Capítulo 3

1473 Words
Lilith Sarah no paraba de llamarme para saber sobre el estado de su hermana, sus llamadas hacían que me preocupara más pues ya había transcurrido una hora y no sabía nada sobre Sallie. Mire la hora en mi teléfono ya eran las 9:00 pm y aún no tenía información, me levanté de la silla y me dirigí hacia donde estaba la enfermera de turno. —Disculpe… No tiene información sobre la jovencita que llegó hace una hora, su nombre es Sallie … —Lo siento señorita, aún no tengo información sobre la pequeña, le recomiendo que se calme y tomé asiento, el doctor no debe de tardar en llegar a darle información sobre su hermana. Hice caso a lo que me dijo la enfermera y volví a tomar asiento, miré a mí alrededor y la sala estaba repleta de personas a la espera de poder ser atendidas por el doctor. Mi teléfono una vez más volvió a vibrar, era Sarah. —Aló? —¿Te han dicho algo sobre Sallie? —Notaba la preocupación de Sarah, esta ya es la tercera vez que me llama en todo el tiempo que llevo aquí. —Sarah aún… A la distancia vi que el doctor se acercaba a mi. —Sarah te llamo dentro de 5 minutos. —Colgué. Me levanté de inmediatamente, el me miró de arriba abajo. —Usted es la madre de Sallie …? — Tardé un poco en responder. —Si, digo — acomodé mi garganta —Soy su hermana mayor —Corregí. —Le informo que su hermana se encuentra estable pero debemos dejarla aquí para hacerle una serie de exámenes para darle un diagnóstico exacto. — Sentí como la preocupación cesó al saber que Sallie estaba bien. —¿Puedo verla? —Lo siento señorita en este momento no puede verla pues le están realizando los exámenes, le recomiendo que vaya a su casa a descansar y pase mañana por la mañana, prometo que su hermana bien estará bajo mi cuidado. —Quedé hipnotizada al verlo a los ojos, sus palabras me generaban seguridad. Solté un gran suspiro —Muchas gracias doctor, agradezco mucho el gesto — Estreché su mano en forma de agradecimiento, en el momento que mi mano hizo contacto con la suya sentí una extraña conexión. —No se preocupe, señorita —Me zafé de su mano y le di una sonrisa sin ánimo, me di la vuelta para dirigirme a la salida. Cuando salí de la sala sentir el repentino cambio de temperatura. Al llegar a la casa Sarah me recibió con un fuerte abrazo y lágrimas en sus ojos. —¿Como está Sallie? —Su voz se escuchó quebrada. —No te preocupes…Tu hermana está bien, pronto volverá a casa. —Sarah seguía derramando lágrimas. En algún momento de la noche después de beber unos dulces y tranquilizantes tes ambas, nos dirigimos a la habitación a dormir, anhelando que la noche fuera corta. Al día siguiente me levanté como cualquier otro día, preparé el desayuno, tomé un baño y me arreglé para ir a el centro de salud, para mí desgracia tuve que dejar a solar a Sarah porque no cuento con nadie con quien le pude confiar a alguna de mi queridas hermanas. Dejé una nota escrita al lado de su desayuno dónde le explicaba que volvería pronto y que con suerte no entraría por esa puerta otra vez sola. Ante de ir al hospital debía pasar por mi lugar de trabajo, tenía que explicar por qué me desaparecí sin decir nada para evitar ser despedida, mis compañeras se acercaron para saber cómo estaba, agradecí mucho por su preocupación y su apoyo es algo que sin duda necesito en este momento. —Muchas gracias chicas, en estos momentos estoy pasando por un momento difícil de mi vida pero estoy bien y con la mano en el corazón les aseguro que podré salir adelante. Ellas se conmovieron con mis palabras abrazándome con un inmenso amor. Luego fui a la oficina de mi jefe el cual seguramente me está esperando para despotricarme. Ni siquiera me dio los buenos días. —Dime, ¿por qué te has ido sin avisar? —Reclamó. —Ayer se me presento una emergencia, mi hermana ha caído en cama y espero que entienda que con lo que gano me está costando un poco poder sobrevivir—Expliqué. Este se levantó de su silla, se acercó a mí y rudamente me bofeteó. —Tienes suerte de que tu maldito trasero venda porque si no te echaría como la basura que eres —La furia se apoderó de mi por un momento quise devolverle la bofetada triplicada, pero después recordé de que dependo de este trabajo, de esta escoria. —Ahora salte de mi vista— Agregó Salí de inmediatamente del lugar sin decir una palabra. Sé que no debería dejarme humillar por esta escoria, se que debí haberlo golpeado pero no quiero ser echada y quedarme sin trabajo, sería muy difícil conseguir empleo de nuevo. No trabajaría en esta pocilga si no necesitara el dinero. Al llegar al hospital fui en busca del doctor que atendió a mi hermana la noche anterior, necesito saber cuál es el resultado de los exámenes. —Buenas tardes señorita ¿En qué le podemos ayudar? —Soy la hermana mayor de la niña que fue ingresada ayer en la noche —Contesté —Su nombre es Sallie … –Aguegue para asi darle un poco de información más detallada. –Esa noche llegaron muchas niñas a emergencia, con la poca ibfir que usted me está dando haré todo lo que esté a mi alcance para poder ayudarla señorita –Constesto sumergiéndose en la computadora. Estuve un rato ahi4 en espera con el corazón en la boca, pensando sin querer, en una desgracia. –Creo que la tengo… Sallie… es una paciente ingresada a las once y cuarenta y nueve de la noche , el cual su paradero es en la habitación 053 –Dio a conocer la secretaria –Le recomiendo apresurarse puesto que la hora de visita está a punto de terminarse–Agrego empujando a la vista un pequeño reloj que estaba encima de su escritorio. –Muchas gracias –Agradecí. Seguí la indicación y camine por el extenso pasillo hasta conseguir el número de la habitación que me dijeron anteriormente. Me demore un poco en conseguir pues debo admitir que soy un poco ignorante con esto de los números, al encontrar la habitación toqué un par de veces la puerta para asegurarme de no interrumpir nada. –Adelante –Se escucho una gruesa voz desde el fondo de la habitación. Abrí la puerta despacio y mis ojos se encontraron con los del doctor, él se encontraba hablando con Sallie. –Disculpen la interrupción –Dije. Los ojos de Sallie se iluminaron al verme, me recibio con una gran sonrisa a pesar de lo decaída que se veía. Su piel se encontraba un poco pálida al igual que sus labios que también estaban agrietados. –Tranquila, no estás interrumpiendo nada –Respondio el doctor. Me acerqué rápidamente para estar al lado de Sallie para tomar su mano con alegria notando que se veía un poco mejor. –Como te encuentras? –Pregunté después de haberle dado un pequeño beso en la frente. –Pase toda la noches con pesdilllas pensando en ir también me abandonaría – Respondió con una notoria tristeza. –No seas boba –Dije con los ojos aguados – Jamás abandonaría a una parte escencial de mi vida – Contesté. –No en gustaría interrumpirlas, Sallie se encuentra mejorando, su exámenes aún no están listos pero tengo en que todo saldrá bien, sin embargo debo hablar con usted en privado respecto a las indicaciones –Explico colocándose de pie. –Por supuesto –Respondi tratando de ni verle a los ojos pues sabía que mi corazón se aceleria sin razón alguna. Solté la mano de Sallie asegurandole que volvería en seguida, salí detrás de él doctor con un gran suspiro entre mis pulmones. Afuera este no me hizo esperar y comenzó a hablar. –Un gusto, no he tenido el tiempo para presentarme adecuadamente con usted señorita Lilith, mi nombre es Isaac Cavalieri –Se presentó – Quisiera ser de nuestra presentación un recuerdo más agradable para usted pero me temo que será todo lo contrario –Se detuvo para dar un suspiro. Sallie está en mejora, eso es cierto y aunque lo que pienso decir son suposiciiones se nos enseñan a siempre preparar para peores momentos a los familiares de nuestros pacientes. –Por favor doctor, le ruego que no de tantos rodeos, cualquier cosa que tenga que decir lo aceptaré y afeobtare con la carga. –Tengo la sospecha de que su hermana, Sallie está padeciendo de Leucemia.
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