-En uno de los movimientos de cadera de José, apunté la polla hacia la v****a y entró algo menos de la mitad de golpe, Marta emitió una mezcla entre grito y gemido precioso, me excito hasta a mí, ahí si que pensé que se quejaría, aunque solo fuera por aparentar, pero no dijo nada, siguió gimiendo al ritmo que marcaban las penetraciones de José. Yo seguía masturbando a José, me excito muchísimo estar haciéndole una paja en el coño de otra mujer mientras se la clavaba. Antonio estaba ya excitadísimo y comenzo a introducir varios dedos en la v****a de su mujer a la vez que la masturbaba con mucha energía. Vero ya estaba al borde del orgasmo por segunda vez con su marido, esto podía ser histórico. Además ya no recordaba cuantas veces se había corrido ese día, se asustó un poco al pensar en lo

