, excepto con una jovencilla que tiene un cuerpo espectacular y muy sexy. —¿Ah sí? —Sí, tiene el pelo castaño y ojos verde oliva. Suele ser un poco gritona cuando la penetro, aunque sinceramente eso no es problema, de hecho, me encanta. De hecho, lo que más me fascina es que se moja con mucha facilidad; tan solo con susurrarle palabras sucias al oído ya la tengo a mi completa disposición… —digo esto último a modo de susurro. Suelta un gemido. —Mmm, pues qué afortunada debe ser esa chiquilla… —Así es… Créeme no quiero estar con nadie más que no sea ella… —Bueno, lo acepto porque te expresaste muy bien de ella y ya me cae bien —sonríe—. Pero de resto con nadie más. —Prometido, pequeña… Nos besamos y profundizamos el beso hasta quedarnos sin aliento. Esta será la primera vez que nuestros cuerpos van a separarse desde que están juntos, así que debo saborear sus labios e impregnarme de su exquisito sabor hasta volver a verla. Acabamos de tener un sexo increíble, aunque a decir verdad todo con ella es así. Terminamos de despedirnos y salimos del hotel a escondidas. Cada uno va por su lado, ella se dirige a la casa de inmediato y yo doy unas vueltas antes de hacerlo. Cuando finalmente llego a casa me percato de que Olivia no está, así que decido tomar una ducha y terminar algunos pendientes que dejé a la mitad cuando Molly me dijo que podía escaparse para estar conmigo. No me arrepiento de haberlo hecho, valió la pena cada minuto que pasamos juntos. Sonrío al recordar nuestra tarde lujuriosa y mi amigo comienza a cobrar vida de nuevo. Después de haberme masturbado pensando en que Molly succionaba mi polla, bajo a cenar y me encuentro una gran sorpresa; ella se encuentra sentada en la mesa y me dedica una sonrisa agradable al verme. —Buenas noches, señor Paterson. —Señorita Molly, qué grato placer, ¿y mi sobrino? —No se encuentra en casa. —Por lo visto seremos solo usted y yo en la cena porque mi esposa tampoco se encuentra —comento con los ojos inyectados de deseo. —Qué suerte... La veo llevarse la comida a la boca y saborearla seductoramente. Mi polla se despierta al instante y me toco mientras la observo. —Señorita Molly, déjeme decirle que su boca se ve muy apetecible y conozco a alguien que le gustaría que lo chupara con esos labios carnosos… —Mmm, señor Paterson de seguro a mis labios les encantará chupar lo que me dice. Estarán deseosos de hacerlo sin ningún tipo de problemas… Suelto un ronquido ante su comentario. —Bájate la cremallera —ordena. —Como ordenes… —bajo la cremallera de mi pantalón y la veo introducirse por debajo de la mesa. De pronto siento unas manos acariciar mi piel e inclinó la cabeza hacia atrás. —Sigue comiendo —profiere. —Vas a matarme, Molly… —susurro. —¡Hazlo, Chris! Trato de concentrarme en la comida, pero me es imposible al darme cuenta de que Molly está succionando mi polla, justo debajo de la mesa. No puedo observar lo que hace, pero siento cada movimiento. Lo chupa, lo succiona, acaricia mis bolas y hace movimientos circulares con su boca. ¡Joder! ¡Esto es una completa delicia! —Molly, voy a correrme —digo después de sentirla por varios minutos. —Todavía no lo harás. —No aguanto más… —¡Aguanta que yo todavía no he llegado! Si lo haces antes no habrá más sexo. ¡Mierda! Cómo se supone que haga eso. Espera, un momento, ella dijo que todavía no llega. ¿Acaso…? Inclinó un poco mi cuerpo debajo de la mesa y la veo masturbarse mientras chupa mi m*****o. Gime con mi polla en su boca y esta escena me calienta aún más. Aprieto mis manos encima de la mesa para no pensar en lo que acabo de ver y así no correrme hasta que ella me lo ordene. ¡Carajo! Esto es difícil. La escucho gemir más fuerte y acelerar sus movimientos. No puedo resistirlo más. —¡Ahora, Chris! —susurra entre jadeos. Estallo en su boca, soltando todos mis fluidos dentro de ella. Siento como lo chupa de nuevo como si estuviera limpiándolo. Sube la cremallera y sale de debajo de la mesa. Toma el mismo asiento en el que estaba y chupa sus dedos llenos de fluidos. ¡Maldición! ¡Fue fenomenal!
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