Capítulo — A la Espera de un Milagro La primavera se filtraba por las ventanas con su aire tibio y perfumado. La casa olía a pintura fresca y a flores de papel; Martina había pasado toda la tarde ayudando a sus abuelos a pegar mariposas rosadas en las paredes del cuarto que esperaba a la nueva integrante de la familia. Clara los observaba desde la puerta, con las manos sobre su vientre ya pesado, y el corazón desbordado de ternura. Cada movimiento de la bebé era un recordatorio de lo cerca que estaba el momento más esperado… y también de lo frágil que podía ser todo. El médico había sido claro: los niveles de presión estaban algo elevados, y no se podía arriesgar. Mariana, la doctora, había programado la cesárea para la semana siguiente. Nacería en la semana 36, antes de lo previsto, per

