- Tú eres el culpable de esto, no te imaginas la vergüenza que estoy pasando porque tú me has obligado a hacerlo, ahora no te vayas, quiero que te quedes a verlo todo. Las palabras de su mujer le frenaron en seco, Antonio se sentó en el sofá mirando la escena. Mientras tanto José estaba aprovechado para acariciar su vello, le encantaba sentir su tacto, después comenzó a jugar con su clítoris sintiendo la humedad que brotaba de su interior, Vero volvió a introducirse en la boca la polla de su compañero y continuo con la mamada mientras miraba a su marido. Vero no podía explicarse que le sucedía con ese hombre pero a pesar de su reciente orgasmo en cuanto se metía su polla en la boca sentía como se excitaba, a los pocos instantes estaba moviendo su pelvis de nuevo. José sintiendo que su c

