Mientras tanto... El sol del mediodía iluminaba las extensas tierras, la brisa agitaba el cabello de Erick mientras que su rostro se cubría de polvo. En el rancho los minutos eran eternos y la agonía se hacía presente, solo el olor a pólvora le indicaron a Erick que aún continuaba con vida, su cuerpo yacía inerte sobre la tierra y sus piernas no reaccionan ante sus órdenes silenciosas para ponerse de pie, eso era un indicio que la bala estaba alojada en su columna y lo mejor era permanecer inmóvil y sin realizar ningún esfuerzo innecesario, pero a lo lejos escuchaba los quejidos de Jeyco y lo que significaba que continuaba con vida. Con cuidado intentó mover su torso, pero fue en vano al apoyar sus manos para incorporarse, el dolor en su hombro izquierdo fue insoportable, entonces abrió l

