Capítulo — 36— El Juego que No Era Juego . La sala de interrogatorios no estaba hecha para el confort. Cuatro paredes grises, una mesa metálica y un único tubo de luz que caía directo sobre la silla central, como si fuera un escenario diseñado para dejar expuesto al actor principal… en este caso, a Andrea Hidalgo. Entró escoltada por dos agentes. Llevaba un abrigo caro, pero el cuello estaba arrugado; el maquillaje empezaba a correrse y las uñas, perfectamente pintadas, golpeaban con nerviosismo la superficie metálica. Sabía que algo grande estaba por pasar, aunque no imaginaba su magnitud. En la sala ya la esperaban Julián Funes, Valentino Moreno y Álvaro Méndez, junto al jefe de policía. Los detectives la observaban como quien estudia a una presa que todavía cree tener escapatoria.

