No debió ser así

1189 Words
Todos hablan entre sí, Rachel está junto a Marcus hablando de lo que sucedió. Renata está de pie junto al pasillo esperando el momento en el que Alejandro salga de la habitación. Cristian revisa su móvil un par de minutos mientras Leo se acerca cariñoso a darle mimos. ─¿Está todo bien? ─Pregunta acariciando su mejilla. ─Es de la universidad, debe presentar un par de proyectos e ideas a mediados del semestre por la falta de estos días. ─dice y se miran entre sí con pena. ─Lograste hablar con el. ─se acerca Jack, a Anton en cuanto lo ve salir. ─No, no se como valla a tomar lo que le diré. Aun ni siquiera yo se como lidiar con eso, creí que tardaría más en despertar o peor aún, creí que no despertará. Si el habla... ─Alejandro sería arrestado, lo se ─se lamenta. ─Estoy buscando algún salvoconducto, ya sea por pérdida o algo, pero en el momento que el tipo declare, en el momento que el diga que mi hermano lo golpeó hasta dejarlo inconsciente, ten por seguro que lo van a arrestar, y en este momento no quiero lidiar con eso. ─¿Cuanto tiempo te dieron? ─pregunta discreto. Samuel se acerca con Marcus, ya que Rachel está fumando. ─¿Crees que si baje? ─pregunta acercándose a su hermano. ─Nos llamarán a declarar con respecto a lo que pasó aquella noche en"Luxuria" ─dice y todos se miran entre sí. ─¿De qué hablas? ─pregunta Jack desconcertado. ─se supone que no habría cargos ni nada. ─se supone que no, pero hay dos casos similares y uno de ellos está en estado de coma. Estoy casi seguro que se a filtrado información y hasta que no sepa quien es, no podemos decir más. Por ahora solo debemos acogernos al silencio hasta nuevo aviso. ─advierte. Lo que Anton no les habia dicho, es que en realidad la investigación fue abierta al vincular la golpiza del hombre de la discoteca con la golpiza de William, ya que el hombre de la discoteca esta en coma y William acaba de despertar. Al hacerlo recordó la golpiza, y a denunciado el caso con ayuda de una enfermera. ─Pues... llámanos a declarar cuando quieras. Alejandro no tiene antecedentes, no es agresivo con los demás y sabemos que lo que sucedió esa noche fue por defender a... ya sabes quién. ─dice con nostalgia, señalando a Alejandro con la mirada en cuanto lo ve salir. Su mirada triste, sus ojeras, los ojos enrojecidos, su mirada es siniestra, causa escalofríos en quien lo ve a los ojos. Camina ignorando por completo a Renata, quien se acerca a él para tratar de consolarlo. Samuel se acerca y le da un apretón de manos, así mismo lo hace Marcus, Leo y Cristian, todos se miran entre sí al notar que el responde el saludo con la mano contraria a la que habitualmente lo hace, Jack al notarlo mantiene su distancia, lo ve y camina al jardín trasero tras el. ─Piensas en ella, ¿verdad? ─dice mirando un árbol, el cual tiene un columpio improvisado con un neumático, algo desgastado. ─Pienso en ella cada segundo desde que no está. Fui demasiado injusto, un idiota y odio cada segundo de lo que pasó antes. ─dice mirando al cielo con el ceño fruncido, su mandíbula tensa y sus manos hecha puño. ─Es imposible estar aquí y no pensar en cuando éramos niños, ese columpio. ─señala el neumático colgado en la rama de aquel antiguo árbol. ─Cuando Rachel cayo de alli y tu padre te regañó u culpo que debes cuidarlos, sabiendo que ella está loca. Él no dice nada, solo mira a lo lejos, más allá de las montañas un pequeña casa apenas visible y asiente con tristeza. ─Pienso en lo que pasó, y aun no entiendo cómo todo se salió de control tan rápido, lo lamento amigo. ─dice dejando a su amigo solo. Al regresar al salón, todos continúan en silencio, Anton se acerca a Jack. ─dime ¿dijo algo? ─pregunta discreto mirando a su alrededor, asegurándose de que nadie lo note. ─No. Le doy tanto espacio como es posible, después de todo lo que ha pasado, debemos agradecer que no se haya aislado del mundo y por lo menos aceptara bajar. ─Creo que esta ebrio, y no lo culpo. ─dice con una vaso de licor en su mano. ─Está dolido, él sufre más que todos aquí, perdió demasiado en tan poco tiempo, que... no lo culpo. ─suspira tocando el hombro de Anton al ver que Renata se acerca. ─¿Ha dicho algo? ─se acerca destrozada por su indiferencia. ─Renata, el no... ─Hermano por favor... ─mira con súplica. ─no soy la mejor persona del mundo, pero antes de nada, fuimos amigos, crecimos juntos y... ─Él no quiere ver a nadie, no quiere hablar con nadie, y después de todo lo que hiciste, es mejor que le des más espacio que todos aquí. ─dice mirando a su alrededor. ─eres la última persona que él quiere ver y eso no lo puedo cambiar ni yo. Deberías irte. ─recomienda. ─¿Me odia? ─pregunta secando rápidamente una lágrima que acaba de caer por su mejilla. ─Él sufre. Dejalo sufrir en su espacio, deja que todo esto pase y si el quiere verte ya se dará. ─dice y ella asiente. ─¿Me dirás cómo está? Él asiente con una sonrisa triste ─Si sucede algo, serás la primera en saberlo. Ve a un hotel y quédate allí, si algo cambia te lo diré. ─dice así lo hace. Leo ve como Renata se retira, y ve a Jack, se acerca a él con cierto recelo. ─¿Crees, que va a estar bien? ─pregunta preocupado. ─Con todo lo que pasó, Alejandro no quiere verla, su padre está enojado con ella, nuestra madre no contesta las llamadas, y ahora está divorciada, ¿que tan bien crees que puede estar? ─pregunta con lástima. ─Creí que casarnos era lo mejor, pero... ─No, sabes que nada de esto es culpa tuya. Renata es una mujer adulta que tomó malas decisiones, y ahora solamente debe hacerse responsable de cada una de ellas. ─dice y Leo asiente. Desde el salón pueden ver a Alejandro de pie, inmóvil en el jardín trasero. Aunque intentan hablar de cualquier cosa, o distraerse con algo más, al final todos tienen las miradas sobre él. Anton y Rachel toman sus manos y ven con nostalgia a su hermano, se miran entre ellos y él niega con la cabeza. El silencio realmente es fúnebre en el lugar, pero se ve interrumpido por un auto que acaba de entrar en la mansión, y se estaciona frente a la entrada y sale Dorian. Todos se miran entre sí y miran a Alejandro quien no se a inmutado en absoluto, ni se ha volteado, no tiene idea de nada. Una mano cálida se posa sobre el hombro de Alejandro, un ligero olor a vainilla lo rodea acelerando los latidos de su corazón, cierra los ojos y deja que aquel olor invada todo en él. Abre los ojos dejando caer una lágrima. ─No eres real... ─suspiró bajando la mirada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD