Rudá golpeó la puerta de la habitación de Aruna, cuando se le permitió entrar, ella le dio una sonrisa. —Puedes abrazarme, tu abrazo no es incómodo. Aruana se lanzó a sus brazos. —Te traje un regalo. En realidad, él estaba con varias bolsas. —Rómulo y yo compramos… Las puso encima de la cama… —Gracias. —Yo, Rómulo y el tío Henrique pagamos por todo ahora… —Necesito preguntar algo. —Pregunta. —¿Ustedes le gustan a Domini? Quiero casarme, pero no quiero perder el cariño de ustedes, si ustedes, Rómulo y el tío Henrique piensan que no debo, entonces no me casaré. —¿Te gusta él, Aruana? —Me gusta. Él me trató muy bien, me respetó y fue atento. —Entonces también nos gustará él, quizás le dé algunos golpes, pero es por celos, quiero que estés feliz, al igual que yo lo soy con Rayra.

