José se acercó tímidamente y Vero pudo apreciar cómo le había crecido el bulto en los pantalones, aunque él lo intentaba disimular. Antonio le hizo acercar la cabeza a los pechos de su mujer, Vero no podía creerse lo que estaba viviendo, su compañero de trabajo tenía la cabeza al lado de sus tetas y estaba segura de que, entre que el sujetador era un poco transparente, y que tenía los pezones totalmente endurecidos, José estaba viendo como se marcaba cada curva, e incluso, podría ver el color de sus botoncitos. Vero cada vez se iba excitando más a pesar de la vergüenza, o quizás gracias a ella, José se esforzaba en disimular su enorme erección y Antonio se sonreía para dentro. - Dime qué te parece José ¿A que es precioso? Tragando saliva José solo acertó a responder: - Si, si, es estupe

