Daiana.
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—Hija. —giro en la cama viendo a mi mamá en la puerta—. Ya es hora que te levantes.
—Ay, no sonó la alarma.
—Ya sonó, por eso vine a verte.
—Uujjj, estoy cansada mami.
—Hoy tienes el periodo, vamos asi tomas algo, ya dejé toallas en el baño.
—Gracias, ahi voy.
—Te preparo un tecito asi te llevas. —sale cerrando la puerta y como puedo me levanto, estuve hasta tarde hablando con Baram, no es por el periodo que si, en la noche fui al baño y me llegó, soy un relojito y mi mamá me saca las cuentas, me cambio y salgo ya preparada con la mochila del trabajo.
—Buen día papi.
—Buen día hija. —le doy un beso a mi papá que toma mates viendo las noticias—. Te levantaste tarde.
—Si, tengo mi periodo, estoy cansada.
—Uy bueno, ojo en el trabajo.
—Le aviso a la jefa y no me manda a hacer cosas pesadas, todo liviano.
—Hija toma. —mi mamá me da un vaso térmico que le compró a una hermana en la iglesia, uno para cada uno de los tres—. Esta dulcecito asi que no vas a tener problema de tomarlo.
—Gracias, ahi llegaron por mi. —le doy un beso a cada uno sonriendo—. Nos vemos.
—Cuídate hija.
—Ustedes también, ¿trabajas a la tarde?.
—Si, entro a las dos.
—Bien, te mando mensajito.
—Yo igual, y me respondes.
—Ajaaaaa. —salgo cuando Román toca bocina, a penas abro la puerta baja de la camioneta—. Buenas.
—Hola preciosa. —viene al portón, cuando cierro de nuevo con llave le doy un abrazo—. Me encanta como te queda ese pantalón, cada vez que lo usas me encanta.
—Y eso que es el mas feo que tengo.
—Si te queda hermoso, —es un pantalón verde de corderoi con flores bordadas que mi mamá le hizo—. No digas que es feo.
—Me refiero feo de viejo.
—Aaaah. —subo saludando a las chicas, de aca vamos por Cande que es la ultima y nos vamos a la chamba.
—Uujjj, me duelen los ovarios.
—¿Estas con el periodo?. —miro a Juana que va en diagonal en el asiento al lado de la puerta.
—Si, asi que ando adolorida.
—Uy nooo, cuando lleguemos toma algo.
—Mi mamá aca me preparó un tecito para el dolor, siempre me lo hace, debe ser un té normal pero como me la creo que ayuda. —todos en el auto rien, pasamos por Cande que sale toda dormida.
—¿Cómo fue la cita con Baram?. —Lucia habla desde adelante, maneja ella siempre.
—¿Y qué te pusiste?.
—Este calentón podrido.
—¿Qué tiene?.
—Que la piba salió con su pretendiente y tu quieres ver cómo tiene el culo.
—Ya se lo dije, ¿o no Dai?.
—Todos los días. —busco la foto porque mi mamá me saca fotos siempre, por pedido mío y con su celu porque ella me presume por todos lados—. Aca la tengo la foto, —les paso el celu asi todos ven lo que me puse—. Es demasiado azul, lo admito, pero mi mamá me compró esas medias y sentía que todo lo que me ponía no quedaba bien.
—¡Nooo, te queda hermoso!.
—Todo lo que te pongas te queda bien.
—Mira esas piernas mamiiii. —me rio con ganas cuando Luci con Clara lo golpean y agarran de los pelos—. AAAAGGG, YO QUISIERA ESAS PIERNAS ENVOLVIENDOME DE LA CINTURA.
—AAAGGG. —con Cande negamos a las risas porque sabemos que son todos jodones.
—TONTOOOO.
—SI NO DIJE NADA MALOOOO. —vamos riendo hasta que llegamos a la casa
—¡Buenos días!. —están los chicos de seguridad todos serios, nosotras las bulliciosas y ellos los serios y amargados.
—Buenos días chicas.
—¡Hola, buen día!. —los saludo a todos y Gloria mira la heladera con el cuaderno en las manos.
—Gloria.
—Ah, hola Dai, ¿Cómo estás?.
—Bien, quería decirte que estoy con mi primer día del periodo, quería avisarte que voy a ir bastante al baño.
—Siii, mas vale nena, encárgate de la cocina, de los faltantes. —me pasa el cuaderno y la hoja, solo quiero que hagas una lista, asi como tengo yo, y pones, dulces de frutas por ejemplo, si recuerdas pones cuál falta, y si hay pones al lado lo que falta, y asi con todo, baño, limpieza, comida, todo, lo mismo aca, te fijas todo y lo que hay en las heladeras, y cuando se vayan levantando vas viendo en los baños lo que haga falta.
—Dale, gracias.
—No te preocupes, no te esfuerces que sé por lo que estas pasando.
—Gracias.
Hago las anotaciones de todos los faltantes, es una casa que se mueve muchísima gente, en la familia son muchos, los empleados somos muchos, la familia y amigos que van y vienen, entonces Gloria manda a la que sea que este con el periodo a que haga las listas, porque somos cinco mujeres a Juana no le viene pero las otras cuatro si, y para no hacer trabajos pesados nos manda a hacer esto, solo a ver que falta, encargar la comida que siempre la hacemos mal porque o compramos mucho o poco, pero entiendo que nos va preparando para nuestras propias casas o por si quedamos a cargo de la casa cuando ella no este.
—Bien, ya estamos.
—¿Hablando sola?. —giro asustada cuando Baram me habla, esta con una sonrisa enorme.
—Me asustaste.
—¿Qué haces?.
—Gloria me mandó a hacer el listado de lo que falta. —ahí como que se le borra un poco la sonrisa—. ¿Y tú?.
—¿Qué hago?.
—Si.
—Bueno. —pone las manos en su cola apoyándose en la pared—. Te andaba buscando por la casa hasta que Cande me dijo que estabas acá.
—¿Por qué me buscabas?. —estoy en un banquito sentada.
—Quería verte. —me paro acomodándome la chaqueta que es obligatorio usar—. Estas hermosa.
—¿Si?. —me miro pasando las manos por mis caderas—. Es ropa de trabajo.
—Pero no importa, igual estas hermosa. —me llega a dar ternura que sus ojos brillan—. ¿Salimos hoy?.
—Mírate... —me acerco parándome bien pegada a él—. Tengo una duda.
—¿Cuál?. —mira hacia abajo porque me saca unos buenos centímetros y mira mis manos que van a su cintura—. Si seguimos así la duda puede seguir esperando.
—No puede esperar mucho... Necesito saber si ya besaste. —comienza a sonreír acercando la cara a la mia—. Dime Baram.
—¿Tu vas a decirme?.
—Obvio.
—Comienza entonces.
—¿Vas a inventar según lo que diga?.
—Na, voy a decirte la verdad obvio. —chocamos la nariz viéndonos bien fijo—. Dime Dai, ¿Ya le hiciste probar tu boca a alguien?. —me tiemblan las piernas con su voz de susurro—. ¿O la guardaste para mi que voy a ser tu esposo?.
—No sabes si vamos a ser esposos.
—Deja que yo sé... Un trato entre Dios y yo.
—¿Hiciste un trato con él?.
—Mas bien lo extorsioné, espero no salga mal esto y no me la cobre.
—¿Y qué le dijiste?.
—Que me entregué tu mano, —comienzo a sonreír sintiendo el corazón que se me sale—. Le dije, señor... Si tu me das a Daiana como mi esposa juro por mi salvación que voy a amarla cada dia de mi vida tal como la amo ahora mismo... —cierro los ojos casi que gimiendo cuando apoya sus labios en mi cara—. Voy a desearla cada día de mi vida así como la deseo ahora... —suspiro sacando todo el aire cuando llega al borde de mi boca—. Y juro irme al infierno si dejo que otra mujer me toque así como nunca toqué ni besé a nadie esperándola.
—Yo tampoco Baram. —abro los ojos viéndolo, sigue con las manos atrás—. Y me muero por besarte.
—Yo igual Dai... No tengo mas control, si te beso no voy a parar, así que mejor paramos antes de comenzar, porque por mas que quiera hacer las cosas bien sigo siendo hombre.
—Si. —carraspeando me alejo y él sale de la despensa dejándome confundida.
—Dai.
—Ay Dios, me asustaste. —asoma la cabeza no mas.
—¿A la noche salimos?.
—Si, claro que si.
—Bien, te mando mensajito del horario. —salgo de la despensa viéndolo ir casi corriendo, y sé el motivo, no soy una mojigata que no sé sobre cómo es la cosa.
—Ey.
—Aaajjj. —giro asustada viendo a Richard sonreír comiendo una banana—. ¿Qué te pasa loco?, ¿Cómo me asustas así?.
—Estabas ahí tirando juegos artificiales viéndolo ir.
—Debe ser lo mismo que sientes cuando la ves a Yake.
—Uujjj, entonces estas enamorada.
—Obvio.
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Baram
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Me afeito contento de ir a verla, le dije a mi papá que iba a salir con ella y no hablamos de horarios, seguro que lo mismo que la vez pasada, y sé que se me hizo corto porque es la primer cita, como ahora se me va a hacer corto, y la emoción que tengo, las ganas que le tengo, todo un combo que se me va a reventar el corazón y el pantalón, y es raro para mi sentir deseo, es muy raro, siempre intenté ser correcto, siempre serio, solo mostrando mi yo verdadero con mi familia y los chicos del coro, siempre cordial con las mujeres, alejando todo lo que tenga que ver con confusiones, todo guardandolo para una mujer que no sabia si me iba a aceptar, no sabia si ella tenia problemas con quién soy, y espero que "el hijo del jefe", no sea el tercero en la relación.
—Hijo.
—Mami, ¿qué pasa?. —me pongo crema para la hidratación, tengo una barba gruesa y abundante, cuando me afeito procuro no se me irrite la cara.
—Me dijo papá que sales.
—Si, salgo con Dai.
—¿Y cuándo la traes?.
—Mami, son dos citas recién, —sonríe sin dejar de verme—. Ya quisiera pero vamos ahí, piloteandola.
—¿No tiene interés?.
—No si... Lo tiene, solo que viste como soy.
—No tienes nada de malo hijo.
—Eso dices tú porque eres mi mamá.
—Nada que ver, eres loco, impulsivo, temerario, risueño, dormilón, ayudador y la lista es infinita.
—Si, pero loco e impulsivo salió primero, ahí lo tienes. —salgo del baño así me cambio.
—¿Y porque seas un apasionado de la vida y buscador de lo que quieres vas a perder a la mujer que amas?. —me pongo el pantalón sintiendo el calor en mi cara por esas palabras—. Te conozco Baram, saliste mi... —ahí la miro—. El señor permitió que te formes en mis entrañas, lo hizo tan bien que mi cuerpo dejó de buscar mi supervivencia para hacer que mi hijo crezca y el calvario que es el parto se me olvide a penas te vi... Yo sé quién eres y lo que tienes para dar, nadie tiene que decirme la clase de hijo que tengo porque yo lo sé... Y si te digo esto Baram es para que entiendas que eres igual de importante que todos mis hijos, tienes mucho para ofrecer, das mucho sin recibir nada a cambio, —agarra mis manos apretándolas—. No sigas escondiéndote, sal ahí afuera, búscala y dile, mira Dai, yo me quiero casar contigo, ¿tú piensas igual o la dejamos acá?.
—Si, tienes razón.
—Bien, entonces cuando llegues voy a esperar el... Mami, el domingo la traigo así la presento como mi novia... Y te dejo así te preparas. —no entiendo porqué mi mamá me dijo esas cosas, pero sentí lindo saber que soy importante para ella, no solo el deber de madre e hijo que nos sostiene.
—Listo... Fuerza Baram, tú puedes. —con él celu en la mano que casi no lo uso, la billetera con la documentación y dinero bajo—. Pa.
—¿Ya te vas?.
—Si. —están en el sillón con los chicos haciendo tarea, mas bien ayudándoles porque es re inteligente—. ¿Hasta qué hora?.
—Hasta las once.
—¿No puede ser hasta las doce?. —me mira alzando la ceja, gesto de, "¿me vas a desafiar?".
—Once, las ofertas bajan Baram, nunca suben... Once.
—Bien, once. —los saludo a todos y voy a la cocina viendo a Luis con Agus, ellos me van a acompañar.
—Chicos.
—¿Ya vamos?.
—Si, primero voy a pasar a una florería o dulceria, en el camino lo pienso, les aviso por si me desvío.
—Dale, te vamos viendo atentos, tu tranquilo que sino te llamamos.
—Genial, ya medianamente tengo visto lo que le voy a comprar.
—Si es dulceria entro. —con Luis reímos porque sabemos lo dulcera que es.
—Vamos.
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Bajo así la voy a buscar al portón de su casa, siempre le digo de todo a Isaac, que es un patético, un idiota, todas cosas que son verdad que siento por él, pero también escucho las cosas que dice, porque mi hermana siempre con respeto y muchísimo amor, en los detalles que tiene con ella, las palabras lindas, los gestos, y salen estas charlas de qué hacer cuando se sale con una chica, y él fue hasta la casa y en la cara le dijo a mi papá que queria a Oddi, asi que eso debo hacer.
—Hola. —quedo en shock viéndola, sale con unos zapatos altos pero plataforma, cancanes negros, una mini, pero mini falda verde, una camisa transparente que se le ve que la pollera le llega al ombligo y se le ve el corpiño n***o que tiene debajo—. ¿Cómo estas?.
—Bien, eemmm. —me rasco el pecho sin dejar de verla—. Estas preciosa.
—¿No es mucho?.
—Nunca es mucho, todo lo luces espectacular.
—Gracias.
—Ven, vamos así aprovechemos las horas, me dejaron hasta las once.
—No es problema y es un buen horario, mañana trabajo y me debo levantar temprano.
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