Narra Dave
Anoche estaba con una amiga de años, ella sabe que mi exnovia me fue infiel y siempre ha estado para mí, pero al recibir una llama de un número desconocido, me sorprendió la actitud de Ivana, se puso celosa y me reclamó ¿de aquí a cuando se pone así? La verdad no quise discutir y le pedí que se fuera, fue lo mejor. Espero que sólo este confundida, yo no tengo lugar para otra persona, ya tengo suficiente con pensar en mi Emily.
Estaba en la universidad dando la clase y les comento que espero que hayan comenzado su proyecto, no me gustaría que nadie repruebe y de tan sólo pensar también en que ella estará con un tipo que no ha dejado de mirarla desde entonces, eso hace que hierva mi sangre. Debo de ver la manera de que no intente nada con ella.
(…)
La clase termina y Emily estuvo algo distraída, en otro mundo prácticamente, se le notaba una pequeña tristeza, como me habría gustado consolarla de lo que pueda estar pasando en esos momentos, abrazarla, besarla y… ¿en qué cosas estoy pensado? Digo, si me gusta, pero eso de a punto de decir “hacerle el amor” ¡Dios! Me estoy volviendo loco, ella es mi alumna, esto no está bien, la pasamos muy bien el día que nos conocimos, sin embargo, no deseo enamorarme de nadie, ya me rompieron el corazón y no soportaría otra decepción, así me tenga que hacer un mujeriego.
– Has estado muy callado ¿sucede algo? – dice Katia Stuart.
– ¿Eh? Si, todo bien. – no dejo de pensar porque estaba triste.
– Si no tienes planes para este fin de semana, me gustaría invitarte a una boda. - ¡Oh, no, no! Lo que menos deseo es presenciar una boda.
– Yo… - me interrumpe.
– Por favor. - ¡pero que insistente es! Desearía hacer algo mejor. Debo poner un pretexto
– Sr. Jones, lo buscan. – gracias por la señal, me disculpo y salgo.
– ¿Quién me busca? – pregunto confundido ya que no espero a nadie y menos en mi lugar de trabajo. La secretaria no me responde y eso me molesta un poco, salgo del salón de descanso de los maestros y veo de espaldas a una mujer y creo saber quién es.
– ¿Joanne? – digo sorprendió. Voltea y me sonríe un poco triste.
– Hola, David. – se acerca un poco a mí y toma mi mano, yo aun sigo en shock.
– ¿Cómo sabes dónde encontrarme? – me confunde.
– Le pregunté a tu primo. – claro, ese metiche.
– ¿Qué haces aquí? – me suelto de su agarre y voltea la mirada a otra parte.
– Yo… me voy a casar. - ¿y eso vino? ¿no fue suficiente para ella el ser me infiel?
– ¿crees que este era el lugar para hablar de eso? – digo un poco molesto.
– He tratado de localizarte, pero… - la interrumpo.
– No me importa lo que hagas con tu vida, no eres más que un error en la mía. – estoy realmente furioso.
– Lo siento, estaba confundida. – comienza a llorar y es lo que menos soporto ver a una mujer llorar.
– Joanne, discúlpame, es sólo que me dolió. – y es la verdad.
– Yo aun te aprecio y no quiero perder tu amistad. - ¿Qué hago?
– No lo sé, todo es algo reciente. – miro a otra parte.
– Lo entiendo. Me voy. Cuídate. – la miro y me pongo a pensar que si realmente la amé.
Salgo de la facultad para ir a mi casa, no tengo cabeza para nada por ahora, me dolió volver a ver a mi ex. Al llegar a mi carro veo de lejos a Emily, esta con una de sus amigas y con el tipo con el que va a trabajar, están muy sonrientes, eso me molesta y mucho. Parece que ella se da cuenta que la estoy mirando y su sonrisa se desvanece y antes de que alguien más se dé cuenta, me subo a mi auto.
No sé qué me pasa con ella, hay algo que me atrae, no dejo de pensarla, aun la deseo con todo mi ser. ¿Cómo puedo verla y estar de nuevo con ella? Aun la deseo y muero de hacerle el amor sin parar.
(…)
Me encontraba hundido en mis pensamientos, entre que Joanne se va a casar, cuando ella y yo teníamos muchos planes de boda, y tener una familia, y ahora lo hará, pero con alguien más.
Desconocido: buenas tardes, sr. Jones, soy Emily, usted me había dado su número. Le escribía para comentarle que tengo una duda con respecto al trabajo.
No sé por qué, pero el recibir un mensaje de ella me alegró bastante. Tengo ganas de invitarla a mi departamento, sin embargo, no estoy seguro de que sea una buena idea.
Yo: por su puesto, para mí no hay problema. – respondo al mensaje sonriendo, cuando sé que ella no me mira.
Emily: muchas gracias. ¿Dónde nos vemos? – quiere verme, y mi corazón comienza a latir como loco.
Yo: ¿te veo en una cafetería? – espero que sí, aunque deseara tenerla aquí a mi lado.
Emily: si, está bien. ?
Le envié la dirección de la cafetería, y en media hora la veré, estoy muy ansioso.
(…)
Estoy esperándola adentro del lugar, aún no he pedido nada, no quiero parecer que llevo más tiempo aquí, y cuando estoy a punto de enviarle un mensaje, cuando está entrando y se ve… hermosa, lleva un vestido azul, su cabello suelto y con poco maquillaje que la hace ver natural. Me levanto y nos saludamos con un beso en la mejilla, me habría gustado besar de nuevo sus labios.
– Buenas tardes, Sr. Jones. – saluda con una hermosa sonrisa.
– Bue… buenas tardes. – digo algo nervioso. Parezco adolescente con las hormonas al máximo. Me levanto de mi lugar y la ayudo a sentarse.
– Gracias. – al verla así, ya no sé si fue una buena idea invitarla aquí y no en mi casa.
– Bueno, ¿Cuáles son tus dudas? – necesito concentrarme en el tema principal o seré un desastre aquí.
– Si, mire, ya tenemos esto adelantado. – me muestra sus avances y cuáles son sus dudas, pongo atención a lo que está diciendo, pero en un momento se queda calla y me mira con el rostro muy rojo y a la vez sorprendida, y no entiendo su reacción, hasta que su mirada se posa en su pierna y me doy cuenta de algo… mi mano esta sobre de ella. La quito en seguida y me disculpo, ella se levanta de su lugar y sale casi corriendo de la cafetería.
¿Qué he hecho? …