—Emilia, llevas meses sabiendo de esa relación, ¿por qué no has hacho nada al respecto?, no te entiendo.
—Porque todos los hombres son iguales, no les basta una sola mujer, es algo que terminaría pasando.
—De nuevo con las ideas de tu mamá, eres una mujer excepcional, hermosa, inteligente, elegante, tu marido debería estar satisfecho contigo.
—Pero no lo está Jason— Emilia sabe perfectamente porque no está satisfecho, sabe lo que Frida le da que ella no.
—Debes confrontarlo, que no piense que te tiene ciega.
—Temo que será el fin, no estoy lista, de saber que su secreto es bien sabido, no tendrá más razones para seguir conmigo.
—Quizá es lo mejor, no entiendo como has soportado ver a esa mujer aquí, contoneandose, sintiéndose más que una asistente, ridicula— río a causa del comportamiento de Frida.
—Es una engreída, pero es muy lista, se encargó de hacerme saber de su amorío, hizo lo necesario para que yo sospechara y atara cabos. Quiere que le deje el camino libre, pero no lo haré, esa decisión está en manos de Adrián, no seré yo quien se la ponga fácil.
—En serio que no te entiendo, en fin, tengo prisa, voy al área de administración, necesito que el engreído de Marco apruebe un presupuesto.
—Bien, ustedes dos podrían tener una mejor relación de trabajo, no sé porque se desagradan tanto.
—No me gusta su personalidad, eso es todo —levantó los hombros despreocupado.
—Podrías intentar ser más amable, conviven todos los días en la empresa.
—Lo pensaré, pero es que ese tipo es tan desagradable... — aseguró antes de salir de la oficina y sonreír por el hecho de que nadie sospecharia.
*** Tiempo actual ***
—Apenas tenemos un mes separados y ya la llevó a vivir a la casa, esto es demasiado Jason.
—Tu esposo es un imbecil, pero tu también tuviste la culpa, dejaste que esa mujer se metiera, te diste cuenta de sus intenciones y no hiciste nada.
—Jamás pensé que me fuera a cambiar por ella, creí que solo buscaba sexo —lamenta con los codos en el escritorio y las manos en el rostro.
—Pues no, esa zorra fue más lista que tú y que él, logró justo lo que quería, robarte el marido.
—Maldita zorra.
—Correla, no esperes más, al menos sacala de tu empresa.
—No— respondió enseguida—. Les haré saber que no me importan, que su relación no me afecta.
—Pero si te afecta...
—Pero eso no lo sabrán, no les daré el gusto de pensar que me afectan.
—Lo que dices no tiene ningún sentido, es tu orgullo el que está hablando, no la razón.
—Quizá tienes razón, pero igual no cambiaré de parecer, acruare como nada hubiera pasado.
—Tampoco entiendo a Adrián, ¿qué puede tener esa mujer que no tengas tú?, ¿qué encontró en ella?
—Sexo —respondió más para ella que para Jason, pero la escuchó.
—¿sexo? —la miró sorprendido.
—Disculpa mi impertinencia, es completamente inapropiado lo que acabo de decir— pocas veces se sonroja de vergüenza, pero el sexo es un tema complicado para ella.
—Somos adultos, no es inapropiado hablar de sexo, se que el tema te da mucha vergüenza, pero debes olvidarte de las absurdas ideas que tu mamá te metió en la cabeza, es completamente normal hablar de sexo con un amigo.
—Para mi no lo es, ese tema es íntimo...
—Dame un segundo Emilia— Jason quien ha sido su amigo desde la infancia comienza a sospechar el porque de los problemas en el matrimonio de su amiga—. ¿Qué tal era la intimidad entre ustedes?
—Jason por favor no hablaré de eso— se niega cubriendo su rostro con las manos.
—Es necesario, sospecho que esas ideas las llevaste a tu matrimonio, ¿o no?
—Sé que mi mamá puede ser estricta algunas veces, pero en cuanto a los hombres, tiene razón, tiene más experiencia.
—¿experiencia?, en lo único que tiene experiencia es en aullentar a los hombres, por eso está sola —afirma incrédulo de la respuesta de Emilia— ¿Cada cuanto tenían sexo?
—Como 10 veces— responde más que sonrojada.
—Diez veces al mes es muy poco para un matrimonio joven...
—Al año — corrige a su amigo dejándolo realmente sorprendido.
—Es broma, ¿cierto?
—Es verdad, pero yo lo considero suficiente, no quería sentirme utilizada.
—Emilia —Jason se pasa la mano por el cabello, respira hondo y se prepara para lo que va a decir—. De eso se trataba, de que te utilizara a su antojo y tú lo usaras a él; en la cama todo es válido siempre y cuando los dos estén de acuerdo y lo disfruten.
—Pero yo no lo disfrutaba— confieza soltando un gran peso — la primera vez fue muy dolorosa, las ocasiones posteriores fueron incómodas, me sentía fuera de lugar, nunca me sentí cómoda al desnudarme, dejarme tocar de manera lasciva no va conmigo.
—Por Dios, ¿qué estás diciendo?, ¿qué el sexo no te gusta?— la incredulidad en Jason es indiscutible.
—No me gusta el sexo, ya, lo dije, lo acepto, no me gusta, no lo disfruto, no me interesa —responde con alivio.
—Ese hombre te amaba sin duda, pero el sexo es fundamental, me gustaría decirte que mientras haya amor el placer no es importante, pero estaría mintiendo.
—Jason, no me estas haciendo sentir mejor.
—Lo siento pero es la verdad, creí que Adrián tenía toda la culpa, pero ahora me doy cuanta que no, la culpa es de ambos, el fracaso de su matrimonio se debe a los dos —sentenció para dejar a Emilia más confundida que al principio.