Capítulo 13

1324 Words
Lilith. Sigo consternada, no puedo creer que los hombres sigan siendo tan arrogantes y asquerosos cuando se trata de estar con una mujer. Ahora mismo debí dirigirme al hospital a visitar a Sallie, debí intentar dispersar mi enojo, no quiero envolverla en toda esta rabia y menos a ella, la pobre Sallie ha Sido privada de su niñez, tarada desde que ha venido a este mundo y en serio me esfuerzo una y otra vez por intentar que sean las niñas más felices del mundo, pero soy igual o peor que nuestros padres, ni siquiera sé qué está haciendo Sarah, me preocupa dejarla tanto tiempo sola, a veces quisiera partirme a la mitad para poder estar con amabas. Ruego a Dios porque algún día me de la libertad y la suerte de poder dejar mi empleo, poder dejar es vida atrás. Sin embargo aún tengo que seguir asistiendo, tengo estar asistiendo diariamente para poder intentar costear los alimentos de la casa y alguna que otra medicación de la pobre Sallie, le agradezco a Dios por haberme puesto en el camino al doctor Cavalieri que ha bendecido a mi pequeña hermana ayudándola a pagar todos sus medicamentos, me siento tan apenada por no poder devolverle el favor y pensar que soy una puta descarada solo me provoca que mis mejillas se pongan de un color rojizo, no sé que tan grande sea su corazón pero temo que si descubre la verdad no me brindará su ayuda. Baje la cabeza encogiéndose de hombros envolviéndome e una tiniebla de pensamientos melancólicos. —¡Auch! —Exclame chocando con alguien. Levante la mirada para ver de quién se trataba y disculparme por mi torpeza y lo despistada que soy. Ese joven de tez morena alrededor de los 19 años estiró su mano para ayudarme a ponerme de pie. —Discúlpeme señorita —Su voz sonaba muy varonil. Sostuve su brazo detallando su musculatura podía afirmar que dejando de esas pendras que tiene puestas se oculta un hombre feroz, listo para complacer a cualquier mujer. —Discúlpeme a mi fui yo quien tropezó con usted —Conteste tartamudeando un poco. El me regaló una ligera sonrisa con la cual borró todos mis males, por un momento me hizo olvidarme de todo, me hizo ser parte de su aura. —Realmente me siento muy afortunado por tener este tropiezo con una dama tan hermosa. —Dijo. —No quiero sonar grosero con usted pero me gustaría conocer su nombre —Comentó con cierta elegancia que me hacía sentir menos. —Mi nombre… —Comencé titubeando — Creo que voy tarde —Mencione al notar la hora en el reloj que estaba en si muñeca izquierda. El quedó con una sonrisa boba esperando una respuesta de mi parte, sin pensarlo le di un suave beso en la mejilla. Salí corriendo para llegar rápido al hospital sintiendo como todo mi cuerpo se agotaba. Espero que Dios me de la oportunidad de cruzarme con este hombre. Al llegar al hospital fui con velocidad a la recepción. —Disculpe señorita vengo a visitar a mi hermana, ella se encuentra en la habitación … —Ha llegado un poco tarde señora pero aún le quedan alrededor de cinco minutos para al menos asegurarse de que ella esté bien —Explico con arrogancia. —Muchas gracias —exclame para luego dirigirme a la habitación de mi hermana. En la puerta me encontré al doctor Cavalieri quien se encontraba con otra doctora. —Señorita Lilith que raro es verla tan tarde por aquí, pensé que habíamos acordado en vernos temprano —Dijo el Doctor Cavalieri. Podía notar en sus palabras un color fogoso, no comprendía la razón por la cual me trataba de tal forma pero no creo merecerlo. —Discúlpeme doctor se me ha hecho un poco tarde — contesté. —Claro, seguramente ha estado ocupada con algún amigo —Resopló. —No creo que eso sea de su incumbencia doctor —Dije firmemente. —Es de mi incumbencia si noto que usted está dejando de darle la suficiente importancia a la vida de su hermana por estar jugando al gato y al ratón con otro hombre. Lo bofetee. —Me disculpo por lastimar su rostro pero no le permito que me hable con tal arrogancia pues usted no es más que nadie para hablarme de esa manera —Dije con fuerza mientras acariciaba mi mano. —No sé qué sucede entre ustedes dos pero esto es un ambiente de trabajo, no un kinder, si tienen algo que arreglar les agradezco que lo hagan fuera del hospital donde ningún paciente los pueda escuchar. —Dijo la doctora a su lado. —Tienes razón, Isabella, señorita Lilith, ella es la doctora Isabella y estará encargada del caso de su hermana, yo me retiraré por un momento para tomar aire, no estoy en mis mejores momentos para hacerme cargo de explicarle lo que está sucediendo así que la dejo con mi colega. El doctor se alejó cómo había dicho dejandome con la doctora Isabella. —Es un gusto conocerla y le agradezco de antemano que se preocupe por mi hermana. —No necesito de su agradecimiento, lo que hago lo hago porque es mi trabajo no porque realmente me importe las condiciones de su hermana —Aclaro entrando a la habitación dejándome allí sola. Hoy todo el personal del hospital me odia. Al entrar a la habitación noté que Sallie dormía aún. —No es necesario que se preocupe ella solo está descansando ha sido cedada con el medicamento. Observaba el cuerpo de Sallie descansar profundamente que provocaba en mi interior una serenidad enorme. —¿Entonces el doctor Cavalieri y usted tienen una historia —Pregunto de una manera muy directa —Se está equivocando doctora, el doctor Cavalieri y yo solo tenemos una relación profesional. —Pero usted quiere, verdad? —Preguntó arqueando una ceja. —Creo que se equivoca —Respondí inmediatamente. —Yo jamás me equivoco y sé de lo dotes que tiene el doctor Cavalieri y sé que una mujer tan corriente como usted caería en la primera oportunidad en sus brazos —Comentó. —No busco ser mal educada con usted pero si sigue hablando de más. —¿Acaso también piensa golpearme? Le recuerdo que su hermana ahora está en mis manos, así que le agradezco como una persona educada y no del barrido de dónde se nota que proviene. —Menciono interrumpiéndome antes de que pudiera terminar mi oración. Se senté en silencio dejando de pelear con esta mujer. —Bueno, señorita, le cuento que debemos proceder a hacerle una serie de estudios a su hermana para saber con exactitud la gravedad de la Leucemia que padece. Dependiendo de esto se sabrá que tipo método tenemos que seguir, si la Leucemia no es grave procederemos con la quimioterapia, de no ser así tendremos que hacer un trasplante de medula. —Explicó. —Pero… en mi última conversación con el doctor Cavalieri el me confesó que la enfermedad de mi hermana no estaba tan avanzada contesté. —En su defensa era exámenes incompletos no le puede echar la culpa al doctor. Tape mi boca con mis manos tratando de que no se escucharan mis lamentos. —No quiero involucrarme más de lo debido con usted pero si mis sospechas son ciertas y la enfermedad avanza como lo está haciendo me gustaría saber de qué manera piensa usted pagar el tratamiento, después de todo aún no se ha permitido el pago con piel. —Cuestiono. Me levanté de la silla con fuerza y salí corriendo de la había viniéndome en llanto al escuchar sus supociones. —¡Señorita, señorita! No se puede ir sin antes firmar —Salí lo antes posible de ese hospital queriéndome ahogar en un vaso de agua. Me siento miserables por ser todo lo que esa mujer suponía de mi. Es cierto, mi valor como persona es nulo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD