Por la mañana, todavía estaban enredados el uno en el otro, completamente desnudos. Rudá besó su cabello. —Fue la mejor noche de mi vida, princesa. —Voy a ser encantadora ahora. Tendrás que esforzarte mucho para tocarme. —Rayra... —Es broma, Rudá. —Princesa... ¿Fui demasiado duro con las palabras ayer? —No. Me encantó cada momento, me encantó verte perder el control también. —Espera... Necesitamos una consulta. —¿Consulta? —Necesito saber sobre hijos. —Sabes que no cambiará lo que siento, pero dudo mucho que realmente necesite una consulta. Pero notó que se puso inquieto. —¿Rudá? —Necesito hacer un conteo de espermatozoides. Necesitamos hacer las cosas bien. Eres muy joven y necesitas terminar la universidad. Ella entendió... —Pedro tiene un amigo médico. Y él viene a busca

