Henry despertó con Phoebe desnuda a su lado, hacía calor y ella sin cobijas, besó su espalda y pasó la lengua, su sabor era dulce. —Buenos días. —Es tarde, Meg está esperando... Ella saltó de la cama y corrió al baño, Henry la siguió y la agarró bajo la ducha. —Vamos atrasados... —Estamos atrasados, pero solo te dejo ir si prometes que me vas a chupar el pene como chupaste mi dedo anoche. Phoebe se rió. —Voy a pensarlo... tal vez... —Solo una mamada, Phoebe. —No quiero un poco, Henry, solo si puedo chupar mucho. Ella terminó de ducharse y salió corriendo. Solo después de unos segundos, Henry procesó todo y se dio cuenta de que estaba solo, sosteniendo su pene de tanto deseo. Ella no tenía vergüenza y él solo se daba cuenta de eso ahora. Eso era genial. Terminó de ducharse y se

