Ruso estaba allí y se puso delante de Murilo: —¿Te volviste loco, Murilo? —Phoebe está herida. El muchacho la lastimó. Henry también sacó un cuchillo, se volvió loco de celos al escuchar las palabras de Murilo y que lo llamaran: muchacho, lo irritó. —No soy un muchacho. En absoluto. Mi padre me crió para ser un hombre. Lanzó el cuchillo al hombro de Murilo, quien lo esquivó. Rudá se sentó porque había compañía y pronto habría explicaciones que dar. Xavier entró y dio una orden para que se detuvieran. Estefano se puso delante de su sobrino. —Henry, no. —Lo voy a matar, tío. —Los dos en la sala de arriba, Russo, pide a Henrique que suba aquí. Sin Henrique, Henry perdería la poca paciencia que tenía. Murilo subió las escaleras, Henry también, pero no se sentó. —Phoebe está herida

