En cuanto lo ve, camina dentro mientras él está en absoluto silencio.
Ella ve el departamento diferente, esta pintado de un lila claro, marcos de las puertas blancos, muebles nuevos, perillas nuevas, es claro que todo dentro de ese departamento es nuevo.
─Mis llaves no...
─Pasé todo el dia... ─se levanta del sillon y coloca las llaves nuevas sobre la pequeña mesa en el centro de los muebles. ─buscandote, preocupado, desesperado, ¡¡aterrado!! —grita y nota lo nerviosa que ella se pone en cuanto él da un paso hacia ella, respira profundo y se detiene —sin saber que hacer o como le iba a explicar a tus padres lo que sucedió.
─Yo...
─Estás bien, puedo verlo. ─dice sin siquiera mirarla en realidad. ─Lo divertida que estabas hasta que me viste. ─sonrie con sarcasmo. ─eso tambien puedo notarlo. ─saca dos tarjetas. ─Un medico y un psicologo. ─Hazme saber la decisión que tomes cuando lo consideres apropiado. ─dice caminado de lado de ella como si jamás la hubiese conocido.
Ella ni siquiera sabe como sentirse al respecto. Supuso que él estaría enojado, preocupado por ella, pero no que él haría todo lo que hacía ahora.
─Yo, no...
Él se detiene aunque no se voltea, inhala profundamente dejando que el olor a vainilla llegue hasta su alma, antes de hablar.
─La carrera completa esta pagada, y el departamento esta a tu nombre. Si decides continuar con el embarazo o no, será una especie de indemnización por daños y perjuicios, y si aun quieres demandarme, mi hermano te va a representar. ─dice y se va caminado a pasos grandes.
Evelyn mas que confundida, ahora sintiéndose sola, entra al departamento y cierra la puerta tras ella.
Tanto como camina por el mismo, como si fuera un departamento nuevo, descubre pequeños detalles. Hay nuevos enseres y esencias.
Al entrar en su habitacion, la gama completa de lilas, complementan una hermosa decoracion, además de toda su ropa en su armario, además del vestido dorado y el collar.
La curiosidad despierta en ella, de saber que hay en la habitacion que antes era de Tina, va hasta alli, al abrir la puerta sus ojos se abren como platos, queda boquiabierta al ver una habitacion de estudio completa.
Computadora, laptop, impresora, papeleria y plumones de todo tipo, además de un gran estante de libros en orden alfabetico. Su asombro crece aun más al fijarse más a detalle los libros que contiene. Literatura de todo tipo, los libros que deberia comprar para su carrera y de literatura.
─Qué... ─deja escapar un suspiro, ahora se siente peor que antes.
Su teléfono suena haciéndole dar un brinco.
─¿dónde estás? ─pregunta Cristian del otro lado del móvil.
─En mi departamento, ¿porque?
─Hablamos luego, te veo alla. ─dice y cierra la llamada.
Cierra la puerta de la habitación y va a la cocina, la ultima vez que estuvo allí, habia té de Anís que tanto le gusta, asi que supone que encontrará igual.
Pone agua a hervir, asi mientras busca los té, el agua ya habrá hervido.
Al abrir, ve la alacena completa de nutritivos y productos organicos.
Tocan la puerta y entra en panico suponiendo lo peor, trata de tranquilizarse a sí misma y camina hasta la puerta en silencio absoluto, mira por la mirilla de la puerta y ve a Miriam, abre enseguida sin afán de ser descortés.
─Buenas noches, señorita Miller. ─dice con una sonrisa amable.
─Hola. ─la invita a pasar enseguida. ─¿porque...?
─El señor Jerome, me ha enviado para cuidar de usted y cocinar para usted, si me lo permite.
─No hace falta, yo... puedo hacerla sola. Sé cocinar, se hacer todo en realidad... de hecho justo ahora me voy a preparar un té. ¿De qué sabor le gusta? ─camina a la cocina, pero Miriam la sigue.
─Se lo puedo preparar yo, no se moleste.
─No. ─se voltea y la detiene con delicadeza. ─Yo serviré el té, tomaremos té y conversaremos un rato, pero no hará nada.
─Señorita, el señor fue enfático en decir que si no la convencía de permitirme cuidarla, sería despedida. ─asegura.
Los gestos de molestia de Evelyn no se hicieron esperar. ─Bien, en ese caso... Siéntese ─señala el sillón. ─le preparo el té y hablamos de eso. ─dice entrando a la cocina.
Busca en la inmensa alacena las bolsitas de té, ─anis, jasmin, cedron o té verde. ¿Cual gusta? ─pregunta arreglando la bandeja.
─cualquiera esta bien, señorita. ─responde algo avergonzada.
Sin una respuesta concreta, pone dos de cada una de las bolsitas y la lleva a la sala.
─No ha dicho nada sobre el lugar, y con lo educada que es usted, asumo que usted escoger todo ¿verdad? ─dice Evelyn y Miriam asiente apenada.
─Hago todo lo que ordene y mande el señor. ─dice cohibida.
Evelyn se sienta frente a ella y con un ademán le dice que tome una de las tazas.
─Tiene muy buen gusto la verdad, ni yo habría escogido tan bien.
─Señorita, respecto a...
Evelyn suspira y baja la taza de té.
─Mi nombre es Evelyn, mi padre me dice "monito", mi madre "damita", mi mejor amiga me decía "Ivi" así que, si no le gusta ninguno de esos, me podria decir solo Evelyn, asi nada mas, sin tanta formalidad.
─Sería considerado una falta de respeto llamarla por su nombre, no podria.
─Usted es mayor que yo, asi que no podria llamarla por su nombre, pero se me hace raro que me llame señorita Miller, ya que el apellido de mi padre, lo representa a el, no a mí, mi nombre sí. Ese sí es mio. ─sonrie. ─asi que, por favor llámeme por mi nombre, ¿si?
Miriam la mira con gracias y ternura a la vez, pero Evelyn hace pucheritos lo que lo hace aun mas gracioso.
─Por lo menos cuando Alejandro no esté cerca o nadie de su entorno, prometo no decir nada.
─Señorita....
─¡Por favor...!
─Está bien, pero solo cuando estemos solas, señorita...
Un gesto gracioso de Evelyn la interrumpe y modifica su respuesta.
─Esta bien, Evelyn. ─dice bajando la taza de té.
─¿Y porque la envio aqui?, creía que no podría ni atar sus zapatos sin usted.
─Al señor le preocupa su salud. En su estado es recomendable que este acompañada por si algo llega a suceder o necesitar.
─El... ¿jamas le gustaron los niños?
─Su vida es ordenada, su orden es especifico y estricto. No se que tanto responda eso a su pregunta.
─Sí, he notado que tiene una obsesión con el orden, lo blanco, lo impecable y... ¿Desde cuando lo conoce?
─Desde que es un bebe. Fui su nada hasta que entro a estudiar.
─Wow, usted debe conocerlo muy bien. ─Dice y ella asiente.
Tocan la puerta y está vez, sabe que si es Cristian quien toca, asi que va y abre la puerta sin cerciorarse primero, en cuanto abre la puerta, los colores abandonan su rostro, los latidos de su corazon pasan de casi imperceptible a tan acelerados como la helice de un avión.