Ese día Marta llevaba un vestido blanco bastante corto y algo entallado, pero no tenía casi escote. Muerta de vergüenza, pero sin vislumbrar otra salida, se abrió la cremallera de la parte de atrás del vestido y comenzó a bajarse la parte de arriba. Vero agarró la polla de José y empezó a pajearle, mientras, él mantenía la mirada fija en Marta. Ante los ojos de José fueron apareciendo esos dos grandes pechos cubiertos por un coqueto sujetador blanco que, aunque era muy bonito, no revelaba nada de lo que guardaba en su interior. -Si hubieras llevado ese sujetador ayer no estaríamos en esta situación, anda quítatelo. Marta se llevó las manos a la espalda para desabrocharselo, José veía a cámara lenta como se iba desprendiendo de él. Marta no podía apartar la mirada de la palpitante la poll

