Narra Emily
Después de estos días de descanso, Kristen y yo le levantamos los ánimos de nuestra amiga, le dijimos que encontraría a un chico guapo, y al decir eso, ellas me hicieron preguntas del hombre del antro, dijeron que después de la pista de baile no me vieron más, creí que ni cuenta se habían dado, pero veo que no fue así. Les dije que me llevó a casa, no me creyeron del todo, pero dejaron el tema por la paz.
(…)
Llegamos a la universidad y siento una mezcla de emociones entre nervios, y felicidad. Estamos en la facultad de ingeniería, tenemos nuestra hoja de horarios y estoy ansiosa por las clases y de conocer a los profesores. Así que iremos a la primera clase.
Estábamos tan concentradas en nuestra platica, así como los demás compañeros, hasta que una voz muy varonil nos interrumpe, lo miramos con atención y quedé sorprendida, ¡se trataba del hombre del antro! No lo podía creer, era él, con quien perdí… bueno eso ya lo sabían, el caso que no creí que lo volvería a ver, ni mucho menos que sería mi profesor.
Creo que no dejaba de mirarlo, porque se dio cuenta y me miro con una sonrisa discreta, eso hizo que reaccionara y voltear mi vista a otra parte.
– Buenos días, jóvenes. Soy el profesor David Jones, su profesor de administración.
– Buenos días. – saludan todos al mismo tiempo. Al fin sé su nombre, David.
– Empecemos con la clase. – dice tomando asiento y dando indicaciones y a comenzar a tomar notas importantes.
Aun no puedo creer que mi extraño, este aquí, digo, es como un sueño. De vez en cuando lo miro discretamente mientras él se encuentra concentrado viendo unas notas, de repente levanta su mirada y recae en la mía, creo que sintió que lo miraban, y vuelve a sonreír. ¡Dios! ¿Cómo se supone que me voy a concentrar con ese dios griego como mi profesor?
La clase se me hizo eterna, aunque por un lado estuvo bien, así podía contemplarlo y aún más cuando se levantaba a escribir en la pizarra, esos músculos que se marcaban atreves de su camisa y… uf… esos glúteos tan firmes.
– ¿Emily? – me llama Kristen moviendo sus manos frente a mis ojos sacándome de mis pensamientos.
– ¿Eh? – digo saliendo de mi trance.
– La clase terminó. – dice Becky aun sin muchos ánimos.
– Ah, voy. – guardo mis cosas en mi morral y me levanto y salimos del salón.
Las demás clases pasan muy rápido, y ya es hora del almuerzo, así que tomas asiento en un lugar vacío.
– ¿Qué fueron esas miradas con el profesor? – dice Kristen con curiosidad, lo sé, es lo mismo que pasamos con Becky y mi padre.
– Este… - comienzo a decir con nervios.
– Dilo. – vuelve a decir, y yo suelto el aire retenido en mis pulmones.
– Es el extraño del antro. – digo y me miran sorprendidas.
– Ahora entiendo, con razón se me hacía conocido. Pero… esas miradas dicen más, él no te llevó a tu casa, ¿cierto? - ¡Dios! No tengo salida.
– No… él fue mi primera vez… - digo en voz muy bajita que sólo ellas me escuchen.
– ¡¿Qué?! – dicen las dos al mismo tiempo casi gritando y las silencio.
– Oigan… bajen la voz. – digo apenada.
– Ya veo… - dice Becky un poco más animada.
El resto del almuerzo preferimos hablar de otro tema, y pensando en cómo lidiar con mi tortura.
….
Ya era la hora de la salida y ya me sentía algo agotada, es absurdo ya lo sé y más para ser el primer día de clases. Llegamos al departamento y me voy a mi habitación a darme una ducha antes de ponerme hacer las tareas de la universidad y es bastante pesado, ni hablar.
– Emily, la cena ya está. – dice Becky.
– Espera. – la llamo y me mira curiosa.
– Dime. – no deja de mirarme.
– ¿Estas enamorada de mi papá? – mi pregunta la toma por sorpresa.
– Yo…- estaba por responder cuando aparece Kristen.
– Las estoy esperando. – dice y desaparece.
– Después hablamos. – dice un poco apenada y yo asiento.
Mientras cenábamos, nos poníamos a platicar de las clases y que le tenemos que echar muchas ganas.
– ¿Qué piensas hacer con el sr. Jones? – Dice Becky pícara.
– No lo sé, sé que pasé una noche inolvidable con él, pero no creo que quiera algo más. – digo desanimada.
– Pero se le nota que aún le interesas. – Kristen trata de darme ánimos y ahora comprendo más a Becky.
– Ya dejemos esto por la paz, por favor. – digo sintiéndome muy apenada.
– Bien. – dice Kristen levantando las manos en son de paz.
(….)
A la mañana siguiente…
Me levanté a las 5 de la mañana a ducharme y desayunar, la verdad no me gusta llegar tarde a las clases y más que apenas comienzan. Salimos del departamento y nos fuimos caminando, la facultad está a 20 minutos caminando, realmente está muy cerca de donde estamos.
Llegamos a la universidad y en la entrada se encuentran un gran grupo de hombres y mujeres, muy guapos y guapas, por cierto, uno de ellos, alto de cabello castaño y ojos verdes se le queda mirando a Kristen, pero parece que ella no lo nota.
– Ese chico te está mirando. – digo discretamente, ella mira hasta donde se encuentra y él sonríe y puedo notar como se sonroja mi amiga.
– Es muy guapo. – dice tímidamente. Una de las chicas se da cuenta y lo toma del brazo fulminándonos con la mira y el muchacho parece algo incomodo.
Tuvimos que pasar por un lado de ellos y la tipa esa no dejaba de mirarnos como diciendo “ni se atrevan” – amargada – como hay personas tan posesivas.
– Tiene novia. – dice como si no le diera importancia.
– Es verdad. – la apoyo.
– Mira, ahí está el sr. Jones. – dice Kristen haciendo que me sonroje.
– ¡Ya! Cálmate. – digo en voz baja y el sr. Jones parece notar mi presencia, porque me mira y sonríe discretamente.
¡esto no puede estar pasándome! Mire a otra parte y al regresar mi mirada en donde él se encuentra, una maestra de cuerpo de infarto se acerca de una manera peligrosa y él sólo la mira con ¿lujuria? Adiós a mis ilusiones de conquistarlo, sólo fui algo pasajero.
Estaba tan distraída en la clase del sr. Jones que ni siquiera me tomaba la molestia de míralo o más bien contemplarlo.
– Srita. Robertson, ¿puede prestar atención a la clase? – dice Dave sacándome de mis pensamientos, si, así lo llamo en mi mente.
– Disculpe, sr. Jones. – digo con pena y él vuelve a dar su clase.
La clase al fin finaliza, tomo mis cosas y las guardo, me levanto y cuando ya estoy por salir, el sr. Jones me llama.
– Srita. Robertson, espere un momento. – me detengo y le digo a mis amigas que las alcanzaré y ellas me miran pícaramente.
– Si. ¿dígame? – digo un poco nerviosa.
– Tenga. – me entrega una tarjetita y la guardo rápidamente para que nadie lo noto, pero para mi sorpresa ya no había nadie más.
– Con permiso. – digo porque no deben en tardar su otra clase.
Voy caminando por el pasillo en busca de la siguiente clase y veo al chico de la mañana y está discutiendo con la rubia esa, prefiero pasarme de largo para que la vieja no me mire con ganas de golpear a alguien.
– ¿Qué quería el profe? – dice Becky y las dos me miran con curiosidad.
– Que pusiera más atención a su clase. – miento. No les iba a decir que me dio su número, aunque… no entiendo por qué lo hizo, si ya tiene una nueva conquista. ¿Por qué se fijaría en una mocosa como yo? Quizás quiere que te alejes de él – dice mi voz interna, aun así, no lo entiendo.
(…)
Ya era la hora de la salida y veo a la rubia, la que discutía con el muchacho, dudo en acercarme, y cuando lo iba hacer sus amigas llegan a consolarla, pase cerca de ellas sin que me notaran.
– El muy maldito terminó conmigo. – dice entre lágrimas.
– Déjalo, cuando menos lo esperes volverá a ti. - Dice una pelirroja.
Y no escuché más porque mis amigas ya me estaban esperando, mientras caminábamos, ellas hablaban de no sé qué cosa y miro hacia el estacionamiento, ahí estaba Dave ayudando a la profesora a subir a su carro, cierra la puerta y al dar la vuelta me mira y siento mis ojos inundándose de lágrimas. Siento que alguien me está jalando.
– Emily, ¿estás bien? – Kristen pregunta y me mira con preocupación.
– Yo… yo… - no digo nada porque salgo corriendo de ahí, las escucho llamarme, pero quiero huir de aquí lo más lejos posible.
Llego a un parque y lloro con ganas, no debería sentirme así, pero creo que me enamore del sr. Jones, sé que suena absurdo y más que sólo estuve con él una noche. Subo mis pies en la banca y abrazándome, debo verme patética haciendo una escena, no lo puedo evitar. La verdad no sé cuánto tiempo llevo aquí llorando, hasta que por fin puedo calmarme o eso pensé.
– ¿Todo bien? – dice la voz de un hombre… y que voz… yo sólo asiento sin mirar de quien se trate.
– ¿Por qué llora, srita Robertson? – esperen… levanto mi vista y es ¿Dave?
– Sr… sr. Jones. – lo miro sorprendida y él me mira con preocupación.
– Le hice una pregunta. – dice suavemente.
– Yo… no me sentía bien. Es todo. – no le voy a decir que fue por él.
– ¿segura? – y a todo esto ¿Dónde está la maestra esa?
– Si. – digo en voz baja mirando a otra parte.
– Venga conmigo. – me ofrece su mano y yo dudo en tomarla. ¿Qué debo hacer…?