Rudá y Rayra descendieron juntos, los tíos estaban en la sala, Helena acostada en el pecho de Marido —¡Por favor! No juegues que estábamos haciendo algo. Me sentiré irrespetuoso. —Rudá… —Estoy hablando en serio, el tío y la tía siempre confiaron en mí. No quiero romper esa confianza. No te tocaré bajo su techo. —No voy a jugar... Rayra lo observó, se ponía tímido frente a otras personas, pero la mirada de Rudá hacia ella, a veces era como un volcán. No era el ejecutor en vano. Merendaron en la cocina, Helena dormía en el pecho de Estefano. La televisión estaba encendida, pero el padre no la miraba, solo se quedaba ahí para sostener a Helena. Y Rayra pensó que deseaba construir eso, su padre podía ser temido afuera, e incluso por los otros residentes del condominio, pero allí adentro

