Rayra y Helena fueron a organizar la cocina. Estefano subía las escaleras cuando Rudá llamó. —Tío, ¿todavía puedo acostarme contigo? —Por supuesto, chico. Ven. Siempre que Estefano iba a dormir después del almuerzo, Rudá se unía a él, ya sea en la hamaca o en la habitación, en la cama de los tíos él dormía sin problema, podía ser infantil, pero era como si pudiera ser niño y estuviera seguro. Durmieron los dos juntos. (...) En la sala, quedaron Helena y Rayra. —Mamá, ¿qué está pasando? —Tengo algo que contar. —¿Algún problema? —Yo... bueno, no sé cómo sucedió, pero estoy embarazada nuevamente. Rayra bebía un jugo. —¿Mamá? —Estoy embarazada, Rayra. —Señora, ¿voy a tener una hermana? —Según Rudá, es un hermano. —¿Y usted no sabe cómo sucedió eso? ¿Cómo quedó embarazada? —No

