Vero estaba segura de que habían conseguido salvar la situación y de que Marta no se atrevería a contárselo a nadie. Además era posible que pudiesen volver a usar el archivo ahora que podían tener a Marta de cómplice, lo único malo es que temía que José la cambiase por ella. En cuanto llego a casa su marido le pregunto si no tenía nada que contarle. -Si muchas cosas pero vamos a la cama y te las cuento. -Estaba seguro de que tal y como ibas vestida traerías alguna historia para mí -Le dijo sonriente. -Espera un poco, que igual no es como tu crees. Voy a empezar por el final que es lo que tengo más ganas de contarte. Lo demás lo dejamos para otro día. Antes de empezar siquiera a contárselo, Vero cogió la mano de su esposo y la metió en sus bragas, seguía muy caliente y quería que em

