Capítulo — El Susto de Primavera La primavera había llegado con todo su esplendor: los días se vestían de sol, los árboles se llenaban de brotes nuevos y el aire estaba cargado con el polen que revoloteaba invisible. Para la mayoría, era señal de vida y de esperanza. Para mí, era también un enemigo silencioso. Faltaban pocos días para el cumpleaños de Benjamín. Todo estaba planeado: los globos, la torta, las sorpresas que con tanto amor preparábamos. Pero aquella tarde, después de un paseo inocente al parque con mis padres y con Martina, mi mundo se volvió a derrumbar. El aire, tan limpio y tibio, le jugó la peor pasada a mi niño. Lo vi empezar a toser. Primero fue leve, una tos seca que no le dio importancia. Pero en segundos, la respiración se le volvió pesada, trabajosa, con un silbi

