La casa de mi abuela es realmente hermosa, es grande, hogareña y muy cómoda; me gusta mucho. En cuanto acompaño a la chica del servicio a dejar mis maletas en la que será mi habitación por dos días, bajo las escaleras y llego al jardín trasero donde varias chicas le sirven té a mi abuela y a sus amigas. A pasos un poco lentos llego hasta ellas, que al verme se miran entre sí y sonríen. —Ella es mi nieta, Faith. Vino a visitarme por este fin de semana —mi abuela me presenta luego de probar un sorbo de su té. —Es un gusto, Faith, yo soy Virginia. ¿Vives por aquí? Virginia es alta, delgada y muy sofisticada, su cabello es corto y está perfectamente peinado y arreglado, como todo en ella. —No, no soy de Conroe, soy de Houston, señora. —¡Oh! Bueno, es un placer. En ese mismo orden las de

