Transcurrieron unos quince días, Mickey despertó unas horas hacía unos cuantos días pero volvió a quedar inconsciente, luego de esto, lo operaron dos veces. La primera cirugía que le hicieron fue de la columna, tenía dos graves fracturas en esta y fue una cirugía bastante complicada, le dolería mucho después. La segunda que le hicieron fue para detener una hemorragia, no sé de donde provenía la hemorragia y los doctores tampoco, eso era lo preocupante del asunto, sangraba bastante y sus papás estaban aterrorizados, les daba mucho miedo perder a su único hijo. Debe ser muy difícil estar en su situación, saber que tu único hijo está muriéndose… y más de la manera en que sucedió todo. Ellos habían contratado a un abogado para que le dieran muchos años a Isaac en la cárcel, ellos buscaban que le dieran cadena perpetua pero según el abogado, a Isaac no le darían cárcel sino que lo mandarían a un psiquiátrico o algo así, por unos diez años o un poco más y eso era lo que querían evitar. Querían que pagara por lo que hizo. Nosotros íbamos a testificar en los juicios que vendrían.
Llegó el primero, fue muy raro e intimídate estar en uno. Isaac estaba sentado con la mirada perdida, tenía varios moretones en el rostro y cuerpo pero de resto se veía bastante recuperado. Su novia no quiso testificar pero más tarde sí lo haría. El estaba detenido en la celda de la estación de policía, no lo iban a trasladar a la cárcel como tal hasta que dieran una sentencia porque era seguro que lo mandarían al psiquiátrico.
A finales de noviembre vimos que Mickey empezaba a recuperarse, los doctores habían hecho un buen trabajo. Tenía un yeso en el brazo izquierdo, una venda en la cabeza y otra en la nariz, podía caminar pero se le dificultaba por la cirugía que tuvo en la columna, le iba a tocar usar una especie de bastón o algo así que le sirviera de apoyo para no caerse, duraría con este meses o incluso años. Le daban frecuentes dolores de espalda y mareos repentinos pero eran cosas que podía manejar. No podía correr, bailar o hacer cualquier actividad que requiriera mucho esfuerzo. En sus días de recuperación no lo vimos, no nos dejaban entrar al hospital, solo estaba con sus papás y otros familiares que llegaban a verlo.
Esto que voy a contarles es lo más difícil que le tocó hacer y personalmente, creo que el momento que le dolió más que el accidente. Hablar con Santiago.
Era la última semana de noviembre y solo nos quedaban dos semanas de clases, nosotros íbamos bien en la escuela, había oído que a Mickey le iban a dar las clases en casa para que no perdiera el año. Era viernes y por fin podríamos verlo. Había acordado con los chicos y Mía, que lo íbamos a visitar esa noche.
Martín y Santiago llegaron a mi casa en la tarde.
-Dios… ¿qué puedo hacer? El no va a querer ni verme.
-No va a ser fácil, entiende que lo que ocurrió fue horrible para el, en todos los sentidos que existan. Seré sincero y la verdad no creo que quiera volver contigo… lo siento mucho Santiago.-No quise darle falsas esperanzas, Mickey jamás volvería con el, eso estaba más que claro después de lo ocurrido. Solo esperábamos que al menos retomaran la amistad que antes tenían pero era muy difícil.
-Pero yo no quiero eso…
Escuchamos que sonó el teléfono de Martín, Salió un momento a atender la llamada. Luego de un rato volvió lleno de ira.
-¿Era mamá quien te llamó?-Preguntó Santiago.
-Sí… ¡Maldita sea la suerte de ese bastardo!
-¿Qué sucedió?
-El fiscal llamó a mamá para avisarle que Isaac tuvo una pelea con dos de los reclusos de la estación, pelearon por un arma o algo así, el caso es que le dieron una golpiza tan grande que… pocas horas después murió…
-O sea que no pagará por lo que le hizo a Mickey.-Añadió Santiago con furia.
-Eso no es nada justo, el imbécil es para que pasara su cochina y miserable vida encerrado en una cárcel pero ahora no hay forma de que pague.
Luego de un rato se calmaron y llegó Mía, nos dirigimos a la casa de Mickey.
Santiago se vistió muy bien aunque sabíamos que eso no iba a servir de mucho, le llevaba un regalo envuelto perfectamente con un papel de tono lila, también llevaba un gigante oso de peluche y este tenía una tarjeta que no nos quiso decir que trataba. Me dijo que solo Mickey entendería lo que le compró y lo que allí decía.
Llegamos a las siete, su mamá nos abrió la puerta. Nos contó con más detalles acerca de lo ocurrido con Isaac.
Se les veía muy tranquilos, creo que se sentían bien porque al fin el malnacido que perjudicó a su hijo, había muerto.
Entramos a la habitación de Mickey, estaba recostado con unos enormes audios color rosa puestos y estaba acostado bocabajo, seguía con muchas vendas y tenía una especie de faja puesta que cubría con un suéter amarillo. Martín le tocó el hombro para avisarle que estábamos ahí.
Puso muy mala cara al ver a Santiago y en especial, miró muy mal al gigante oso de peluche. Luego todos lo saludamos.
-Sabía que vendrías hoy…- Le dijo con desanimo a Santiago.
-Yo… será que… ¿pueden dejarnos a solas un momento?
-Seguro.-Dijimos todos al unísono.
Salimos y nos sentamos en el patio, nunca lo habíamos visto. Había una gran alberca y juegos para niños, seguro que Mickey los disfrutó mucho de pequeño.
Pasó más de una hora y vimos que Santiago salió y nos miró a todos. Estaba con las manos vacías y por su expresión, sabíamos que Mickey lo había rechazado. Ese momento me hizo recordar cuando Mía dijo que no quería verme más en el Roberto Carlos. Fue horrible y por eso entendía perfectamente como se sentía Santiago, aunque en su caso es mucho peor.
-Dijo que no quiere volverme a ver en su vida.-Nos contó mientras se acomodaba junto a nosotros en el césped.
- Lo siento hermano…
-Se que podrás superar esto…-Dijo Mía intentando animarlo.
-Debo hablar con el.-Añadí.
Fui hasta su habitación, se que el necesitaba desahogarse con alguien.
-Hola Mickey.
-Mi pequeño y sensual Nathan… ¿me veo muy mal?
-Te verás mejor en unos días… ¿Qué pasó con Santiago?
-Quería volver conmigo pero…
-No hablaba de eso, me refiero a todo con el desde un principio. ¿Qué lo encontraste haciendo con Isaac?
-Se besaban…-Me dijo mientras se secaba las lagrimas.
-Y… ¿sabías que solo se besaron esa vez?
-Eso me dijo pero no estoy seguro de que sea así.
-¿Por qué no estás seguro?
-Porque no confío en el.
-¿Por qué no confías en el? ¿Acaso te mintió antes?
-No pero…
-No creo que sea justo lo que estás haciendo.
-¿Cómo que no? Por su culpa tengo una maldita varilla en la espalda.
-El que te empujó fue el psicópata de Isaac y no te estoy diciendo que no se equivocó porque sí lo hizo pero fue la primera vez que lo hizo. Noté cuando salía con ustedes dos que el siempre te hacía caso en todo, nunca opinaba o te llevaba la contraria. Como las veces que comíamos al frente de la escuela, tu pedías pizza, pedías una para el sin preguntarle y el sin decir nada se la comía. ¿Sabías que el detesta la pizza? Se la comía solo porque tú se la dabas.
-Pero…
-O cuando me hacías comentarios morbosos o me agarrabas el trasero, el tampoco decía nada. O cuando chateabas con extranjeros y les ponías mensajes insinuantes…
-¿Cómo sabes eso?
-Yo lo sé todo y sé que no te decía nada porque ellos estaban muy lejos como para tener algo contigo. Yo veía cuando le gritabas o le dabas órdenes, nunca se quejaba y por ti, dijo públicamente su sexualidad, exponiéndose a la burla publica.
-Igual tenía que decirlo algún día a todos.
-Mickey… todos sabemos que lleva varios años enamorado de ti… no lo abandones por su primer error… el no fue el que te arrojó por el balcón, fue el psicópata de Isaac. Solo se equivocó y lo hizo con la peor persona posible pero solo lo fue una vez, solo fue un beso, uno solo, no iba a adivinar que Isaac luego te arrojaría por el balcón, hasta se que no quería besarlo y no creo que quiera volver a hacerlo. El te adora.
-¿Cómo se que no se va a volver a besuquear con ese maldito?
-Pues tendrá que besar a su fantasma porque Isaac murió esta mañana.
-Pero, ¿cómo? mira Nathan…yo… lo pensaré.
Después de ese día, no sé por qué lo hicimos pero asistimos al entierro de Isaac. Karina nos contó sobre la dura infancia que el tuvo, sobre sus trastornos y cambios de animo. Creo que logramos entenderlo un poco y por eso seguro fue que
fuimos. Hubo poca asistencia pero las personas que fueron parecieran quererlo de verdad.