Capítulo 11

1106 Words
Lilith. En el momentos en que escuché la pregunta de Manuel se me erizó la piel, quizás esa no era su intención o tal vez lo hizo a propósito, de ser así es un completo imbécil, lo cierto que es de igual forma es un imprudente. La cara del doctor Cavalieri se torno algo confusa, quizás se estaba preguntando a qué se refería con “cliente”. No pude evitar sonrojarme, me sentí avergonzada a pesar, en ese momento desee estar lo suficientemente ebria como para que no me importaría toda esta situación. Tengo que buscar la manera de desviar el tema, de que la pregunta que hizo Manuel quedé en el olvido y creo que tengo la cuartada perfecta. Recuerdo que el día que hable con el doctor Cavalieri le dije que trabajo en un “restaurante por las noches”. Acomodé mi garganta —Manuel ¿Puedes esperarme afuera? necesito hablar algo con el doctor aquí presente —Voltee para encontrarme con el y arqueé una ceja haciéndole entender que saliera de aquí. Manuel frunció levemente el ceño y dijo —Esta bien preciosa, te espero en mi carro —Me guiñó un ojo y luego miró al Doctor. —Con respecto a la pregunta que hizo mi amigo, se refiere a que si has sido uno de los clientes que he atendido en el restaurante donde trabajo —Explique sosteniéndome de una lámpara que estaba a mi lado. Traté de arreglar lo que hizo Manuel diciendo otra mentira para cubrir mi secreto. —Ohh muy bien —Dijo algo serio. —El es tu novio? —Preguntó sin rodeos. ¿Por qué pregunta eso? Me he referido a él como mi amigo. ¿Acaso estaba celoso? No lo creo, quizás ya estoy alucinando, esas dos copas de vino me cayeron un poco mal. —No, cómo te mencione antes es un amigo —Dije algo extrañada por la pregunta. —Perfecto —Trazo una sonrisa si ánimo en su perfecta cara. —¿Qué haces por aquí? —Vengo a cenar aquí por la noches, soy el dueño de este lugar. —¡Vaya! Pues déjame decirte que es un muy lindo restaurant. De inmediatamente se me vino a la cabeza Sallie. —¿Como está mi hermana? —Dije con tono de preocupación —Mañana a primera hora iré a visitarla ¿Cuándo la darán de alta? —No te preocupes por ella, se encuentra bien, en este momento se encuentra bajo el cuidado de una enfermera y con respecto a cuando la darán de alta, aún no lo sabemos hasta qué la pediatra la atienda, por cierto, ella irá mañana a ver el caso de tu hermana. Al fondo escuché sonar un claxon, es Manuel, me había olvidado de él por un momento. Estaba tan concentrada hablando con el doctor que ni siquiera recordé que el estaba afuera esperando por mí. —Ok, gracias por la información mañana estaré allá a primera hora, dile a mi hermana, por favor. —Hasta mañana —Se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla para despedirse. No pude evitar sonrojarme, me sentí como una niña cuando le dan su primer beso. ¡Que tonta! Cómo si nunca te hubieran dado un beso. Me quedé un momento mirándolo, después reaccioné. Le di una sonrisa de par en par y me di la vuelta para salir del lugar. Justo frente estaba estacionado Manuel, estaba algo enfadado, quizás en porque lo deje esperando mucho tiempo. Abrí la puerta del copiloto y tomé asiento. —¿Qué tal la pasaste? — El beso que me dio el doctor hizo que me subiera en ánimo. —Muy bien preciosa, pero eso no importa ¿qué tal la pasaste tú? —¡Fantástico! El lugar es muy bonito, elegante y la comida es exquisita. —Me alegra que la hayas pasado muy bien, me gusta mucho verte sonreír. —Gracias, vamos a casa ya, estoy muy cansada. —Bostece. El me miró de arriba abajo e intento colocar su mano sobre mi muslo pero la aparté. —No me toques —Resople. —Eres tan hermosa… —Oye, donde vives? —Cambie el tema. Me puse algo nerviosa, espero que esté tipo no se intenté sobre pasar conmigo. Encendió el auto y emprendió el camino hacia mi casa. —Vivo cerca del club — Dijo mientras miraba al frente. —Oye… te puedo hacer una pregunta? —Si, claro. —Asentí. —¿Quién era el hombre del restaurante? —Es un doctor que está atendiendo a mi hermana. —A tu hermana? Tienes otra? —Si, tengo dos hermanas gemelas, una de ellas se encuentra en el hospital porque padece de Leucemia —La tristeza se reflejo en mi rostro. —Espero que se recupere pronto, si necesitas ayuda puedes contar conmigo. —Toco mi muslo de nuevo. Aparte de nuevo su mano. —Si, gracias . No tardamos mucho en llegar a la residencia, no veía el momento de poder salir de este auto. —Muchas gracias por traerme. — De nada —Se quedó detallando mi cara. Creo que luego de esta noche ya no saldré más con él, su presencia me causa una sensación de incomodidad y desconfianza. El se comenzó a acercar a mi lentamente, de inmediatamente lo esquivé y le estreché la mano en forma de agradecimiento. —Fue un placer salir contigo esta noche, Manuel. Muchas gracias por la comida. —Abrí la puerta del lujoso auto y la cerré detrás de mi. Me di la vuelta y me asome por la ventana —Buenas noches. —Espera un momento—Intervino. Se movió hasta el asiento del copiloto y con un movimiento rápido colocó su mano en mi mejilla y me dio un pequeño beso en los labios. Sin pensarlo dos veces me aparté y fruncí el ceño. —¿Qué te sucede? — Lo miré con furia. —No pude evitarlo, desde que estábamos en el restaurant quería besarte. —Dijo sacando su billetera. —Pero no tenías que hacerlo sin mi consentimiento. —Toma —Extendió su mano con un billete de cincuenta dólares. —No, no quiero su dinero —Me voltee y caminé hasta mi casa. Todo el mundo se encontraba durmiendo, miré la hora del reloj que estaba en la pared y eran las once de la noche. Busque mis llaves y abrí. Sarah se encontraba durmiendo profundamente, me despoje de mi ropa, me dí una ducha para luego ir a dormir. Di un gran suspiro. —Que imbécil —Susurre.
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