Mientras Arturo baja las maletas de mi auto yo no paro de observar a mis padres que me esperan en la puerta. No sé cómo decirles que no convencí a mi abuela a dejar el cigarrillo y que por ningún motivo debe pisar un asilo o alguien allá afuera la matará. ¿Cómo decirles? ¿Qué palabras utilizar? Arturo termina su trabajo y entra a dejar mis maletas, mientras que a paso lento llego hasta mis padres y les doy un abrazo a cada uno. La luz de la luna es poca y agradezco que esté tan oscuro para que mis padres no vean la angustia en mi rostro, ésa que llevo plasmada en él desde hace horas. —Me da gusto que estés en casa, Faith —dice mi padre. Yo le sonrío en respuesta. —Ven, debes contarnos todo —esta vez es mi madre quién habla. Los tres entramos a la casa y nos sentamos en uno de los sillo

