Evangelina. —Mira... —Fedora saca unos vestidos de su armario, comparten la habitación la dos, sus hermanos no, cada uno su habitación, pero ellas comparten, y me decían que la habitación de sus papás es cuatro veces mas grande que la de ellas, y ella tienen toda una pared de arriba abajo con el ropero, mitad y mitad—. Este te va a andar. —¡Ay, que hermoso!. —¿Te gusta?. —Siii, te juro que te lo cuido. —Nooo, te lo doy nena. —No no... —vuelve a su parte del ropero moviendo las prendas en percha—. Solo les pedía prestado. —Ya sé, pero te lo quiero dar. —Toma, mira... —Ivka saca de su parte un jean dándome—. Y acostumbramos a darnos ropa, con mis hermanas y primas también, no pienses que te damos con otra intención. —No, pero... Me da cosa porque es ropa hermosa. —Ay si, vamos a re

