Sentí como apretaba mis pechos y me los empezaba a masajear, cuando presionó mis pezones nuevas corrientes eléctricas volvieron a sacudirme, tenía miedo de que la mancha de humedad creciera delante de los ojos de todos, además Vanesa tenía razón, era increíble como le palpitaba a escasos centímetros de mi boca, supongo que tocarme los pechos y ver mis bragas empapadas estaba afectando mucho a mi compañero. BEA- Bueno, Bueno, resulta que a la empollona le gusta que le toquen las tetas ¿Has visto como está mojando cada vez más las bragas? Ves pringado como tenías que tócaselas bien. Las muy canallas dejaron pasar un rato para que mis bragas fueran empapándose cada vez más mientras José me tocaba las tetas. No podía soportar la vergüenza que me estaban haciendo pasar ni tampoco las ganas d

