—Gracias cachorrito, esta casa es hermosa, no sé que haría sin ti. Aun no entiendo como es que perdí el departamento que me dejaron mis papás, nunca supe de la hipoteca —sentada sobre el regazo de Adrián agradece que la haya dejado vivir con él.
—Desde ahora somos una pareja, es normal que vivamos juntos —explica con poca convicción, ni él mismo se explica porque va tan rápido con ella. Es obvio que es por despecho, jamás pensó en Frida para una relación, aunque después de años de una vida s****l que constaba en su mayoría de su mano, gel lubricante y él, estar con Frida es como una nueva aventura.
—Me encanta como suena, tú y yo, una pareja de verdad —sonrió con voz dulce y se movió en el regazo, se frotó hasta que sintió el bulto crecer, se puso de rodillas y comenzó a portarse como mejor le salía, tenía que agradecer las atenciones de Adrián, ya no era solo su asistente, ahora era su mujer, vivía en una casa lujosa llena de comodidades, tenía que seguir reteniendolo, tenía que hacerlo completa y únicamente suyo. Hábilmente abrió el pantalón de su nuevo hombre y sacó ese m*****o firme que esperaba por ella—. No te arrepentirás, siempre te mantendré bien atendido.
Y así lo hizo, se ocupó de Adrián, de darle placer a su cuerpo, el placer que no había experimentado en su matrimonio, ella se lo dio, en unos cuantos meses Frida le hizo sentir deseado y valorado.
***Meses despues***
—¿Qué esta pasando Marco?, Adrián lleva casi un mes sin venir a la empresa, eso no es normal en él.
—No se ha estado sintiendo bien— respondió Marco con preocupación.
—¿Está enfermo? —la preocupación de Emilia es genuina, pese a que solo lo tolera cuando es completamente necesario tratar algún tema de la empresa, no le desea ningún mal.
—No lo sé, le he llamado pero es muy cortante, pareciera que no quiere hablar, solo dice que ha tenido dolor de cabeza.
—¿Y tú le crees?
—No estoy seguro, él jamás falta, incluso sintiéndose mal viene a la empresa, solo se ausentaba por tu causa, cuando enfermabas se quedaba contigo en casa.
—Por eso mismo es que me parece demasiado extraño, ¿le has preguntado a la tipa esa?
—Dice lo mismo, que Adrián solo necesita descansar.
—¿Por qué no has insistido?, ¿por qué no has ido a verlo a la casa?
—Sin él aquí toda la responsabilidad del departamento recae sobre mí —se queja masajeando su cien.
—Para eso tienes a Frida, ¿no se supone que es asistente de ambos?
—Se supone, pero solo me ayuda con algún papeleo, los asuntos importantes prefiero tratarlos yo mismo— alguien llamando a la puerta interrumpe la conversación.
—Buen día Marco, te aviso que estaré trabajando en la oficina de mi cachorrito, me ha pedido ayuda con algunos asuntos —Frida se dirige únicamente a Marco, pero enfatiza las palabras para dejar claro que Adrián es suyo.
—Bien— responde Marco con evidente incomodidad por al ambiente pesado que se respira.
—Adrián solo confía en mi para lo que me ha pedido y yo como su mujer le ayudaré en todo— aclara con su clásica voz dulce que a ninguno de los dos les convence.
—Por cierto, ¿Cúando vendrá Adrián a la empresa?, ¿qué esta pasando con él? —aprovecha para obtener información sobre su amigo.
—Ha estado muy estresado, estará en nuestra cama descansando un poco más mientras yo me encargo de los pendientes aquí.
—Claro —responde sin nada de convicción esto es muy extraño, Adrián no se quedaría en cama a descansar, ni dejaría que Frida se encargue—. Le das mi saludo a Adrián.
—Me voy a mi nueva oficina, encargate de contratar un asistente para mi— pide con infulas de superioridad antes de salir y cerrar la puerta.
—Algo no está bien con Adrián... —Marco se acaricia la barbilla.
—Por su puesto que no —Emilia al fin habla, había mantenido su semblante altivo el tiempo que Frida alardeó frente a ellos, ahora se levanta ante la mirada confusa de Marco.
—Tengo algo que hacer, dale esta carpeta a Jason por favor.
—Sino hay otra opcion... —responde con falso fastidio.
—Eres igual a él, no entiendo porque no se agradan, ¿de dónde surgió esta enemistad entre ustedes?
—El sujeto me parece un pesado, no me agrada, pero soy profesional, así que no te preocupes.
—Ambos son profesionales, pese a no tolerarse, lo hacen bien cuando necesitan trabajar jutos.
—Así es, solo por asuntos de la empresa puedo hacer mi desagrado a un lado.
—Bien, saldré, debo hacer algo importante— Emilia salió de la oficina, con su porte elegante y altivo que la caracteriza, con su rostro inperturvable llegó al estacionamiento y salió en su auto para aclarar dudas de una vez por todas.
***
—Llevas días sin venir por aquí.
—No había tenido un pretexto para venir — responde Marco con la carpeta en la mano y la otra en el bolsillo de su pantalón—. Emilia ta manda esto.
—¿Por qué no te cercas y me la das aquí? — Pide Jason sonriendo de lado.
—Le dije a Emilia que eres un pesado— dice Marco al acercarse y arrodillarse en medio de las piernas de Jason, entre el escritorio y la silla.
—Yo he dicho que eres insoportable —ríe y mete los dedos entre el cabello de Marco, se muerde sus propios labios y con el pulgar acaricia el labio inferir del hombre arrodillado. Alguien llama a la puerta, pero Marco no piensa retirarse sin antes hacer algo que ha deceado por días, se agacha aun más y acerca la silla de Jason hacia el escritorio para quedar fuera de la vista de cualquiera.
—Adelante — Jason deja pasar a quien esté detrás de la puerta mientras acaricia el cabello de Marco, quien ya le ha bajado el cierre y le ha sacado el m*****o de la ropa.
—Buen día Jason— el joven se incomoda con la confianza con que Frida le ha hablado.
—¿Qué necesitas? —le responde sin empatia.
—Quiero un reporte del departamento, sospecho que Emilia no ha estado haciendo bien su trabajo— sin ningún tipo de pena se atreve a pedir información sobre el departamento dirigido por la ex de su pareja.
—¿Desde cuando una asistente puede exigir? —contesta molesto pero extrañamente relajado, pues Marco lo está succionando.
—Desde que me convertí en la mujer de Adrián, el dueño de todo esto —apunta con el dedo haciendo círculos.
—En todo caso, tendría que ser Adrián el que lo solicite, no tú.
—Adrián me ha dejado a cargo —responde con una sonrisa triunfal, pero Jason no se dejaría manejar por una mujer como ella.
—Adrián no ha notificado nada, si te quisiera a cargo haría una junta y lo informaría a todos los empleados de manera formal, mientras eso no suceda, para mi eres la asistente de administración, prácticamente sirves cafés, así que sal de mi oficina y vuelve cuando te permitan subir de nivel —sonríe y hala del cabello de Marco para que vaya más rápido.
—Cuando Emilia sea despedida, tú te iras con ella–amenaza con seguridad, sin duda, Jason esta divertido con la atrevida ignorancia de Frida.
—¿Despedida?, ¿Emilia despedida? —suelta una risa sonora, Frida piensa que Emilia es una empleada más, desconoce que es tan dueña como Adrián, sin embargo, no tiene intenciones de corregirla—. Pues espera a que eso suceda y pide reportes cuando seamos reemplazados.
—Es una insolencia meterte con la mujer del dueño de la empresa para la que trabajas, ya lo verás—
Amenaza y cierra la puerta de un fuerte golpe, sin embargo, Jason no le das más importancia. En cambio, recuesta la cabeza en el respaldo de su silla, cierra los ojos y deja que Marco se encargue de darle placer, acaricia los cabellos de su masculino compañero y se relaja por completo; sus muslos se tencionan y con demasiado esfuerzo evita gritar, gruñir y hacer cualquier ruido, solo se deja correr en la boca de Marco y observa como se traga todo ahuecando las mejillas, es una vista tan erótica y afrodiciaca que de inmediato toma su celular y captura una foto para el recuerdo.
—Necesito más, te espero esta noche en mi casa.