Narra David Jones.
Días atrás…
Estaba en un antro sin ánimos de nada, ¿Por qué? Porque acaba de descubrir a mi “novia” siéndome infiel, los que me no me conocen dirían que soy un mujeriego sólo por lo “guapo” que soy, pero me siento normal, así que estoy aquí ahogando mis penas en alcohol. Hasta que sentí la mirada de alguien y le dije que qué tanto me mira, ella comienza a disculparse, pero al verla mejor, quedé embelesado por su bello rostro angelical y sus ojos con un brillo que nunca había visto.
La invité a bailar, se veía muy sorprendida por mi atrevida invitación. Me sentía tan atraído por esta hermosa joven que decidí llevarla a un lugar más íntimo donde terminamos juntos en un sólo cuerpo.
Al despertar, no la vi por ningún lado, ¿realmente pasó? Pero ver una mancha entre las sábanas supe en seguida que fue real y no sólo eso, sino que era una mujer pura y fui el primero en su vida.
Desde ese día no he dejado de pensar en ella, sé que en su momento no deseaba saber su nombre y ni que supiera el mío, pero después de haber estado con ella, todo eso cambió, ahora deseo encontrarla y seguir estando con ella.
(…)
Los días pasan tan rápido y ya estoy preparado para dar clases en la universidad, impartiré la clase de Administración, necesito trabajar, la ruptura con… mi exnovia. Llego a buena hora y voy a la sala de maestros para presentarme con los demás compañeros profesores y hay una profesora, muy guapa, por cierto, me mira con una sonrisa seductora.
– Buenos días, profesor Jones, soy Katia Stuart. – se acerca más de lo debido y me planta un beso en la mejilla. Debo admitir que es muy atractiva, pero no dejo de pensar en esa bella joven.
– Buenos días, srita. Stuart. – digo amablemente.
– Oh no, dime Katia. – no deja de tratar de seducirme.
Nos despedimos y comencé con las clases, debo concentrarme en esto. Llego al salón y todos estaban platicando y les pido que tomen asiento, acomodo mis cosas sobre el escritorio y me paro frente a mis alumnos y la veo ahí, en los asientos de atrás, sonrío discretamente, siento como se quiere salir el corazón por la fuerza que late al verla.
Me presento con ellos y puedo ver un ligero brillo en sus hermosos ojos, como diciendo “ya sé cómo te llamas” y yo también lo sabré, el problema es… que es mi alumna y yo su profesor, aunque muera por estar con ella. En las demás clases no faltaron coqueteos muy descarados de parte de otras alumnas, la verdad si me ponía incomodo.
Llego a mi casa y me despojo toda la ropa y voy a tomar una ducha frían, Emily Robertson es realmente hermosa, aun no puedo creer que fui el primero para ella, desearía tenerla de nuevo conmigo.
Me levanto temprano, preparo jugo y pan tostado con jalea de fresa, me lavo los dientes y salgo de la casa dirigiéndome a la universidad. Cuando llego la profesora Stuart ya estaba esperándome con una taza de café, la acepté amablemente, no soy adicto a la cafeína, pero de vez en cuando no hace daño. Esta mujer lleva sus coqueteos fuera de limite, se puso un vestido rojo pegado al cuerpo, la hace ver muy atractiva, sólo que no me siento atraído por ella.
Me despido de mis colegas y voy al salón. Estoy dando mi clase y veo a Emily bastante distraída que le tuve que llamar la atención, reacciona y se disculpa, se ve hermosa así de tímida. De vez en cuando la miro y se me ocurrió la loca idea de anotar en una tarjetita mi número telefónico, sé que esto está mal, pero tengo un deseo enorme por estar con ella.
Termina la clase y todos están saliendo del salón, la llamo y se acerca a mí, le doy la tarjeta, la toma y la guarda rápidamente para que nadie la vea, y para su sorpresa ya no había nadie más en el salón.
Las horas pasan y sigo concentrado en lo que les enseño a mis alumnos de las otras clases, y cuando estoy en mi escritorio mientras que los demás están en sus actividades.
– Profesor Jones, ¿le puedo pedir un favor? – dice la profesora Stuart deteniendo mi salida.
– Si. ¿dígame? – digo un poco dudoso.
– ¿Me puede llevar a mi casa? – está llevando su descaro al límite.
– Yo… - le iba a poner un pretexto, pero me interrumpe.
– Por favor. – finge llorar. ¡Dios! Asiento y salimos de la universidad. Estamos en el estacionamiento y puedo sentir la mirada de alguien. Busco y es Emily, me mira con tristeza y siento como se me parte el corazón de verla así. Quiero ir hasta donde esta ella, pero sale corriendo.
Subo a mi carro y Katia me da la dirección de su casa, les voy a ser honesto, no le puse nada de atención por estar pensando en la mujer que me robó el corazón esa noche llena de pasión.
– Estas muy distraído. – dice la profesora Stuart sacándome de mis pensamientos.
– Lo siento, he tenido demasiado trabajo. – en parte es verdad, pero no le voy a decir que estoy pensando en una joven mujer.
– Imagino. – me indica unas calles más adelante. Me detengo y espero a que se baje.
– ¿Por qué no pasas un momento? – dice con seducción mientras pasa su mano por una de mis piernas, sé lo que pretende esta mujer.
– Lo siento, necesito preparar la clase de mañana. – digo algo incomodo por su descaro.
– Entiendo - esta decepcionada, pero no me importa. Baja del carro y manejo, necesito despejarme, me sentí muy mal por mi Emily.
Llego a una cafetería y pido un capuchino y un cup cake de chocolate. ¿Dónde estará? Tal vez en su casa, pero… estaba muy triste. ¿A dónde más podría ir? Salí de la cafetería y decidí ir a caminar un rato a un parque que se encontraba cerca de ahí. Estaba tan hundido en mis pensamientos, cuando me detengo de repente frente a una banca donde se encontraba una chica recargando su cabeza con sus rodillas, al acercarme más a ella pude notar por la ropa que se trataba de Emily, me acerqué más y le hablé con cierta preocupación, me mira y se sorprende al verme, la miro y tiene mucha tristeza en sus hermosos ojos, lo que me hace preguntar, si yo seré el causante de sus lágrimas o es alguien más. Y lo voy a averiguar.
Le tiendo mi mano invitándola a ir a otra parte, pero duda en tomarla. ¿es que acaso ya se olvidó de lo que pasó aquella noche en que nos conocimos?
No he dejado de pensar en ella, sin embargo, ahora que nuestra relación es tan sólo profesor alumna, será más difícil poder estar con ella en una relación íntima, al menos que por ahora sólo sea un secreto entre los dos. Sólo el divino tiene la ultima palabra y que nos deparará el destino.
(nueva conquista)
Narra Katia
Estaba tan aburrida como siempre en el salón de profesores, a pesar de que Santiago, profesor de matemáticas, me ha seguido desde que entré a dar clases, sólo una vez estuvimos juntos, pero no significa que tengamos un romance, es de lo mas aburrido en la intimidad. Aquí nadie sabe que me cambié de ciudad, ya que me escapé de un mafioso con el que había tenido un negocio, así que mantengo mi identidad oculta como Katia Stuart. De repente un hombre guapo, que va, un dios griego, entra y en seguida me presento con él, no lleva alianza, así que supongo esta soltero, no habrá problemas para conquistarlo. Le coqueteo, sin embargo, parece no surgir efecto con él. ¿tendrá novia? Espero que no, David Jones es para mí.
Después de clases, me lo encuentro, le llamo, pero no me hace caso.
– Espero que te pueda conquistar pronto.
(…)
Los días pasan y he tratado de entablar una conversación con David Jones, sin embargo, se ha visto muy distraído, tal vez sea por las clases.
A la hora de la salida lo intercepto antes de que se me vuelva a escapar, se sorprende un poco y le pido que me lleve a mi casa, así estaríamos solos y podría dar el segundo paso, llevarlo a la cama y seducirlo, así que le hice el atrevimiento de invitarlo a mi departamento con el pretexto de conocernos mejor.
Le cuento de las cosas que me gustan hacer y de comida, lo miro ya que no ha dicho ni una palabra, lo llamo y reacciona, y se disculpa conmigo por no poder pasar a mi departamento, no lo esperaba. ¡D3monios!
David Jones, tu vas a ser mi nueva conquista, no pienso permitir que otra se atraviese en mi camino o sabrá de lo que puedo hacer, conmigo nadie se mete.