Capítulo — El Silencio de las Verdades La rutina en la casa Saavedra parecía normal para el que veía de afuera. Pañales doblados en la mesa de luz, mamaderas tibias en la cocina, los llantos entrecortados de Milagros y las risas de Martina y Benjamín llenando los pasillos. Era la postal perfecta de una familia joven, de un hogar que volvía a levantarse después de tantas tormentas. Pero para Martín nada era tan sencillo,para el su familia es lo primero y Mateo es su familia. Cada vez que Clara, con esa mirada dulce y cansada de madre reciente, le preguntaba por Mateo, él sentía un nudo en la garganta. Porque sabía que estaba mintiendo y porque había prometido no hacerlo nunca más. Y sin embargo, lo estaba haciendo todos los días ahora ya no por su salud si no por otras cuestiones. Una

