Narra Emily.
No creo que sea correcto de ir a la casa del sr. Jones, y más que él mi profesor, digo, de ser lo contrario no lo pensaría dos veces, pero ¡lo es! Y eso no está bien, así que con todo el dolor de mi corazón lo tendré que rechazar, aunque muera de estar con él nuevamente.
– Yo… lo siento mucho, sr. Jones, pero no puedo ir con usted. – dije y me miró con algo de ¿desilusión? En su mirada. No creo, debí imaginarlo.
– Lo entiendo. Disculpe mi intromisión. – dice con seriedad. Me da una leve sonrisa y comienza a caminar.
No sé si hago bien o no al dejarlo ir por mucho que mis deseos de estar con el sr. Jones sean más grandes que mi razonamiento de que “una relación a futuro” es más que prohibido entre nosotros. Sólo me quedo como idiota mirando como se aleja de mí, hasta que ya no lo veo. Suspiro y me regaño a mí misma por permitir eso, él es el amor de mi vida, sé que es una locura pensar en eso, ya que apenas 3 semanas que lo conocí y que, además, tuve mi primera vez.
Llego al departamento, donde mis amigas me estaban esperando, al verme, se levantan del sillón y corren para abrazarme.
– ¿Estás bien? – pregunta Becky con preocupación.
– ¿Por qué saliste corriendo? – esta vez habla Kristen.
– Si, no… bueno yo… - me interrumpen.
– ¿Es por el Sr. Jones? – las dos me miran con cierta curiosidad.
– Si. – digo mirando a otra parte.
– ¿Qué pasó? – no quisiera hablar del tema.
– Sé que él no se fijaría en mí. – digo con tristeza.
– ¿Por qué lo dices? – inquiere Becky.
– Porque… se veía muy contento con la profesora Stuart. – sólo de recordarlo me hace sentir algo incomoda.
– Oh, ya veo. – mis amigas se sorprenden un poco.
– Quizás ella esa la que anda sobre de él. – Becky se mira un poco pensativa.
– No lo creo, además él la mira como a mí en el antro. Digo ella tiene un cuerpo de infarto, no me sorprendería. – no sé por qué duele.
– Deberías hablarlo con él sr. Jones. – y ahora que lo recuerdo, esta tardecita, me había dado su número.
– Pero es nuestro profesor, y no está bien, y lo saben. – eso me desanima y mucho.
– Pero… pueden esperar a que termines tu carrera. – dice tratando de darme ánimos.
– Y qué tal si en estos 4 años de carrera, ¿él se encuentra a alguien más? - puede pasar.
– Este… no sé qué más decir. – dice con un poco de tristeza y preocupación.
– No te preocupes, quizás no era para mí después de todo. – le regalo una sonrisa y ella asiente.
Me doy una ducha para relajarme y poder descansar mejor y de tratar de olvidarme del sr. Jones.
Me recuesto en mi cama y miro por la ventana la noche estrellada, y pensando en que sería la mejor decisión que puedo tomar.
Al día siguiente…
Me levando desde temprano para acomodar mis cosas para las clases, y con la mentalidad de que David Jones, no es para mí y no lo será, se nota que tipo de mujer le gusta realmente o sea de esos mujeriegos sin remedio.
Llegamos a nuestra facultad y ahí está el muchacho que miraba a Kristen está solo, se da cuenta de nuestra presencia y la mira sin dejar de sonreír, Becky y yo la miramos y está muy roja.
– Hola. – la saluda y ella sigue sin reaccionar. Hasta que Becky lo hace.
– Ho… hola. – dice tímidamente.
– ¿Cómo te llamas? – uuuy… aquí huele a amor.
– Me… me… llamo… - estaba por decirle su nombre, hasta que la rubia de ayer los interrumpe.
– Así que es por esta por lo que me dejaste. – dice muy molesta.
– Melisa, tú sabes la razón por la que terminamos. – ahora él es molesto.
– Y yo no lo voy a permitir. – esta más furiosa que Hulk. Mis amigas y yo preferimos entrar antes de que arme la tercera guerra mundial.
– Escúchame bien mosca muerta, ni se te ocurra a acercarte a mi novio. – le grita a Kristen, pero la ignora.
– Está loca. – dice sin dar importancia.
Estábamos caminando rumbo a nuestro salón, cuando veo a Dave y está platicando animadamente con la zo… de la profesora Stuart, tan sólo de verlo así, se me oprime algo en el pecho, me mira y se ve algo preocupado, como ayer, dejo de verlo y lo ignoro por completo.
Ya en clases con él, vuelvo a estar hundida en mis pensamientos, al parecer está vez no le importa llamarme la atención, claro, ¿para qué lo haría? Si ya tiene una nueva conquista. Sale por un momento y suelto todo el aire contenido en mis pulmones.
– Animo. – me dice Becky con una leve sonrisa. aunque en sus ojos reflejan cierta tristeza y puedo imaginar el por qué. Su amor por mi padre.
– Gracias. – le sonrío de igual forma.
– Bien jóvenes, les dejaré un trabajo para finales del otro mes, así que tienen buen tiempo para hacerlo, pero será en equipo de tres, será sorteado sus nombres. – nos explica la dinámica y cuando ya están armados los equipos, al parecer no le gustó que me tocara con un compañero, y agradezco que Becky este conmigo también.
La clase termina y procuro ser de las primeras en salir para no verlo, sólo sería torturarme. Guardo mis cosas y salgo como rayo del salón, sin esperar por mis amigas.
(…)
Miro la tarjeta que me había dado, y pienso si en llamarlo o desechar la a la basura, quizás no tiene nada que ver con ella, o ¿sí? Espero que no sea así.
Marco su número y comienza a sonar, mientras que mis nervios me traicionan y cuando estoy por colgar, él contesta.
– Si, ¿diga? - ¡Dios! Esa voz que tanto me encanta.
– ¿Se… sr. Jones? – Trataba de controlarme.
– ¿Quién llama? – se escucha confundido.
– David, ven, la cena esta lista- al fondo se escucha la voz de una mujer. Tal vez sea ella. Sin pensarlo, cuelgo en seguida.
– Él ya está con otra. – digo con tristeza para mí misma.
Estaba por dormir, cuando suena mi teléfono, veo el identificador y es él, preferí no responder y apago el celular.
– Es lo mejor. – miro por la ventana y siento una lagrima corriendo por mi mejilla.
(…)
Me levanto sin muchas ganas, desearía que fuera fin de semana, así podría distraerme un poco y no pensar en Dave. No quedándome de otra, me meto a dar una ducha, me pongo una falda y una blusa blanca, y unos bonites cafés.
Mis amigas y yo, vamos de camino a la facultad, y como ya se está haciendo costumbre, el chico que había dejado a la amargada de su novia, espera en la entrada, supongo que quiere ver a Kristen o ya se reconcilió con ella.
– Hola, nuevamente. – era por mi amiga.
– Antes que nada, es mejor que no me esperes, no deseo tener algún tipo de problema con tu novia. -le dice con seriedad y el chico se desilusiona con dichas palabras.
Pasamos junto a él y seguimos hasta llegar al salón, y sólo de recordar lo que escuché anoche cuando lo llamé, me causa una sensación de tristeza, aunque no debería sentir nada ya que Dave es mi profesor y yo su alumna.
– Emily, ¿Qué tienes? – pregunta Becky con preocupación.
– ¿Yo? Nada. – digo tratando de sonar de lo más normal.
– ¿segura? – pregunta Kristen como no creyéndome.
– Claro. – seguimos caminando hasta llegar a la clase, la verdad no tengo cara para ver a Dave después de anoche.
– Buenos días. – llega y está muy serio, de hecho, es la primera vez que lo veo de esa forma.
– Buenos días. – respondemos todos al mismo tiempo.
– Espero que ya hayan comenzado lo de su proyecto. – dice aun con ese semblante frio.
Lo que me recuerda que ni me he puesto de acuerdo, lo miro, pero él a mí, no. ¿Qué habrá pasado? ¿se habrá peleado con la mujer con la que estaba?