Capítulo 1 mi primera vez con un extraño.
Narra Emily.
Hoy es mi cumpleaños no. 18, además que en dos semanas entro a la universidad. Y me la estoy pasándola en grande con mis amigas Kristen y Becky, en un antro, estábamos en la pista bailando con unos chicos muy guapos, cuyos nombres se me olvidaran al día siguiente. Después de un buen rato bailando, las chicas y yo nos fuimos a la barra a pedir unos tragos, de repente un hombre llama mi atención, tendrá como unos 28 años, cabello castaño cenizo, alto como unos 1.80 cm, esta guapísimo.
– ¿Qué miras? – dice sin mirarme. Pero ¿Cómo supo que lo miraba?
– Este… yo… - digo y él deja su bebida y me mira. ¡Dios! De frente se ve aún más guapo. Además de que me pone muy nerviosa.
– Ven, te invito a bailar. – me toma de la mano y me lleva a la pista. Pensé que se iría. Me toma de la cintura y me pega más a su cuerpo.
– Eres hermosa. – dice cerca de mi oído y eso me puso aún más nerviosa. Después de bailar, me llevó fuera del antro.
– Quiero estar contigo, me gustas mucho. - ¡oh por Dios! Esto debe ser un sueño, ¿por qué un hombre tan guapo como él, se fijaría en mí? Yo sólo asentí. Subimos a su carro un deportivo rojo.
Manejó por más de media hora, hasta que llegamos a un lugar más privado. Les confieso que estoy muy nerviosa, si es mi primera vez y lo haré con este hombre tan guapo.
– ¿Cómo te… te llamas? – pregunté nerviosa.
– Nada de nombres, muñeca. - ¿acaso piensa que no nos volveremos a ver?
– Entiendo. – no dije más. Por ahora no contare los detalles de lo que pasó.
***
No puedo creer que haya tenido mi primera vez con un hombre tan guapo como este desconocido. Despierto y miro el reloj, son más de las 5 de la mañana, y yo debo irme, no puedo despedirme de él, aunque así lo deseara, ¿que se le puede hacer?, nada. Tomé mi ropa y me vestí, salí de la habitación, pedí en la recepción que llamaran un taxi. Esperé por 20 minutos rogando no verlo, aunque da igual dejó en claro que nada de nombres. Al fin llega el taxi y le doy la dirección de la casa. (No te olvidaré) pensé para mí misma.
Al llegar, pago y me bajo, abro la puerta sin hacer mucho ruido para no despertar a nadie, cierro con mucho cuidado y… ¡Demonios! La luz se enciende.
– ¿Qué horas son estas de llegar? – es Karen, mi odiosa hermana.
– A ti no te debo explicaciones. – digo molesta.
Karen es mi hermana mayor y desde que murió nuestra madre, se ha tomado ese papel muy en serio, ya que papá casi no está en casa, se la pasa viajando.
– Soy tu hermana mayor y debo cuidarte. – dice aun molesta.
– ¿Qué crees? Soy mayor de edad y no puedes controlar mi vida. – digo molesta.
– Cuidado de cómo me hablas. – dice con advertencia. Doy gracias al cielo que me iré a vivir con mis amigas.
– Y tú deja de meter donde no te llaman. – me voy a mi habitación y la dejo hablando sola.
Al fin podré estar lejos de ella, es muy molesta. Me fui a dar una ducha e irme a dormir y no pienso levantarme hasta tarde.
Al despertar, comencé a guardar todas mis cosas, hoy me mudo con Kristen y Becky a un departamento, ellas parecen más mis hermanas que la que si lo es.
- Papá está aquí. – Karen me avisa. Terminé y bajé mis cosas.
- Buenas tardes. - Saludo con seriedad.
- ¿Ya te vas? – es broma, ¿no?
- Así es. – digo tomado mis cosas.
- Te llevo. -lo dudé por un momento, pero acepté.
Mi padre maneja en silencio y para colmo, mi odiosa hermana nos acompaña. El camino hubo un incómodo silencio, desde que falleció mi madre nadie de los tres ha sido el mismo y menos mi padre, él la amaba demasiado que no ha deseado volverse a casar, a veces pienso que lo merece, a mi hermana le da igual, pero todo sea por su bien y felicidad, Karen algún día tendrá que casarse e irse de la casa, y él se va a quedar solo y no se lo deseo.
– Llegamos. – dice mi padre sacándome de mis pensamientos.
– Gracias por traerme. – digo con una ligera sonrisa.
– Ahí están tus amigas. – dice mi odiosa hermana haciéndome mirar hasta donde ellas están.
– Estaré en comunicación. – salimos del carro y me ayudaron a bajar mis cosas.
– Venme a visitar. – miro a mi padre y puedo ver tristeza en sus ojos. No lo pienso dos veces y lo abrazo con mucho amor.
– Claro que sí. – le doy un beso en la mejilla y él a mí.
– Buenas tardes. – Kristen y Becky se acercan a nosotros.
– Buenas tardes. – dice mi padre con amabilidad y creo que le está echando miradas a Becky… esperen… ¿será que se está interesando en ella? No puede ser, es mi amiga, digo es muy guapa, pero… ¿no querías ver feliz a tu padre? – sí, pero no con una de mis amigas.
– Este… nosotras nos vamos, tengo cosas que acomodar… - digo rompiendo su burbuja. Ellos carraspean y dejan de mirarse, parece que Karen lo notó porque se ve algo molesta.
– Te ayudamos. – dice Becky un poco nerviosa.
– Que ni se le ocurra a tu amiguita acercarse a papá. – me dice al oído y la miro sin comprender.
– ¿De qué estás hablando? – me hago la inocente.
– Sabes muy bien. Sólo lo advierto. – que amargada.
Nos despedimos y los vi partir de regreso a casa, estamos a media hora de distancia, pero no es impedimento para que vaya a verlos.
Me encontraba en el departamento, es bastante amplio, con 3 recamaras, obviamente una para una de nosotras, lo bueno que los muebles se habían comprado semanas atrás, pero con eso que demoran un poco, además que el departamento lo rentamos una semana antes de las compras. Voy a la que será mi habitación y comienzo para desempacar mis cosas, el closet es algo amplio así que cabrán muy bien mis cosas sin problemas.
Ya era muy tarde y ya hacía hambre, miro el reloj y ya pasan de las 9 de la noche, así que dejo lo poco que falta para poder ir a cenar, salgo de la habitación y me dirijo al comedor donde se encontraban unas pizzas y sodas.
– Gracias por la cena. – digo una vez que tomo asiento y me sirvo dos rebanadas de pizza hawaiana.
– Deliciosa. – dice Kristen llevándose un trozo a la boca.
– Muy de acuerdo. – esta vez habla Becky. Lo que me recuerda…
– Por cierto… ¿Qué fueron esas miradas entre tú y mi padre? - digo mirándola y ella se pone roja casi ahogándose con la comida, Kristen le pasa un vaso con soda de naranja y ella la bebe.
– Este… yo… es que es muy guapo. – dice y que yo recuerde ellos ya lo conocían y nunca los había visto así, hasta ahora.
– No lo niego, pero… nunca se habían mirado así. – digo tratando de recordar.
– Bueno… él a mí, no, pero yo a él, sí. – dice algo apenada. Y yo sólo suelto el aire que estaba conteniendo.
– Eres muy guapa, pero… él es mucho mayor que tú. – digo un poco preocupada y ella mira a otra parte con cierta tristeza.
– Emily tiene razón. – Kristen se acerca y la abraza.
– Lo sé. – la abraza también.
El tema murió ahí. Después de cenar nos quedamos a ver películas un rato más, de vez en cuando la miraba, aún se veía triste y con la mirada perdida. Me duele verla así, sé que deseo la felicidad de mi papá, pero… ¿con mi amiga? Sería raro verlos juntos. Lo mejor es descansar.
Cierro mis ojos y llegan a mí los recuerdos con ese guapo extraño.
(Enamorada del padre de mi amiga)
Narra Becky.
¿Cómo se supone que le diré a una de mis mejores amigas, a Emily para ser más específica, que estoy enamorada de su padre? Y que además fue con él con quien tuve mi primera vez. Aún recuerdo la primera vez que lo conocí, tenía 16 años, lo vi en una fiesta con nuestras familias, su esposa ya había fallecido en un accidente, pero pensaba que no se fijaría en mí, pero apenas hace 5 meses eso cambió.
Flashback.
5 meses antes…
Hoy tengo una pijamada en casa de Emily, y estoy feliz de pasar tiempo con mis amigas, su padre estaría de viaje, me sentí triste de que no lo vería, pero al menos deja su fragancia a lavanda por toda la casa, eso me encanta.
– Veamos una película. – dice Kristen con emoción.
– Una romántica. Esta vez habla Emily.
– Muy de acuerdo. – dicho eso, fuimos a la cocina a preparar las botanas.
Subimos a la habitación y nos acomodamos y escogimos yo antes de ti, fue hermosa, pero a la vez triste.
Nos quedamos dormidas después de dos horas de platica. Desperté como a las 3 de la mañana porque escuché un ruido y eso me asustó, traté de despertar a Emily, pero nada, bajé con cuidado y al encender la luz casi pego el grito en el cielo.
– Sr. Robertson. – digo un poco más calmada.
– Lo siento, no quise asustarte. – dice con tranquilidad.
No pude resistirme a su fragancia camino un poco más quedando muy cerca, él me mira con una sexy sonrisa, me toma por la cintura y me pega a su cuerpo, y comienza a besarme y una cosa llevó a la otra.
Fin Flashback.
Desde entonces nos amamos y hemos sido discretos, no tiene nada de malo, pero ambos pensamos que nadie lo aceptaría y menos sus hijas. Hasta ahora que no pudimos disimular, sé que fuimos obvios y que Karen se molestó. No lo quiero dejar, lo amo y voy a luchar por este amor que tenemos, obviamente no reemplazo a su mamá, eso nunca, y espero que algún día lo puedan entender.