—Prometí no hacerlo para cuidarte… —Está bien —se quita la blusa provocándome aún más. —No seguiré insistiendo —¡diablos! esto hizo que mis manos sin control acariciaran sus pechos firmes. —Te amo Alessandro —susurro a mi odio y mordió el lóbulo de este. La tomo de la cintura y la recuesto con cuidado no soportaba más la presión de mi m*****o y ella lo sabía… —Complacida —dije cubriendo su cuerpo con las sabanas. —Mucho —me mira cansada y a punto de dormir. —Te juro que cuando nazca nuestro hijo no tendré piedad —la miro con picardía. —Esperare hasta en entonces —se humedeció los labios lo que hizo que plantara un beso mojado de nuevo. Me cruzo de brazos en la puerta, alza su blusa y acaricia su vientre que se ha empezado a abultar… apenas siente mi presencia se voltea a verme. —

